DE PRIMERA MANO
De
Xalapa a Tantoyuca. Cuatrocientos kilómetros separan ambos puntos, que en una
semana Rocío Nahle convirtió en una demostración de gobierno a ras de tierra.
En siete días —quizá alguno menos—, la gobernadora entregó más de 15 mil apoyos
directos a igual número de familias en una veintena de municipios.
No es un
dato menor. En un estado que vio cómo los programas sociales se filtraban entre
operadores políticos, clientelas y estructuras de partido, llegar directamente
al destinatario final es, en sí mismo, un cambio.
Enseres
domésticos, aparatos funcionales para personas con discapacidad, ambulancias,
paquetes de láminas, despensas, mobiliario escolar, apoyos para pescadores,
uniformes y equipo contra vectores llegaron a Cerro Azul, Chinampa, Naranjos,
Tamalín, Tamiahua, Tampico Alto, Tancoco, Tantima, Tantoyuca, Mecayapan, Catemaco,
San Andrés Tuxtla, Soledad de Doblado, Cotaxtla, Coatzacoalcos y la propia
ciudad de Veracruz, entre otras.
Pero la
semana no fue sólo entregas. Nahle dio el banderazo de la carretera que unirá
Cerro Azul con la autopista, obra que representa el compromiso número 81 de los
adquiridos en campaña. Una promesa cumplida, enumerada, verificable. No es
menor en un México donde los compromisos de campaña suelen archivarse en el
cajón del olvido el día siguiente a la toma de posesión.
También
arrancó la construcción del Reservorio Naranjos, proyecto de infraestructura
hídrica que garantizará agua potable a más de 28 mil habitantes de 11
localidades entre Naranjos y Chinampa durante los próximos 50 años. La
inversión: 100 millones de pesos. El horizonte: medio siglo de certidumbre para
comunidades que han vivido la escasez como rutina.
La
dimensión social de la semana incluyó también un gesto de justicia agraria. El
gobierno estatal adquirió más de 70 hectáreas en la localidad de Acatzintla,
municipio de Chalma, para garantizar la permanencia de 50 familias campesinas
que durante años trabajaron esos terrenos bajo la amenaza constante del
desplazamiento. Tierra asegurada. Incertidumbre eliminada.
En el
plano de la diplomacia, recibió al embajador de la República Libanesa en
México, George El Jallad, a quien presentó las principales fortalezas
competitivas de Veracruz. La entidad que históricamente vivió de su puerto y su
petróleo empieza a construir una agenda de atracción de inversión internacional
con la seriedad institucional que el cargo exige.
Parte de
la solidez financiera que permite este ritmo de entrega de apoyos y arranque de
obras tiene un antecedente estructural: el fin de la deuda de la
bursatilización. Su liquidación —respaldada por 199 ayuntamientos de todos los
colores y por diputados de todos los partidos en el Congreso del Estado— no fue
magia. Fue voluntad política traducida en acuerdos transversales.
Podrá
gustar o no, eso depende del ángulo desde donde se mire la política. Pero el
gobierno de Rocío Nahle avanza en territorio como pocas administraciones lo han
hecho en Veracruz.
Sus
resultados no son casualidad. Son la consecuencia de una metodología: presencia
directa y compromisos numerados. Que quede para la historia.
¡Qué
barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
































