La Columna
Por Fanny Yépez
Nadie supervisa el tratamiento que ofrecen a los pacientes
El círculo vicioso crece cada día, deteriorando la salud de los internos
La preocupación en muchas familias por atender, de manera efectiva a sus hijos o nietos, ante el consumo de bebidas y drogas, ha provocado la instalación y el crecimiento de Anexos o centros de rehabilitación sin supervisión de ninguna autoridad, tanto de salud, como de seguridad pública.
Lo delicado de estos internamientos es que operan con alto grado de irregularidad y sin ningún tipo de supervisión, se estima que un porcentaje muy elevado (más del 90%) de estos centros, trabajan sin la certificación o registro adecuado ante la Secretaría de Salud de Veracruz (Sesver), lo que significa que no cumplen con la Norma Oficial Mexicana (NOM 028) para el tratamiento de adicciones.
La demanda de atención para adicciones se ha duplicado en los últimos 15 años, lo cual ha impulsado la aparición de estos centros no gubernamentales, a menudo debido a que los centros públicos son insuficientes.
La falta de regulación conlleva problemas graves como maltrato a los internos, condiciones de clandestinidad, y la vulneración de los derechos humanos de los pacientes. En casos extremos, se ha reportado que algunos de estos lugares han sido vinculados con actividades criminales, incluyendo el hallazgo de drogas y armamento.
Por todo ello, urge la supervisión conjunta de los anexos (centros de rehabilitación) por parte de la Secretaría de Salud, la Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General del Estado es crucial, porque estos establecimientos a menudo enfrentan graves problemas de salud, seguridad y violaciones a los derechos humanos que requieren un enfoque interinstitucional.
Precisamente, el pasado lunes la Fiscalía General del Estado de Veracruz, informó sobre el desmantelamiento de un presunto campo de entrenamiento del narcotráfico, que operaba bajo la fachada de un centro de rehabilitación en el municipio de Coatzacoalcos.
El lugar, identificado como “Hablemos de Felicidad”, se presentaba como un anexo para personas con problemas de alcoholismo y adicciones; sin embargo, durante un operativo de cateo, las autoridades hallaron armamento, drogas y otros indicios que confirmaron su uso por parte de grupos delictivos.
En el inmueble fueron asegurados cartuchos útiles, armas de fuego, armas blancas, sustancias con características similares al cristal, dinero en efectivo, cargadores y bolsas con etiquetas relacionadas con una organización criminal, detalló la Fiscalía veracruzana mediante un comunicado oficial.
Fuentes ministeriales señalaron que, además del armamento y la droga incautados, el sitio funcionaba como centro de logística y entrenamiento para nuevos integrantes de organizaciones criminales que operan en la región sur del estado.
El aseguramiento se llevó a cabo luego de que un juez autorizara una orden de cateo tras trabajos de investigación relacionados con personas vinculadas a la delincuencia organizada. Al ingresar al inmueble, ubicado en la colonia Lázaro Cárdenas de la congregación Nuevo Mundo, los agentes fueron agredidos por quienes se encontraban en el lugar.
El problema consiste en que no hay un número exacto de "anexos" que operan en el estado de Veracruz, ya que el término se usa para centros de rehabilitación de adicciones (a veces informales) y no hay un registro oficial único; oficialmente existen pocos anexos reconocidos (quizás 2), pero se maneja que existen decenas o más de 70 centros sin regulación, lo que dificulta saber cuántos hay realmente en todo el estado.
La Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC) reconoce oficialmente un número muy bajo; solo dos anexos especializados en tratamiento de adicciones en todo el estado, según un reporte del año 2024.
Extraoficialmente, se estima que en Veracruz existen al menos 72 centros de internamiento para personas con adicciones, muchos de los cuales operan sin control y en condiciones cuestionables, según reportes de febrero de 2025.
La cifra varía mucho según la fuente: muy pocos son oficiales y reconocidos, mientras que muchos más funcionan sin regulación, haciendo imposible un conteo exacto para el estado de Veracruz.
Los centros de rehabilitación para adicciones, comúnmente conocidos como "anexos" en México, están sujetos a una estricta regulación y supervisión por parte de diversas autoridades de salud, principalmente la Secretaría de Salud (SSA), a través de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic).
Cabe señalar que el marco legal se basa principalmente en la Ley General de Salud y la Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-2009, para la prevención, tratamiento y control de las adicciones. Esta norma establece los criterios y requisitos mínimos que deben cumplir estos establecimientos.
Todos los establecimientos que ofrecen servicios de salud deben presentar un Aviso de Funcionamiento ante la Cofepris. Este documento certifica que el centro cumple con las normativas sanitarias y permite su supervisión.
Infraestructura y Condiciones Sanitarias, los centros deben garantizar condiciones adecuadas de higiene, seguridad e infraestructura física, incluyendo áreas específicas para pernoctar, alimentación, actividades recreativas y atención médica básica.
El personal debe estar calificado para atenderá este tipo de personas, deben contar con personal capacitado y suficiente para llevar a cabo las funciones del establecimiento, incluyendo médicos, psicólogos, y consejeros, dependiendo del modelo de tratamiento.
El tratamiento debe ser voluntario, a menos que exista una orden judicial, y debe basarse en un enfoque de derechos humanos, evitando abusos o maltratos. Deben seguir guías operativas para la atención y, en su caso, referencia a otros establecimientos de mayor complejidad.
Manejo de Sustancias y Medicamentos: La norma regula la posesión y administración de medicamentos dentro del centro, los cuales deben ser prescritos y supervisados por un médico.
La afirmación de que los anexos no supervisados no aseguran la recuperación de los internos, es ampliamente respaldada por expertos y organizaciones de salud mental. La falta de supervisión y estándares profesionales en estos centros a menudo resulta en falta de protocolos médicos y terapéuticos adecuados.
Por lo tanto, no se garantiza que los internos reciban tratamientos basados en evidencia científica, las condiciones insalubres o inseguras, la ausencia de regulación puede llevar a entornos que comprometen la salud física y mental de las personas.
Para obtener ayuda para la recuperación de adicciones, es fundamental buscar centros que cumplan con la normativa oficial. En México, puedes encontrar información sobre centros de tratamiento registrados y reconocidos por la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC).
El círculo vicioso crece por el trasiego de las drogas, la corrupción, los consumidores y esos centros de desintoxicación, que carecen de sistemas adecuados para atender a las personas consumidoras, por lo que se hace necesario que, al menos en una de esas aristas se apliquen las autoridades y supervisen el adecuado funcionamiento, porque de lo contrario, el sufrimiento de los afectados y sus familiares no se resuelve.
Quienes han tenido la desgracia de caer en esos Anexos, cuentan que es vivir en el infierno estar ahí recluido, por lo que lejos de readaptarse se ponen más afectados de su salud.