Miguel Ángel
Cristiani G.
Dice la sabiduría popular del filósofo xalapeño ateniense
Pancho López que “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Y vaya que en
la política veracruzana hay quienes parecen empeñados en demostrar que la
sentencia sigue más vigente que nunca.
El escándalo de corrupción que sacudió al Instituto Nacional
Electoral (INE), relacionado con presuntas irregularidades en compras,
contratos y licitaciones millonarias, abrió la puerta para que algunos
personajes intentaran trasladar la polémica al ámbito estatal, buscando sacar
raja política de la turbulencia nacional.
Aprovechando que el río viene crecido, hay quienes pretenden
moverle el tapete a funcionarios del Organismo Público Local Electoral (OPLE)
de Veracruz, mediante insinuaciones, memes y señalamientos difundidos en las
benditas redes sociales, como si lo ocurrido en el organismo federal
necesariamente tuviera que repetirse en el ámbito local.
Pero, como diría el clásico, no es lo mismo la gimnasia que la magnesia.
Aunque el INE y el OPLE comparten la responsabilidad de
organizar elecciones, sus competencias, estructuras y ámbitos de actuación son
distintos. El primero es una institución de carácter federal; el segundo tiene
a su cargo la organización de los procesos electorales locales en Veracruz.
Y esa diferencia no es un simple detalle administrativo:
también implica responsabilidades, decisiones y mecanismos de actuación
propios.
Lo que algunos parecen haber querido hacer es aprovechar el
escándalo nacional para sembrar sospechas sobre el organismo electoral
veracruzano, recurriendo a la especulación y a la fabricación de narrativas en
redes sociales, donde un meme puede convertirse en acusación y una insinuación
pretende pasar por prueba.
Sin embargo, una cosa es denunciar irregularidades cuando
existen elementos que las acrediten y otra muy distinta es pretender construir
culpables a partir de rumores.
En este contexto, hay que señalar que, según la información
disponible, cuando se intentó presionar al OPLE Veracruz para participar en
determinados procedimientos de contratación cuestionados, las propuestas no
fueron aceptadas.
De ahí la importancia de que las autoridades actuales del
organismo hayan hecho valer su autonomía y sus propios criterios de actuación,
evitando que prácticas cuestionables pudieran encontrar terreno fértil en la
institución electoral veracruzana.
Por eso, quienes aprovecharon la coyuntura nacional para
lanzar acusaciones y señalamientos contra el secretario ejecutivo del OPLE
Veracruz, Luis Fernando Reyes Rocha, tendrán que demostrar sus dichos con
pruebas y no solamente con publicaciones virales.
Porque en política, como en la pesca, siempre hay quienes
esperan que el agua se enturbie para lanzar la red.
Pero una cosa es pescar en río revuelto y otra muy distinta
pretender que los demás se traguen el anzuelo.
Y como diría Pancho López, el filósofo xalapeño ateniense, no todo el que agita el agua sabe pescar, ni
todo el que lanza una red consigue peces.












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