IMPRONTA
Carlos Miguel Acosta Bravo
La creación de alrededor de 74 mil empleos
permanentes durante junio de 2026 es, sin duda, una noticia positiva para
México. Estos puestos ofrecen mayor estabilidad, acceso a seguridad social y
mejores condiciones que los empleos temporales. Sin embargo, convertir este
dato en una prueba de que la economía nacional ya encontró el camino correcto
sería apresurado.
El propio reporte del Instituto Mexicano del
Seguro Social muestra que el aumento neto total de puestos de trabajo durante
junio fue de 61 mil 23 plazas. Esto ocurrió porque el crecimiento del empleo
permanente fue parcialmente reducido por la pérdida de trabajos eventuales.
Durante el primer semestre de 2026 se
acumularon 262 mil 628 empleos formales, de los cuales 91 por ciento fueron
permanentes. El dato debe reconocerse, porque demuestra que las empresas
todavía están contratando y que una parte importante de los nuevos puestos
tiene mejores condiciones de estabilidad.
Para miles de familias, conseguir un empleo
formal significa acceder a servicios médicos, incapacidades, pensión, créditos
de vivienda y un ingreso más seguro. En ese sentido, el mercado laboral muestra
resistencia, incluso en medio de la incertidumbre económica y comercial.
Pero una economía no puede evaluarse
únicamente por los empleos generados en un solo mes.
El
contraste con el bajo crecimiento. El principal problema es que el empleo está
avanzando más rápido que la economía.
Durante el primer trimestre de 2026, el
Producto Interno Bruto disminuyó 0.6 por ciento frente al trimestre anterior y
apenas creció 0.4 por ciento en comparación anual. Además, la industria mostró
debilidad y las actividades manufactureras y de construcción enfrentaron
dificultades.
Esto genera una contradicción. Por un lado, se
crean empleos formales; por otro, la producción nacional, la inversión y la
actividad industrial no avanzan con la misma fuerza.
La pregunta es cuánto tiempo puede mantenerse
la contratación si la economía permanece prácticamente estancada.
El Fondo Monetario Internacional estima que
México crecerá solamente 1.2 por ciento durante 2026. Aunque esta cifra aleja,
por ahora, el escenario de una recesión profunda, también confirma que el país
seguirá avanzando lentamente.
Un crecimiento cercano a uno por ciento no es
suficiente para resolver las necesidades de empleo, infraestructura, inversión
y bienestar de una población que continúa aumentando.
México no necesita solamente evitar una
crisis. Necesita crecer a un ritmo suficiente para mejorar verdaderamente las
condiciones de vida.
Tener
empleo no siempre significa vivir mejor. Otro punto que debe considerarse es la
calidad de los salarios.
Un empleo permanente es mejor que un trabajo
informal o temporal, pero estar registrado ante el IMSS no significa
necesariamente que el sueldo alcance para cubrir alimentación, vivienda,
transporte, educación, salud y servicios básicos.
Por ello, no basta con contar cuántos empleos
se crean. También es necesario saber cuánto pagan, en qué sectores se generan,
en qué regiones se concentran y cuáles son las condiciones reales de los
trabajadores.
El país todavía tiene millones de personas
ocupadas en la informalidad, sin prestaciones, seguridad social o estabilidad
laboral. Frente a esta realidad, 74 mil nuevos empleos permanentes representan
un avance, pero siguen siendo insuficientes ante el tamaño del problema.
También debe distinguirse entre creación de
empleo y formalización.
En algunos casos, una persona ya trabajaba,
pero no estaba registrada ante el IMSS. Cuando la empresa la incorpora al
sistema formal, aumenta el número de afiliados, pero no necesariamente se creó
una nueva actividad productiva.
Por ello, las cifras deben analizarse con
cuidado y sin triunfalismos.
¿México ya
encontró el rumbo? La respuesta es no, al menos todavía no.
El empleo permanente de junio es una señal
alentadora, pero no demuestra por sí solo que la economía mexicana haya entrado
en una etapa de crecimiento sólido.
Para afirmar que el país está en el camino
correcto sería necesario observar durante varios meses y años un crecimiento constante
del Producto Interno Bruto, una recuperación de la industria y la construcción,
mayor inversión, mejores salarios y una reducción de la informalidad.
También sería indispensable que aumentara la
productividad y que existiera mayor certidumbre para las empresas,
especialmente frente a la revisión del T-MEC y los cambios en la relación
comercial con Estados Unidos.
La economía necesita algo más que buenos datos
mensuales. Necesita una tendencia sostenida.
El Gobierno puede presentar la creación de
empleos permanentes como un resultado favorable, pero no debe utilizarlo para
asegurar que todos los problemas económicos están superados. Hacerlo sería
confundir una señal positiva con una recuperación completa.
México no está necesariamente en el camino
equivocado, pero tampoco puede afirmarse que ya encontró una ruta firme hacia
el desarrollo.
Los empleos creados en junio representan un
paso importante. Ahora falta demostrar que estos puestos pueden mantenerse, que
los salarios pueden mejorar y que la economía puede crecer lo suficiente para
ofrecer oportunidades reales a millones de mexicanos.
Celebrar el dato es válido. Convertirlo en
propaganda económica sería un error.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad
Iberoamericana. Formó parte del cuerpo
académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la
Universidad Anáhuac, campús norte.
