Los fines de semana, más cuando están cercanos los pagos quincenales, el número de conductores alcoholizados aumenta, sobre todo en las noches, tras las copas tomadas en reuniones particulares o centros de diversión, y eso finalmente repercute en riesgos y en constantes accidentes, algunos fatales.
Por eso las autoridades estatales decidieron regresar el Operativo Alcoholímetro que, por ubicarse siempre sólo en uno o dos puntos de la ciudad, tras el paso de las semanas pierde eficacia. Pero bueno, algo debe hacerse y ahí está de nuevo. Ojalá sus resultados sean positivos.
Sin embargo, en otro asunto relacionado, el caos vial, nada han dicho y menos actuado las autoridades.
Quienes habitamos en Xalapa hemos convertido sus calles en escenarios de anarquía. Prácticamente cada quien hace lo que quiere: estacionarse donde les plazca, en doble fila, en lugares prohibidos o asignados a discapacitados; pasarse los altos, rebasar temerariamente, conducir a muy alta velocidad, circular en sentido contrario, aplicar permanentemente la ley del más fuerte y etcétera, etcétera.
Esto sucede todos los días y a toda hora porque entre los automovilistas particulares, taxistas, camioneros y motociclistas no hay educación vial; porque muchos ya no tienen respeto a nada y porque no hay autoridad imponiendo el orden y haciendo respetar el reglamento vial.
El número de agentes de Tránsito en Xalapa es mínimo. Son alrededor de 60 elementos, de los cuales algunos son peritos. Así que alrededor de 50 agentes, repartidos en diferentes turnos, se encargarían de vigilar la circulación de los vehículos, pero toma en cuenta, lector, que hay descansos, permisos y enfermos.
Una publicación de Hipólito Rodríguez —si Cuitláhuac García es considerado el peor gobernador de Veracruz, Hipólito estaría entre los peores alcaldes de Xalapa—, en su faceta de investigador del CIESAS Golfo, señala que en la capital, en el 2000, había 66 mil 931 vehículos, de los cuales 50 mil 246 eran privados, y que en el 2010 ya eran 149 mil 745. Para 2020, según datos pasados del Departamento de Movilidad Urbana de la Dirección de Desarrollo Urbano Municipal, ya circulaban más de 200 mil.
Así que actualmente hay, al día, menos de 50 agentes de Tránsito efectivos para hacer valer el reglamento vial. Esa es una de las razones fuertes por las que vemos y resentimos el caos diariamente.
¿Las autoridades han aumentado el presupuesto para contratar a más personal capacitado de Tránsito? No. El dinero se destina a otros rubros.
Es muy complicado solucionar esta problemática, pero un paso para empezar a mejorar sería endurecer las sanciones a quienes cometan infracciones.
Podría comenzarse con la medida de que, a quien reiteradamente choque y tenga la culpa o provoque un accidente grave, se le retire la licencia de conducir por un largo tiempo o de manera definitiva. Hay personas que es un hecho que no están en condiciones emocionales adecuadas para conducir y son una amenaza en las calles.
Hasta ahora, si alguien choca a otro hoy, la siguiente semana, luego al mes y así se va por la vida, sólo paga los daños y las multas y puede seguir conduciendo. Lo mismo si atropella. Falta también un registro de ese tipo de choferes y actuar en consecuencia.
Javier Herrera (hijo del exgobernador Fidel Herrera), con importante cartera a nivel nacional en el Partido Verde, está abiertamente buscando ser candidato a diputado federal por el distrito de Cosamaloapan.
Sería el primer paso para tratar de ser gobernador. A ver qué dicen sus circunstancias y su talento político propio.
