DE PRIMERA MANO
*Tiene el peso para un distrito local en Xalapa
*Delia iría por el federal
Por Omar Zúñiga
En
la política veracruzana hay una figura que, sin hacer ruido, ha ido acumulando
capital político de la manera más sólida que existe: resolviendo problemas
reales.
Eduardo
Tato Vega Yunes,
subsecretario de Desarrollo Económico y Portuario, recibió de la gobernadora
una encomienda que no es menor: reconstruir el puente roto entre el gobierno
del estado y el sector empresarial veracruzano.
Un
puente que el gobierno del inútil (AMLO dixit) Cuitláhuac García Jiménez
no sólo abandonó, sino que dinamitó con desidia, opacidad y una relación
institucional que el propio sector privado calificó, sin ambages, como
desgastada.
Nahle
NO le asignó esa chamba al secretario Ernesto Pérez Astorga, cuya agenda
apunta hacia los mercados internacionales, es decir, como decía Shrek, “más
vale afuera que adentro…”.
La
delicada encomienda se la dio a Tato y él la ha venido cumpliendo a carta cabal:
cámaras empresariales, empresarios de todo el estado, Coatzacoalcos, Tamsa,
medianos y pequeños comercios, sindicatos como la CROC.
Recorrido
a recorrido, reunión a reunión. Eso no se improvisa ni se hereda… se construye;
Nahle lo sabe.
*****
No
es casualidad, entonces, que el nombre de Tato suene con fuerza para buscar una
diputación local por uno de los dos distritos locales que tiene Xalapa.
Es
una aspiración lógica, merecida y, sobre todo, oportuna.
En
la capital del estado, Morena tiene una ventana política clara: de la mano de Delia
González Cobos —la auditora general de ORFIS cuya trayectoria técnica e
institucional la posiciona como una carta sólida para la diputación federal por
el Distrito X— los guindas podrían trazar una línea de representación xalapeña
coherente, con perfiles que le hablen a la ciudadanía desde la credibilidad y
no desde el parloteo de las falsas promesas de campaña.
Y
ahí es precisamente donde está la bronca, porque para el segundo distrito local
falta completar el cuadro, y en ese proceso Morena no puede darse el lujo de
improvisar ni de pagar facturas políticas como históricamente lo hace.
*****
Dicho
con claridad: ni Dorheny García, ni Ana Miriam Ferráez
(#AMLOMeDaAsquito), ni Tanya Carola Viveros, por ejemplo, son la
respuesta.
Los
perfiles no convencen, las trayectorias generan más preguntas que respuesta, y
Xalapa —una ciudad tradicionalmente compleja, crítica, e informada— no se gana
con este tipo de personajes, mucho menos en la actualidad.
*****
Necesitan
un perfil que sume, que dialogue con sectores que se saben engañados por
Morena, que tenga arraigo genuino y que no llegue cargando el peso de viejos
conflictos o lealtades cupulares.
Y
eso nos lleva a quien tiene la responsabilidad de encontrarlo: Esteban
Ramírez Zepeta, flamante (ajá) presidente estatal de Morena.
El
mismo que, en lugar de blindar el proceso de selección con seriedad y visión
estratégica, sigue regando el tepache con decisiones que debilitan la
estructura en lugar de fortalecerla. Él mismo dice que le sobra estructura, lo
que le escasea —y urge— es conducción inteligente.
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La
gobernadora ha colocado piezas valiosas en el tablero.
Tato
es una de ellas, Delia la otra; ambos
están con la carabina al hombro, a la espera de que se den los tiempos
electorales.
La
pregunta es si quienes operan el partido tienen la capacidad de completar el
ajedrez o si van a seguir tirando las piezas al piso.
El tiempo corre… tic, tac.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
