DE PRIMERA MANO
*No será facil, reconoce Monreal
Por Omar Zúñiga
Ya está decidido, y no es poca cosa,
quien presida el Instituto Nacional Electoral por los próximos seis años será
mujer.
Lo confirmó Ricardo Monreal Ávila,
presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, en
la víspera de que el pleno apruebe, este miércoles 4 de noviembre, la
convocatoria para relevar a Guadalupe Taddei Zavala.
Pero que sea mujer es la parte fácil, lo
difícil, lo que de verdad importa a menos de un año del arranque formal del
proceso electoral de 2027, es que sea libre, ajena a los partidos, ajena al
gobierno y ajena a los compadrazgos que hundieron a su antecesora.
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Monreal se esmeró en presentar la convocatoria
como un muro.
Treinta años cumplidos el día de la
designación (con la curiosidad de que quien tenga 29 años y once meses alcanza
a entrar), título de licenciatura con al menos cinco años de expedido y en
cualquier disciplina, buena reputación y no haber sido condenada por delito
intencional.
Y lo central, no haber ocupado cargo de
dirección nacional, estatal o municipal en ningún partido durante los cuatro
años previos; no haber sido diputada, senadora, gobernadora ni alcaldesa en ese
mismo lapso; no haber sido secretaria de Estado, fiscal, subsecretaria ni
oficial mayor. “Todo esto trata de cerrar la puerta a cualquier vínculo
partidista”, dijo.
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Suena bien, sin embargo leído de primera
mano, el muro tiene grietas.
La primera es el reloj, cuatro años de
cuarentena no son nada y en política menos.
Quien dirigió un comité estatal en 2022,
o despachó en una oficina federal hasta entonces, llega limpia al registro y la
convocatoria habla de cargos de dirección, no de militancia: la afiliada
disciplinada, la operadora sin nombramiento, la que cobra en la estructura sin
firmar nada, cabe sin problema.
La segunda es la excepción judicial, el
propio Monreal reconoció que hay “una gran discusión” sobre si los cargos del
Poder Judicial son o no de elección popular, y aun así se exceptúan.
Traducido, juezas, magistradas o
ministras que llegaron por la elección judicial de 2025, la de los acordeones y
la participación raquítica, podrían inscribirse. ¿Puede llegar imparcial a
arbitrar la elección de 2027 quien debe su toga a una boleta movilizada?
La tercera, y la más grave, la confesó
el diputado sin rodeos: el comité técnico de evaluación es “nuestro talón de
Aquiles”; de sus cinco integrantes, tres los designa la Jucopo y dos la
Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y la Cámara, admitió, no tiene
facultades para rechazarlos.
Es decir, dos de cinco filtros quedarán
en manos de una CNDH que en estos años ha sido más eco del oficialismo que un contrapeso.
Ese comité es el que reducirá a cinco a
las aspirantes, sean veinte o quinientas. Ahí se hace la magia. Si la quinteta
llega cocinada, todo lo demás es ceremonia.
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El calendario está trazado, registro del
9 al 13 de noviembre; evaluación curricular y de idoneidad; lista de
entrevistadas a finales de mes; entrevistas del 1 al 5 de diciembre, y entrega
de la quinteta a la Jucopo a más tardar el día 7. La Junta tendrá hasta el 9
para lograr un acuerdo; si no lo hay, el pleno buscará la mayoría calificada;
si tampoco hay nada, vendrá la insaculación, y si ésta no puede realizarse, la
tómbola se traslada a la Suprema Corte.
No hay que olvidar que así, por
insaculación, llegó Taddei en 2023 y aplaudida por el entonces presidente Andrés
Manuel López Obrador, la tómbola no garantiza independencia, sólo reparte
la responsabilidad para que nadie la cargue.
Y con una mayoría oficialista que, con
sus aliados, tiene los votos para la calificada, el riesgo ya no es el azar, es
el dedazo vestido de consenso.
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A pesar de todo, Monreal destaca mejoras:
reglas de redondeo y desempate, trazabilidad de expedientes, protección de
datos personales, publicidad de cada etapa y mayor fundamentación de la paridad,
bienvenidas todas.
Pero la certeza jurídica no se decreta
en un documento; se demuestra en los nombres.
“Cada vez es más complejo la búsqueda de
una persona con esas características”, dijo.
No lo es, hay mexicanas excepcionales,
él mismo lo reconoció, en la academia, en los órganos electorales locales, en
el servicio electoral de carrera, lo complejo es encontrar una que no le deba
nada a nadie y que el poder esté dispuesto a aceptar.
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Taddei renunció el 26 de octubre con la
Auditoría Superior de la Federación revisando contratos del INE y de los OPLE
con proveedores ligados a su círculo cercano. La Carpeta de Investigación es
inminente.
Tras su salida, al menos quince
directivos se fueron con ella, entre ellos su jefe de oficina, a quien en sesión
del Consejo General vincularon con Morena.
Se despidió hablando del deber cumplido
cuando lo que dejó fue un INE bajo sospecha a las puertas de la elección más
grande de nuestra historia reciente.
Por eso, la próxima presidenta del INE
no puede ser sólo mujer, ni sólo capaz, tiene que ser incómoda para el poder
que la nombra, no puede llegar por la tómbola de la comodidad, gobernar con la
nómina de los amigos ni rendirle cuentas al partido que pone la mayoría.
No puede seguir los pasos de Taddei, ni
en la forma en que llegó, ni en la manera en que gobernó, ni en la puerta por
la que salió.
Porque si la historia se repite, en 2027
no perderá el cargo una consejera presidenta, perderemos todos al árbitro y al
fnal la gran perdedora será la democracia.
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Para documentar el optimismo…, la
consejera presidenta del OPLE Veracruz Marisol Delgadillo no participará
en ese proceso; está enfocada, de entrada en sacar la elección del 2027 en
Veracruz.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com