Por Miguel Ángel Cristiani G.
En política hay una diferencia que a veces se
aprende demasiado tarde: ocupar un cargo no significa necesariamente saber
gobernar.
La presidencia municipal otorga facultades, responsabilidades
y una representación institucional. Pero para ejercerla con eficacia se
necesita algo que no se adquiere simplemente con sentarse en el despacho del
alcalde: experiencia, sensibilidad política, capacidad de gestión y, sobre
todo, saber escuchar.
Ése es precisamente el contraste que comienza a
hacerse en Tuxpan entre la actual administración de Daniel Cortina y la
que encabezó anteriormente José Manuel Pozos Castro.
Mientras la actual gestión comienza a ser
cuestionada por sectores de la población debido a lo que consideran una mayor
atención a acciones de imagen y obras menores, frente a problemas pendientes en
servicios públicos, agua, vialidad y seguridad, la administración anterior
empieza a ser recordada por una característica distinta: la cercanía con los
ciudadanos y la capacidad para gestionar soluciones.
Por supuesto, toda administración municipal
enfrenta problemas y ninguna está exenta de errores.
Pero también es cierto que los ciudadanos terminan
estableciendo comparaciones.
Y esas comparaciones suelen ser particularmente
severas.
Porque quien llega a gobernar recibe no solamente
el presupuesto y las oficinas municipales.
Recibe también las expectativas de quienes votaron.
Y ahí es donde comienza el verdadero examen.
Pozos Castro, una trayectoria que
trascendió Tuxpan
José Manuel Pozos Castro dejó la presidencia
municipal de Tuxpan y posteriormente pasó a incorporarse al Gobierno del Estado
de Veracruz.
Actualmente se desempeña como subsecretario de
Gobierno, dentro de la administración de la gobernadora Rocío Nahle
García.
El dato resulta relevante porque permite observar
que su trayectoria política no terminó con la administración municipal.
Por el contrario, su experiencia fue aprovechada
posteriormente en una posición dentro de la estructura estatal.
Y ése es uno de los elementos que sus simpatizantes
suelen destacar: la experiencia acumulada durante años de actividad política y
administrativa.
En Tuxpan, quienes recuerdan favorablemente su
gestión suelen señalar precisamente su disposición para escuchar y atender
personalmente los problemas planteados por los ciudadanos.
Esa cercanía, en política, tiene un valor que no
aparece en ningún presupuesto.
Un alcalde puede tener recursos.
Puede tener funcionarios.
Puede tener asesores.
Pero si pierde contacto con la gente, comienza a
gobernar a través de otros funcionarios, mediante informes, tarjetas y
fotografías.
Y ése puede convertirse en un problema.
Gobernar no es solamente
inaugurar
Daniel Cortina todavía tiene tiempo para corregir
el rumbo.
Ésa es quizá la parte más importante de esta
historia.
Una administración municipal apenas comienza y
sería injusto pretender calificarla definitivamente como narcisista por sus
primeros meses.
Pero precisamente por eso éste es el momento adecuado
para señalar los síntomas que generan preocupación.
Los baches no esperan.
El agua tampoco.
La seguridad mucho menos.
Y los ciudadanos no pueden vivir de anuncios.
El reto para el actual presidente municipal
consiste en demostrar que las obras de imagen forman parte de una estrategia
más amplia y no sustituyen la atención de las necesidades fundamentales.
Porque una parada de autobús puede ser útil.
Una banqueta pintada puede mejorar la imagen
urbana.
Pero un gobierno municipal se mide finalmente por
cuestiones mucho más elementales:
¿Funciona el servicio de agua?
¿Las calles están transitables?
¿Los servicios públicos responden?
¿Existe seguridad?
¿El ciudadano encuentra al alcalde cuando tiene un
problema?
Esas son las preguntas que realmente importan.
La política también se trata de
escuchar
La experiencia de Pozos Castro deja, al menos desde
la perspectiva de quienes valoran positivamente su administración, una
enseñanza que el actual Ayuntamiento podría aprovechar:
gobernar también significa escuchar.
Escuchar al ciudadano que llega al Palacio
Municipal.
Al empresario que pide mejores condiciones para
invertir.
Al comerciante.
Al trabajador.
A las colonias.
A las comunidades.
A quienes tienen una queja y a quienes tienen una
propuesta.
Y después, naturalmente, resolver lo que sea
posible resolver.
Porque tampoco sirve escuchar si después nadie hace
nada.
La política municipal no se gana con discursos.
Se construye con resultados.
Y los resultados, a diferencia de las fotografías,
no necesitan filtros.
Tuxpan tiene la palabra
Al final serán los propios tuxpeños quienes
establecerán la comparación.
No corresponde a una columna decidir si una
administración fue mejor o peor que otra.
Eso lo determina la memoria ciudadana.
Lo que sí corresponde al periodismo es poner sobre
la mesa las preguntas y observar lo que ocurre.
Daniel Cortina tiene todavía la oportunidad de
demostrar que las primeras críticas no representan el rumbo definitivo de su
gobierno.
Tiene tiempo para cambiar prioridades, acercarse a
la ciudadanía y concentrarse en los problemas que realmente preocupan a los
tuxpeños.
Porque si consigue hacerlo, las fotografías de las
inauguraciones pasarán a segundo término.
Los resultados hablarán por él.
Pero si ocurre lo contrario, la comparación con su
antecesor será cada vez más inevitable.
Y en política, cuando los ciudadanos comienzan a
decir “antes estábamos mejor”, recuperar esa percepción puede ser mucho
más difícil que ganar una elección.
Como seguramente diría Pancho López:
“El problema no es cortar el listón; el problema es
que después de la foto haya algo que celebrar.”
Y en Tuxpan, todavía hay tiempo para demostrarlo.

































