Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Desde 1824 es decir, desde que México tuvo en Guadalupe Victoria a su primer Presidente (1824-1829), hasta el 30 de noviembre del 2018 en que dejó la presidencia Enrique Peña Nieto, la deuda externa e interna de nuestro país era de 10.55 billones de pesos. Estoy hablando lector de un lapso de 194 años y 65 presidentes. Prácticamente todos hasta antes de que llegara López Obrador.
¿Por qué se endeudó tanto el país? Por la combinación de dos factores. El primero, por la necesidad de hacer carreteras, puentes, autopistas, ferrocarriles, aeropuertos, refinerías, hospitales, mercados, escuelas, bibliotecas, tecnológicos y universidades. Y el segundo, por su insolvencia para pagar. Pero es de justicia señalar que los desfalcos y atracos de varios expresidentes y sus secuaces contribuyeron al crecimiento de esos 10.55 billones de pesos.
El primer prestamista al que recurrió el gobierno fue al clero, con el paso de los años los prestamistas fueron ingleses, españoles y franceses. Y de unos 100 años a la fecha es la banca internacional la que suelta los billetes para que México se siga endeudando.
Reitero, una parte sustantiva de esos 10.55 billones ha servido para construir infraestructura carretera, petrolera, hospitalaria, educativa, ferrocarrilera y aeroportuaria desde los tiempos de don Porfirio hasta los del PRI y en menor medida del PAN. Pero también se pueden apreciar en las haciendas, ranchos, residencias, departamentos, autos de súper lujo, propiedades en el extranjero y en los cientos de millones de pesos convertidos en dólares y enviados a bancos suizos por nuestros dilectos políticos.
¿Quiénes endeudaron más al país? Santa Anna, Calles, Obregón, Alemán, Echeverría, López Portillo, Carlos Salinas y Peña Nieto. Pero Andrés Manuel López Obrador se los llevó de calle a todos. ¿A los ocho? No, a sus 65 antecesores.
El tabasqueño llegó a la presidencia prometiendo que no endeudaría más al país y cerró su administración con una deuda jamás vista en un sexenio: 17.4 billones de pesos del 2018 al 2024. Lo que representa más de la mitad de nuestro Producto Interno Bruto (el 51.4 por ciento) y es la deuda más alta generada por un presidente en toda nuestra historia.
En resumen, la deuda que sus 65 antecesores se tardaron 194 años en generar, López Obrador la generó en seis años y le agregó 7 billones de pesos más.
Parte de esos 17 billones sirvieron para hacer el AIFA, el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Tren Interoceánico. También se utilizaron para echarle miles de millones al pozo sin fondo de Pemex y resucitar a Mexicana de Aviación. Y en todo eso se gastaron 1.3 billones de pesos.
¿Y el resto?
Bueno, se construyeron 215 universidades Benito Juárez que quién sabe dónde estarán, se tuvieron que pagar 270 mil millones de pesos por la cancelación del aeropuerto de Texcoco y se destina casi un billón de pesos anuales a programas sociales.
Ok, eso suma aproximadamente 1.1 billones de pesos que aunados a los 1.3 billones mencionados líneas arriba dan un total de 2.5 billones de pesos.
¿Y el resto? Porque faltarían por justificarse 15 billones.
Y es aquí donde la puerca tuerce el rabo lector, porque aparte de las obras faraónicas pero chafas y los millones que echó al caño de Pemex y Mexicana, Andrés Manuel casi no hizo obra pública que justifique tamañal adeudo. Tan es así que su administración terminó con un crecimiento de 0.5 por ciento. Es decir, nada.
Como cada fin de sexenio, en el de López Obrador salió una camada de nuevos millonarios y multimillonarios entre los que destacan los zánganos de sus tres hijos mayores y unos dos centenares de cercanos, que en 2018 llegaron a pie a sus oficinas y salieron en autos de lujo y como dueños de palacetes y fortunas en paraísos fiscales.
Pero por muy ratas que sean o hayan sido, no se llevaron 15 billones de pesos.
¿Dónde está o en qué se gastó ese dineral?
¿En obras? no. ¿En inversiones? tampoco. ¿En abasto de medicamentos? menos. ¿En combatir la violencia, la corrupción, el nepotismo? Nada, cero.
¿Te imaginas lector que esos 17 billones de deuda los hubiera dejado Felipe Calderón? Fuuuuta, no quiero imaginarlo a salto de mata y con la Interpol pisándole los talones.
Pero como el endeudador es Andrés Manuel López Obrador, no va a pasar nada con este individuo.
¿Y por qué tendría que pasar si todo lo hizo en grado superlativo?
Fue el presidente con más asesinatos dolosos, feminicidios, secuestros y desapariciones forzadas en la historia de este país; el presidente que hizo posible 800 mil muertes por la pandemia y un número no precisado de muertes infantiles por falta de medicamentos; el presidente que dejó un México más violento e inseguro que cuando lo recibió. Y de ribete, el presidente que dejó una deuda jamás vista en 194 años, pero que en más de una ocasión y con el mayor cinismo y desfachatez dijo que no había endeudado al país. ¡Vive Dios!
Dan ganas de enviar una carta a la ONU para que lo propongan como el mejor presidente del mundo. Seguro que los países miembros lo aclamarán por abrumadora mayoría.
bernagup28@gmail.com
















