DE PRIMERA MANO
La detestable práctica propia de las
épocas de la represión estudiantil —cuando el sistema trataba de someter la
inconformidad entre la comunidad universitaria— ha sido revivida hoy, en Xalapa
y hacia el interior de la Universidad Veracruzana.
Con una diferencia básica: el blanco
ya no son los estudiantes, ahora son los empleados que manifiestan su rebeldía
ante las imposiciones procedentes de una rectoría en manos de un usurpador.
El procedimiento es bastante sencillo:
un empleado común es nombrado director o ratificado como jefe de oficina.
Agradecido por la designación y el
consecuente sobresueldo, se convierte en un ente manipulable que velará por los
intereses de quien lo colocó en esa jefatura, no se atreverá a morder la mano
que le da de comer y, para ello, pondrá sobre el estante una lealtad tan desmedida
como humillante, con tal de mantenerse en el puesto.
Así, martincito (en
minúsculas, como él) ha convertido a los jefes de área en esbirros
incondicionales, cada uno transformado en gendarme dispuesto a la represión
abierta o velada.
Porrismo laboral en su más cruda
manifestación.
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Los casos de represión se han dado en
prácticamente la totalidad de las dependencias universitarias.
Los datos disponibles apuntan a
agresiones contra disidentes en la Secretaría de Desarrollo Institucional, en Actividades
Deportivas, en Televisión Universitaria y, en el caso más extremo y
documentado, en la Dirección de Comunicación.
Algunos de esos asuntos han sido
llevados hasta la Comisión Estatal de Derechos Humanos, porque la Dirección de
Recursos Humanos UV determinó que no se trata de hostigamiento sino de
"una percepción equivocada" por parte de los afectados.
A ello se suman las quejas por
escrito presentadas ante Recursos Humanos, que la directora Rosa Aidé
Villalobos desecha y se niega siquiera a responder.
Así las cosas, los trabajadores
agredidos deben buscar la forma de defenderse desde fuera de la institución,
ignorados por los funcionarios-porros y tratados como si no guardaran relación
contractual alguna con la Universidad.
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Para documentar el optimismo…, la
mañana del viernes 5 de junio, los empleados de las diversas oficinas ubicadas
en la explanada de rectoría se sorprendieron ante la presencia de elementos
policiales.
Llegaron a notificar el
apercibimiento contra un sujeto señalado como violentador y protegido
consistentemente por la directora de Comunicación Universitaria.
Las autoridades impusieron orden de
restricción a Julio César "N", quien ya no podrá acercarse para dar
continuidad a la consigna de hostigamiento que le fue encomendada. Con esto
queda claro que la titular, Norma Trujillo Báez, mantiene bajo su ala a
protegidos dispuestos a consumar consignas agresoras procedentes de rectoría.
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Norma Trujillo —la periodista que se asumía como
defensora de los Derechos Humanos, exintegrante del Colectivo Voz Alterna,
participante en protestas contra la violencia hacia el periodismo y supuesta
simpatizante de grupos ciudadanos que buscan a sus desaparecidos— es reiteradamente
señalada por varios de sus subalternos como principal promotora del porrismo
institucional al interior de la UV.
Norma es el brazo ejecutor de la
línea agresora implementada por martincito (así, en minúsculas, como él)
para proteger sus mezquinos intereses personales.
La "activista" que se
enganchó al asesinato de Regina Martínez desde 2012 en busca de una
reputación que su personalidad le negaba sistemáticamente, reitera hoy el
vergonzoso servilismo.
Mientras tanto, los trabajadores
afectados deben buscar solución fuera de la Universidad Veracruzana al desorden
y los conflictos generados por la propia directora de Comunicación, ante los
oídos sordos y la mirada ciega de todos los incondicionales del espurio que
ocupa la rectoría de la máxima casa de estudios de Veracruz.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
