Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Hay un párrafo en la carta que Andrés Manuel López Obrador echó a volar el 3 de junio donde afirma: “...La presidenta Sheinbaum ha sido eficiente, responsable, prudente y respetuosa. En esencia, por sus hechos y sus obras, ha resultado la mejor presidenta de México de nuestro tiempo”.
¿La mejor presidenta? Úchale.
Sería genial escuchar la opinión de los casi 100 mil espectadores (extranjeros incluidos) que este jueves colmarán el estadio Banorte, al verla ocupar el palco presidencial en el encuentro inaugural del Mundial, México contra Sudáfrica. Pero sus gargantas se quedarán con las ganas de expresar lo que sienten por la señora, porque no asistirá al partido.
Con apenas un año ocho meses en el cargo, es demasiado pronto para evaluarla. Lo que si es cierto es que cientos de miles de mexicanos rechazan su manera de gobernar, si es que lo que hace (y sobre todo, lo que ha dejado de hacer) se le puede llamar gobernar.
No son los conservadores, ni los reaccionarios, ni los ultraderechistas los que la rechazan, sino ciudadanos de a pie que ven lo que ella no quiere ver: que está defendiendo a narcopolíticos por órdenes de Andrés Manuel.
Este sábado en el municipio de Carrillo Puerto, se dedicó a defender a su jefe, a su misiva y a los narcopolíticos al asegurar que hay una ofensiva muy fuerte contra México, “porque quieren que aceptemos que la justicia no se haga en México, sino se haga en otro país, aunque no haya pruebas de lo que dice el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. ¿Cómo vamos a hacer caso de lo que dicen allá si no hay pruebas?
“Bueno, imagínense ahora si nosotros dijéramos: ‘pues sí, que decida por México la justicia de Estados Unidos’. ¡No!, porque imagínense ¿dónde vamos a acabar?, ya no vamos a tener un Poder Judicial en México, sino que vamos a hacer caso de todo lo que viene de fuera”.
Con estas palabras la presidenta se volvió a poner de a pechito. Nadie quiere que no haya justicia en México, es el gobierno de nuestro país quien se ha negado a que la justicia actúe contra los narcopolíticos.
La presidenta volvió a pedir pruebas contra Rubén Rocha y sus secuaces. Cuando las pruebas las tiene desde que la visitó el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin y las puso sobre su escritorio.
Claudia no quiere y estoy seguro que ningún mexicano tampoco, que la justicia de Estados Unidos decida por la justicia mexicana, pero ¿dónde está la justicia mexicana?
En México no existe el Poder Judicial desde que los magistrados fueron elegidos mediante “acordeones” y pasaron de ser mujeres y hombres con cierta autonomía e independencia, a un atajo de leguleyos serviles del Poder Ejecutivo.
Rubén Rocha, Enrique Inzunza, Adán Augusto López, Evelyn Salgado, Manuel Bartlett, Alfredo Ramírez Bedolla, Marina del Pilar Ávila, Luisa María Alcalde, Andy López Beltrán, Mario Delgado, Ignacio Ovalle, Audomaro Martínez, José Rafael Ojeda son exgobernadores o gobernadores, exfuncionarios o funcionarios señalados de narcodelincuencia, lavado de dinero, asociación delictuosa, mega atracos (como el de Segalmex y el huachicol fiscal), enriquecimiento inexplicable y otros delitos.
Si ni uno solo ha sido llamado a declarar ante una autoridad judicial de nuestro país, ¿por qué sigue negándose Claudia a su extradición cuando varios son responsables de las miles de muertes de jóvenes norteamericanos por las drogas?
Pero la presidenta tramposamente sigue pidiendo pruebas y se niega sistemáticamente a que extraditen a nadie.
El domingo 31 de mayo lanzó un discurso muy ácido contra el gobierno norteamericano; pero el lunes 1 de junio le bajó todo el volumen a su radio “nada de lo que dije es contra Donald Trump”. Ese mismo día el general en retiro y exsecretario de Seguridad de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, compareció encadenado de pies manos y cintura ante la jueza federal Katherine Polk Failla, en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. La jueza aseguró que los implicados con el Cártel de Sinaloa están llegando ante los tribunales estadounidenses “en olas”.
Esto espantó al señor de Palenque que muerto de miedo envió su famosa carta donde dice que extraña al Trump que estuvo en la Casa Blanca del 20 de enero de 2017 al 20 de enero de 2021 y no al Trump de ahora. “Ojalá regrese el Trump de antes”.
Este sábado la presidenta le volvió a jalar los bigotes al tigre y lo que dijo entre líneas en Carrillo Puerto fue: “Nuestros narcopolíticos se quedan en México y serán cobijados por mi partido, mi gobierno, mi presidente y háganle como quieran”. Sólo le faltó agregar: “¡Ven por ellos, cobarde!”
La presidenta no tiene de nada de qué preocuparse... por ahora. Pero si el gobierno gringo la acusa de encubrimiento, aguas. Lo que sí es un hecho es que está en las antípodas de ser la mejor presidenta. Y si no se desembaraza de López Obrador, la espera como a él, el basurero de la historia.
Los que deben preocuparse, son los sujetos y sujetas arriba mencionados. Por sí o por no bueno sería que comiencen a dormir en pants y con los tenis puestos. No vaya a ser la de malas que los agarren en pijama o con los calzones abajo.
Y esto va muy especialmente para el señor de Palenque.
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