DE PRIMERA MANO
*Adanely felicita a las mamás reporteras
Hay en el ecosistema mediático
veracruzano una especie bien identificada aunque pocas veces nombrada con la
franqueza que merece: el amanuense de ocasión, ese escribano que no informa
sino que ejecuta, que no investiga sino que apunta, y cuyo único criterio
editorial es la conveniencia del poder al que sirve.
Este fin de semana se vivieron episodios
de violencia en los que quedó al desnudo, una vez más, ese oficio de la
demolición y el golpeteo que algunos confunden con periodismo.
Circularon en redes sociales denuncias
de hechos violentos con nombres y apellidos: el diputado Héctor Yunes,
el coordinador de Movimiento Ciudadano en Xalapa, Román Moreno
—excandidato a la alcaldía con una votación que sacudió el tablero político
local—, y una ciudadana común y corriente Cindy, a quien le arrebataron su
bolsa de mano por la ventana del auto frente a la Cenral de Autobuses de Xalapa
CAXA que buscaba ayuda no para agarrar a los ratas, sino para ver si podía
rescatar sus documentos personales.
Tres historias distintas, un común denominador:
se hicieron públicas. Pero el tratamiento que recibieron en ciertos medios no
fue el mismo para todos. Y esa asimetría no es casualidad; es ataque
sistemático y que va derecho.
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Lo ocurrido con La Vaca Pinta ilustra
con precisión el modus operandi de estos amanuenses. Un auto que se incendió en
la vía pública, a cien metros del establecimiento, que fue señalado como un
atentado a Román por un supuesto ajuste de cuentas conmensaje incluido y que
fue retomado por los sicarios de la información y uno que otro irresponsable
que no se dignó investigar un poco y se clavó con el chisme.
Al final la misma taquería aclaró que el
carro era propiedad de una ciudadana sin ningún vínculo con el negocio no
siquiera como clienta y el personal llamó al 911 y apoyó a la propietaria.
Sin embargo, algunos personajes construyeron
la falsa narrativa del vínculo de Román con una deuda.
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Y aquí está el quid del asunto:
cuando los hechos se tuercen no por ignorancia sino por instrucción, cuando el enfoque
informativo se decide en la antesala del funcionario, estamos ante algo que no
merece el nombre de periodismo.
Nos encontramos ante unos "lord molécula
de petatiux": esos personajes que se deshacen en vítores al régimen
cayendo en lo absurdo y ridículo, que no tienen columna vertebral propia y que
sirven para buscar descalificar a los adversarios del régimen a costa de lo que
sea, aún de su dignidad.
Román Moreno es incómodo porque demostró que puede
competir de verdad en Xalapa.
Héctor Yunes lo es por razones propias de su
trayectoria, es incómodo per sé.
Eso es lo que está detrás de los
comentarios en redes: no la verdad, sino la utilidad.
Veracruz merece periodismo real. Ese que
no se vio por parte de los amanuenses que se burlaron de Héctor o que señalaron
a Román, para denunciar el robo callejero frente a CAXA como lo que es —una
señal de alerta en una ciudad que no estaba acostumbrada a este tipo de delitos—,
que documente la violencia que involucra a figuras públicas sin añadir ni restar
según quién sea el implicado.
A ver si no salen con que el robo a
Cindy es mentira y se lo inventó porque pertenece a los conservadores del
pasado que buscan desprestigiar a Veracruz o alguna barbaridad por el estilo.
Y no, no es defender a nadie ni tampoco
lo indefendible, simple y llanamente es defender una profesión extraordinaria, que
con este tipo de sujetos, se banaliza a cada momento y se pierde seriedad y
profesionalismo.
Parafraseando al gran Gabo (me refiero a
Gabriel García Márquez, de nada) “para ser periodista hace falta una base
cultural importante, mucha práctica, y también mucha ética”.
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Y ya que andamos en estos asuntos, un
reconocimietno a Adanely Rodríguez alcaldesa de Poza Rica, por acordarse
y felicitar a las colegas que también son mamás y se la parten doble. Nadie más
lo hizo. ¡Gracias!
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
