Más claro…
Por Felipe Mendiola Parra
Este año, el Carnaval de Veracruz cumplió 102 años de existencia y siempre ha sido un referente internacional, por la alegría natural de los jarochos y jarochas que, además son espontáneos, porque con o sin recursos económicos, han sabido llevar esta fiesta año con año, con excepción del año 2021, cuando vivimos la pandemia del Covit.
En esa ocasión, fue la única vez que se suspendió esa fiesta, como se suspendieron muchas otras actividades, pero para no pasar desapercibida la celebración, se hizo virtual y por internet se hicieron transmisiones, con diversos números para que la gente no saliera de sus casas. Por supuesto que no fue igual.
Después de la pandemia se movió la fecha de su celebración y se comenzó a celebrar en 2022 en los meses de junio y julio, pero con la llegada de la alcaldesa Rosa María Hernández Espejo de nueva cuenta se propuso que volviera a su fecha original, afortunadamente se celebró con mucho entusiasmo y con una organización colaborativa, con la participación de empresas y la gente de los barrios y las colonias.
El carnaval, para los que nacimos en esa hermosa tierra, se siente desde que somos pequeños, porque es parte de la vida del veracruzano y, efectivamente, es hoy como antes lo fue, una fiesta gratis, llena de bailarines y bailarinas, disfraces y bromas.
A los que estamos mayorcitos de edad nos viene el recuerdo de aquellos famosos bailes, con renombrados grupos musicales que sin ningún costo para los bailadores se instalaban en las esquinas y al parecer ese criterio es el que aplicó la autoridad municipal en esta ocasión, porque se bajaron los costos de las gradas y la gente pudo disfrutar de un espectáculo espléndido. Quienes no pudieron pagar pudieron ver de pie los desfiles y las comparsas.
Rosa María Hernández Espejo sabe que, entre las vocaciones productivas que tiene la ciudad y puerto de Veracruz, está el Carnaval, porque durante 8 días la derrama económica es enorme y la utilidad es para todos los sectores, porque ganan los taxistas, los restauranteros, los meseros, las cerveceras y refresqueras, los vendedores ambulantes y ese período da un fuerte respiro a la economía para todos.
¿Qué hacía falta? Una buena planeación, como la que pudimos ver, la presencia de buenos números musicales que esta vez estuvieron amenizando y, sobre todo, que prevaleciera el orden, aunque nunca falta el negrito del arroz, pero finalmente el resultado fue favorable, y eso que le tocó a esta administración municipal organizar los eventos oficialmente, tan solo con un mes de anticipación.
La ciudad de Veracruz sigue siendo la más grande del estado, pero no se puede desperdiciar ninguna de sus fortalezas para el beneficio de sus habitantes, como no se debiera perder ese tipo de oportunidades en ningún otro municipio, porque cada uno tiene su propia riqueza y debiera aprovecharse de manera racional.
Las vocaciones productivas son las actividades económicas con mayor potencial de desarrollo en una región, basadas en sus recursos naturales, culturales y ventajas comparativas, convirtiéndose en el motor del desarrollo local. Determinan la inversión y la infraestructura, abarcando sectores como el agroalimentario, energético, automotriz, servicios y turismo. (Google).
Todos los alcaldes iniciaron esta carrera productiva al mismo tiempo y no debieran tener ningún argumento para justificar su omisión o su descuido total de la riqueza que de por si ya tienen, solo falta creatividad, talento y mucho amor por sus respectivos municipios.
Más claro ni el agua.



















































