DE PRIMERA MANO
*Fernando Quiroz pone a Veracruz en el mapa de “Que Siga la Democracia”
*El INE “actuó
fuera de sus atribuciones”
Por Omar Zúñiga
En la política
mexicana, la juventud suele ser un adorno en los discursos, no una credencial
que se pruebe -como dicen los cuatroteístas- “en territorio”.
Fernando
Quiroz es la excepción, con apenas 28 años, el coordinador de
Que Siga la Democracia en Veracruz, no esperó a que los focos se encendieran:
salió a buscarlos, encenderlos y mantenerlos.
Mientras la dirigencia
nacional de su APN preparaba el recurso de impugnación que fue presentado el
pasado lunes 6 de julio ante la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder
Judicial de la Federación, Quiroz trabajaba la trinchera local con una
intensidad que pocos operadores experimentados igualan.
Reuniones aquí y
allá, gestiones, interlocución con actores, y la pieza que más pesa: la reunión
airosa con el prestigiado Grupo de los 10, ese espacio de diálogo abierto que
reúne a los columnistas más influyentes de Veracruz, no es una sala de espera
para cualquiera y no lo digo yo.
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La postura de
Quiroz sobre la resolución del Consejo General del INE no deja espacio a la
ambigüedad: el Instituto actuó fuera de sus atribuciones.
No es un
señalamiento menor, significa que en su lectura, el órgano electoral no solo
aplicó criterios excesivamente restrictivos —como ya ocurrió con Fuerza por
México y Redes Sociales Progresistas—, sino que fue más allá de lo que la ley
le faculta.
Este encuadre
jurídico es deliberado y estratégico. Si el argumento ante la Sala Superior
fuera simplemente “cumplimos los requisitos”, el debate quedaría en el terreno
de la evidencia documental.
Al afirmar que el
INE excedió sus competencias, la agrupación eleva la discusión al plano
constitucional: ya no se trata sólo de si las listas de afiliados estaban bien
integradas, sino de si el Consejo General se atribuyó facultades que no le
correspondían.
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La dimensión
jurídica del litigio no puede desligarse de su dimensión temporal. Quiroz es
explícito en cuanto al horizonte: confían en que la Sala Superior resolverá
antes de septiembre.
No es un deseo, es
una necesidad operativa, pues la elección 2027 inicia precisamente en el mes
patrio y un partido que obtenga su registro posteriormente estaría en el limbo
en el mejor de los casos y perdiendo tiempo valiosísimo.
Septiembre es,
entonces, la fecha límite real (que no formal) y los magistrados electorales lo
saben; la presión de los tiempos forma parte del cálculo institucional en estos
procesos: resolver tarde es, en los hechos, resolver en contra.
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El trabajo que Fernando
realiza en Veracruz tiene un significado que supera lo local. La patria chica es
el estado más poblado del sureste mexicano, con 212 municipios, una clase
empresarial activa, una sociedad civil con memoria y reflejos, y un mapa
político en recomposición permanente, donde la alternancia es una realidad.
Construir presencia
en Veracruz no es fácil, pero sí es representativo y mucho en el concierto
nacional.
Que Siga la
Democracia no quiere ser sólo un partido de activistas urbanos o de redes
sociales indignadas, busca interlocución con los sectores que mueven la
economía real, que tienen redes territoriales propias, que pueden movilizar
simpatizantes en municipios donde el partido aún no tiene presencia. Eso es
construcción de poder, no activismo efervescente.
Un operador
político de 28 años que entiende esa diferencia no es común y Fernando parece
haberlo entendido desde el principio.
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La historia
electoral de México registra pocos precedentes de partidos que hayan
sobrevivido a largo plazo cuando su nacimiento fue más judicial que orgánico.
Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas obtuvieron su registro por la
vía jurisdiccional y desaparecieron en su primera prueba electoral.
La pregunta que
flota sobre “Que Siga La Democracia” es inevitable: ¿será diferente? La
respuesta honesta es que depende de lo que hagan con el registro si lo
obtienen.
Y aquí, la chamba
que realiza el joven xalapeño criado en El Dique, ofrece una pista de que, al
menos en la entidad, la agrupación no pretende ser un cascarón institucional.
Si la Sala Superior
resuelve y les otorga el registro —como confían plenamente— , Veracruz será uno
de los primeros escenarios donde se verá si Que Siga la Democracia tiene
sustancia o sólo fotografías.
Fernando
Quiroz ya está apostando a que tiene las dos cosas, y lo está
haciendo, hay que decirlo, con una soltura que muchos de sus contemporáneos en
la política veracruzana todavía no alcanzan.
El toro es bravo,
pero el matador le entró sin miedo.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
