Segunda parte:
CUANDO EL ARTE SE ENCUENTRA CON LA FE
Por Francisco Berlín Valenzuela *
Hoy, 24 de octubre, mientras las peregrinaciones llegan a Xalapa para honrar a San Rafael Guízar y Valencia, resulta oportuno recordar la historia de las dos esculturas realizadas por Edith Berlín, obras que enlazan el arte, la fe y la memoria colectiva de Veracruz.
La fotografía de los habitantes de Las Puentes besando la imagen antes de su colocación nos invita a comprender que la obra escultórica no es solamente bronce trabajado por manos expertas. También puede convertirse en memoria viva de una comunidad, en un punto de encuentro entre la tradición religiosa y el sentimiento popular.
Pero ¿cómo nació la escultura monumental que se levanta en la zona sur de Xalapa?
La iniciativa surgió del encargo del arzobispo Hipólito Reyes Larios a Edith Berlín, quien para entonces gozaba de un merecido prestigio por las numerosas esculturas monumentales que había realizado, dedicadas a personajes históricos, temas de la naturaleza y a figuras destacadas de la vida pública.
Cuando la escultora concluyó el modelo de la obra, invitó a su domicilio al propio arzobispo y al gobernador del estado para compartir con ellos el resultado de su trabajo. Ambos acudieron acompañados del padre Rafael González, quien había sido designado para conducir los trabajos relacionados con la canonización de San Rafael Guízar y Valencia ante el Vaticano.
La canonización del obispo veracruzano fue celebrada por el papa Benedicto XVI el 15 de octubre de 2006, en la Plaza de San Pedro, en Roma, en medio del júbilo de los fieles mexicanos.
Durante aquella reunión, Edith presentó a sus distinguidos visitantes el modelo escultórico elaborado en plastilina. Después de examinarlo, los invitados expresaron su aprobación y felicitaron ampliamente a la artista. Con aquella aceptación se dio paso a la siguiente etapa: la fundición de la obra en bronce mediante la técnica de la cera perdida.
Concluido el proceso escultórico, se determinó el sitio donde habría de instalarse el monumento, en la zona sur de Xalapa, sobre la carretera que comunica con Veracruz.
La inauguración tuvo lugar el 26 de abril de 2009, con la participación del arzobispo Hipólito Reyes Larios. Desde entonces, la escultura se convirtió en un referente para los fieles que acuden a honrar al santo y para las personas que transitan por esa importante vía de comunicación.
La historia de esta obra permite reconocer la capacidad del arte para dar permanencia a una figura cuya influencia espiritual rebasa el tiempo y el espacio. En este caso, la creación de Edith Berlín no solamente representó a un personaje fundamental de la historia religiosa de Veracruz: contribuyó a mantener viva su presencia en el paisaje y en la memoria de quienes lo veneran.
La escultura de Xalapa y la de Las Puentes nacieron de circunstancias distintas, pero ambas comparten un mismo protagonista y una misma vocación: acercar la figura de San Rafael Guízar y Valencia a la gente.
En la primera, el monumento destaca por su dimensión y su presencia en el espacio público. En la segunda, la fotografía revela algo más íntimo: el instante en que una comunidad expresa su cariño mediante un gesto sencillo, pero profundamente significativo.
Es precisamente en ese encuentro donde el arte y la fe dejan de ser conceptos separados y se convierten en una experiencia compartida.
Porque cuando el talento de una escultora logra interpretar los sentimientos de un pueblo, el bronce deja de ser solamente materia: se convierte en memoria, devoción y legado.
*Doctor en Derecho, catedrático universitario.
(Muy agradecido por su apoyo para compartir)



































































