Sin tacto
Por Sergio González Levet
Si no termina por dar una machincuepa como parece que tiene muchas ganas, hoy mismo Adrián el Chino Ávila Estrada deberá presentar en la Legislatura de Veracruz su licencia como diputado local plurinominal emanado del partido Movimiento Ciudadano (MC), y dar paso a su suplente, el actual coordinador estatal del partido, Luis Carbonell de la Hoz.
Si Adrián termina por cumplir su palabra y presenta su solicitud ante la mesa directiva, MC seguirá teniendo dos representantes en el Congreso veracruzano, que serían Luis Carbonell y Mayra Angélica Amador, pues esta última entraría en lugar de la activísima militante Elena Córdoba.
El dirigente estatal de los naranjas es un político ya muy conocido y reconocido en Veracruz, cuyos rincones más alejados recorrió ampliamente en el pasado proceso de elección de los 212 presidente municipales que tiene la entidad, cuando consiguió colocar al partido como la segunda fuerza electoral.
Por cierto, no hay normatividad que le impida a Carbonell seguir siendo el líder estatal, por lo que podría compaginar las dos funciones sin ningún impedimento.
En el otro caso, la siempre diligente Elena Córdoba en cerca de un mes cederá el paso por el año y medio que resta a la papanteca Mayra Amador, que es esposa de un militante histórico de MC, Manuel del Río Virgen, quien ahora cumple una misión muy importante en el área de la auditoría federal. En marzo de 2025, ella tomó posesión para cobrar como diputada porque la titular se fue como candidata a la alcaldía de Alto Lucero, pero ésta regresó a su curul porque no logró la victoria.
La actual bancada naranja tuvo una actuación de claroscuros, en donde lo claro fue la diputada Córdoba y lo oscuro el Chino Ávila, quien estuvo coqueteando con el partido oficial y hasta ayer seguía dejándose convencer para que no pidiera licencia y se pasara al grupo parlamentario mayoritario.
Mientras Elena gastó su tiempo y su esfuerzo en estar cerca de sus representados y participar activamente en las sesiones de la Legislatura, Adrián derrochó su amor en infiernitos en favor de la Cuarta Transformación, y es muy probable que termine oficialmente dentro de sus filas.
Los nuevos diputados, Mayra y Luis, tienen talento y preparación y se disponen a actuar proactivamente como oposición respetuosa aunque firme, como adversarios abiertos, como antagonistas serios. Esto le va a pesar a la bancada morenista y a sus aliados del PT y el Verde, porque se tendrán que enfrascar en verdaderas batallas legislativas en contra de los discípulos de Dante Delgado, que traen línea directa con el líder moral del partido.
Ya sólo falta ver qué hará el Chino.
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