Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Este lunes, la Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), notificó de manera formal la rescisión de la relación laboral y el cese de funciones como trabajador de esa dependencia, a Gerardo Velásquez Maravert, secretario general del Sindicato Innovador Magisterial Veracruzano (SIMVE), luego de que el pasado 29 de mayo se determinó que las causales acumuladas y documentadas eran suficiente para prescindir de sus servicios como empleado de esa secretaría.
La SEV tomó cartas en el asunto derivado de las denuncias en las que se señala que Velásquez Maravert, abandonó sus funciones como docente de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique C. Rébsamen” y sin embargo, seguía recibiendo un sueldo mensual de casi 50 mil pesos.
Que se sepa lector, es la primera vez que la SEV rescinde el contrato no a un simple maestro, sino a un líder sindical de los que se supone son intocables. Pero en el caso de Velásquez Maravert el tipo tiene un rosario de acusaciones penales entre las que destacan la venta de plazas, tráfico de influencias, cohecho, fraude, acoso laboral, acoso sexual y difusión de imágenes íntimas sin consentimiento.
Es decir, aparte de zángano, el tipo aparentemente tiene problemas de carácter psicológico que están dañando a terceras personas. Cada una de esas acusaciones basta para cuestionar su presencia en cualquier espacio de diálogo institucional. Y juntas hacen imposible tomarlo en serio como interlocutor.
Ante su inminente cese y como medida de presión, Gerardo se valió de los extrabajadores del Programa Vasconcelos, a los que prometió que serían reinstalados si se unían a su sindicato. Pero en lugar de reinstalarlos, los hizo participar en un paro y en la toma de las instalaciones de la SEV, lo que constituye otro delito.
La medida implementada por la Secretaría de Educación de Veracruz, se da en el marco de una serie de investigaciones que obran en carpetas judiciales y cuyo eje central radica en la venta ilegal de plazas para docentes y personal administrativo.
De acuerdo con las querellas de los afectados, el líder del SIMVE solicitaba fuertes sumas de dinero a cambio de la asignación de bases y adscripciones definitivas dentro del sistema educativo estatal. Por estos hechos, Gerardo enfrenta un proceso penal sustentado en al menos dos denuncias formales por los delitos de tráfico de influencias, cohecho, fraude genérico y lo que resulte.
Las indagatorias señalan que el imputado utilizaba su posición para enganchar a los aspirantes, prometiendo gestiones directas ante las autoridades educativas que nunca se concretaron, lo que configura un desfalco sistemático en perjuicio de los profesores.
Pero hay más. Mujeres integrantes del magisterio y del mismo SIMVE, lo señalan de haber sido víctimas de hostigamiento y presiones de índole sexual aprovechando la relación de subordinación jerárquica en el sindicato.
Gerardo Velásquez Maravert, pertenece a esa casta de vividores, líderes de pequeños sindicatos magisteriales que nacieron prácticamente de la noche a la mañana en el sexenio anterior. Pésimos para ejercer la docencia, pero buenos para armar borlotes.
Sujetos y sujetas a los que por encima de la educación lo que les importa es medrar e hincharse los bolsillos de dinero.
La pregunta es si la SEV irá por más vividores que como Gerardo, han hecho de la educación un negocio y son los directamente responsables (entre otras cosas), del atraso educativo que padece Veracruz.
Por el bien de la educación de nuestros hijos, bueno sería que esas rémoras sigan el camino de Velásquez Maravert que está en un hoyo del que difícilmente saldrá. Porque lo que recibió fue un golpe letal.
bernagup28@gmail.com
