CAFÉ DE MAÑANA
Por José Luis Enríquez Ambell
El uso de las aeronaves oficiales suele destinarse, en su mayoría, a la atención de emergencias y al salvamento de vidas, sobre todo por parte de los gobiernos estatales y municipales.
Y desde el enfoque actual de la Cuarta Transformación, a diferencia de 2018, cuando se descuidó esta acción e inversión gubernamental, ahora parece haberse decidido privilegiar la adquisición de aeronaves para la atención de emergencias en materia de protección civil, seguridad pública y ciudadana, así como de salud, disponiendo de estos equipos oficiales para una atención oportuna y al servicio del pueblo, ante situaciones de riesgo y para salvar vidas.
En el caso de Veracruz, contamos con zonas de bajas temperaturas, lluvias intensas y fuertes vientos en regiones altas y montañosas, así como áreas donde prevalecen sequías y ráfagas de viento que, en ocasiones, derivan en severos incendios forestales y quema de pastizales, saliéndose de control y provocando graves accidentes.
Todos estos factores llevan a la necesidad de generar conciencia y buscar la adquisición de equipamiento aéreo mediante aeronaves en buenas condiciones, sin riesgos para la integridad y la vida de las personas.
Así pues, algunos estados y municipios requieren operar sus propias aeronaves y, aunque este tema suele generar debate en la agenda pública, al final se justifica su adquisición, operación, mantenimiento y conservación óptima.
El transporte aéreo se ha convertido en una necesidad para los gobiernos como el de Veracruz, y ello justifica decisiones que incluso pueden verse como discrecionales, pero que se enmarcan dentro de la legalidad, ya que en muchos casos han contribuido a salvar vidas humanas en situaciones de emergencia. Contar con una flota aérea no debe verse como un gasto injustificado, sino como una herramienta de transparencia y eficiencia.
Entre los principales argumentos destacan la atención de emergencias, la seguridad pública, la conectividad y el apoyo a servicios públicos como rescates, traslados médicos, ambulancias aéreas y ayuda humanitaria en zonas de difícil acceso. En un estado como Veracruz, con amplia extensión territorial y una geografía compleja, las aeronaves permiten el traslado seguro y eficiente de servidores públicos para atender urgencias, supervisar obras o sostener reuniones de coordinación.
Sectores como Protección Civil, Salud, Seguridad Pública y Medio Ambiente, incluyendo a la titular del Poder Ejecutivo, Rocío Nahle, y otros servidores públicos, requieren el uso regular de aeronaves.
Durante el sexenio del gobernador Miguel Alemán hubo voces, principalmente del PAN, que criticaron la adquisición de helicópteros Bell; sin embargo, todos estos equipos demostraron su valor al salvar vidas durante las inundaciones de 1999 y en hechos similares durante el gobierno de Fidel Herrera en 2010, además de servir como ambulancias aéreas junto con un avión King Air, que al parecer aún existe, aunque se desconoce en qué condiciones.
La adquisición, mantenimiento, salarios de pilotos, seguros y operación de la flota aérea no representan un gasto, sino una inversión adecuada de los recursos públicos. Se trata de equipos ajenos al lujo y cercanos a la eficiencia, operados bajo los más estrictos protocolos de transparencia conforme a la normativa vigente, incluso internacional.
La vasta orografía de Veracruz y sus amplias costas nos enseñan que el clima puede ser tan extremo como impredecible, y en fechas recientemente se han tenido pruebas claras de ello.
Históricamente, en materia aeronáutica se han atendido miles de casos relacionados con desastres naturales, rescates, traslado de enfermos y órganos humanos, y así coadyuvando a la atención ciudadana en Protección Civil, Seguridad Pública y Salud, entre otros sectores prioritarios que requieren coordinación y respuesta inmediata.
DE SOBREMESA
El anuncio realizado hace unas horas por el titular de la Sefiplan, Miguel Reyes, confirma lo que expertos en aviación pública y operadores de aeronaves adquiridas por el gobierno de Veracruz han señalado: que modelos como LEONARDO (Agusta) y BELL son recomendables para su adquisición, pues son equipos capaces de operar de día y de noche y cumplir misiones en condiciones climatológicas extremas, como las que se presentan en Veracruz.
La flota actual del gobierno estatal cuenta con más de 25 años de servicio, ha rendido su costo con creces, pero ya requiere renovación. Por ello, la inversión debe verse en términos de costo-beneficio, pues salvar una vida o trasladar un órgano vital no tiene precio.
El anuncio de adquisición de helicópteros prevé, según se comenta, al menos tres aeronaves Agusta TREKKER, bimotores y monomotores Koala, multipropósito, que pueden funcionar como ambulancias aéreas, unidades contra incendios, con gancho de carga y versión VIP. Son aeronaves rápidas, confiables y de alcance probado, utilizadas en países como Suiza por Swiss Air-Rescue REGA y en México por el Grupo Relámpagos. Así, las buenas noticias del Secretario de Finanzas y Planeación podrían ayudar a reducir costos operativos por hora de vuelo y a disminuir gastos de mantenimiento frente a otras categorías.
Además, se podría actualizar el King Air, una nave potente y versátil para carga o traslado de víveres, y conservar el Lear Jet 45 “Tajín” para vuelos especiales de la Gobernadora y su equipo.
Ojalá que las decisiones en materia de aviación oficial en Veracruz se sustenten en criterios técnicos y de seguridad, y no en enfoques políticos, para revertir la tendencia de desatención oficial de los últimos años. Incluso, sería deseable reabrir pistas que existieron, pues ello aumenta las posibilidades de salvar vidas. Dicho de otra forma, ojalá las nuevas autoridades aprendan de los errores del pasado: la compra de estas aeronaves, aunque implique un alto costo inicial, representa una inversión en vidas humanas.
La visión de modernización y seguridad de la Gobernadora Nahle, ante el anuncio de adquirir aeronaves oficiales, debe ser motivo de beneplácito social.
¡ES CUANTO!
enriquezambell@gmail.com;
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