Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Sin temor a equivocarme lector, el momento más triste que vivieron los priistas veracruzanos el año anterior fue el 27 de diciembre, cuando por órdenes de Alejandro “Alito” Moreno fue reelegido como presidente estatal del PRI, Adolfo “El Fofo” Ramírez Arana y Carolina Gudiño Corro fue ungida como Secretaria General.
Ojo, la tristeza no fue por la imposición de esos personajes porque desde el nacimiento del partido, los priistas están acostumbrados a que escojan por ellos, sino por lo pobre del evento.
Ya imaginarás cómo estuvo aquello cuando el único priista distinguido que se asomó a felicitar la nueva dirigencia fue Silvio Lagos.
Faltaron los acarreados de otros tiempos, el líder nacional del PRI en persona, los expresidentes del partido, los alcaldes, diputados y senadores tricolores, los seccionales, las porras, los conjuntos musicales, la multitud de afortunados apiñados en las butacas del auditorio “Jesús Reyes Heroles”, en la explanada del partido o desparramados en las calles contiguas. Es decir, todo lo que hacía de un ungimiento de esa naturaleza un suceso rumboso y noticioso.
El pasado 27 apenas había una treintena de personas ocupando las butacas del auditorio y párale de contar.
En eso terminó la historia de la “renovación de la dirigencia” que comenzó el 16 de diciembre cuando el PRI nacional emitió la convocatoria para renovar a su dirigencia en Veracruz, y fueron cuatro los aspirantes que levantaron la mano para sustituir a Adolfo: Carolina Gudiño Corro, exalcaldesa de Veracruz; Silvio Lagos Galindo, excandidato a la alcaldía de Xalapa; Ponciano Vázquez Parisi, alcalde saliente de Cosoleacaque y Crisóforo Hernández Cerecedo, exalcalde de Tuxpan.
En esos días comenté que Adolfo podía contender porque no tenía ningún impedimento estatutario. Además, porque en la elección municipal pasada entregó cuentas que hasta a él sorprendieron. Y es que los priistas estaban resignados a ganar cuando mucho diez alcaldías (al menos eso decían las encuestas), pero se llevaron 23 y casi se infartaron de alegría.
De los cinco aspirantes, el Fofo era el que menos posibilidades tenía porque, de acuerdo a los propios priistas; “llega extremadamente desgastado con los grupos de militantes, además mostró poca estatura política para generar acuerdos con los partidos opositores y sobre todo, con los únicos dos referentes que quedan en el priismo veracruzano: José Yunes y Juan Manuel Diez”.
El método de consulta a la base o elección directa por la militancia, hizo pensar que el líder nacional Alejandro “Alito” Moreno, permitiría darle al tricolor veracruzano oxígeno para reconstruirse con priistas vigentes y con aquellos que se alejaron del partido.
Pero todo fue puro choro.
La simulación acabó con esa esperanza ya que Alito se metió en el proceso al ordenar solamente el registro de una fórmula, que resultó ser la de Adolfo Ramírez Arana y Carolina Gudiño Corro para el periodo 2025-2029.
Ante este escenario es importante saber cómo se manejará el Fofo con las figuras que aún quedan en el PRI, porque con Pepe Yunes no existe comunicación debido a imprudencias del propio Adolfo.
En diciembre del 2023 Ramírez Arana envió a Alito el manual de identidad gráfica de Pepe con la frase “se avergüenza del PRI”, porque éste no incluyó el logotipo del partido en grande en su propaganda electoral. Esto ocasionó un intercambio de mensajes entre el campechano y el peroteño que los distanciaron. Además, Pepe se molestó con Adolfo que no estuvo en campaña haciendo trabajo político.
Hace unas semanas, Pepe Yunes abrió -como en el póker- con Silvio Lagos para la presidencia del partido y a media carrera se decantó por Ponciano, pero nunca fue con Adolfo o Carolina.
Juan Manuel Diez no puede ver a Adolfo ya que éste lo hizo a un lado cuando reunió a los alcaldes electos del PRI con la gobernadora Nahle. Adolfo prefirió agendar la reunión con Ricardo Ahued, cuando Juan Manuel había sido el canal que originalmente había escogido Rocío Nahle.
Con Lorena Piñón tampoco tiene buena relación. Tan es así que la nativa de San Rafael confesó que se enteró por la prensa que ya no era Secretaria General de su partido, pues Adolfo no tuvo la decencia de comunicárselo para al menos sacar sus pertenencias de la que fue su oficina.
Otra relación que ha quebrado Adolfo es la que tenía con los hermanos Cirilo y Ponciano Vázquez. Un analista que de esto sabe me dijo que tras este distanciamiento: “Se espera que ahora sí, los hermanos Vázquez hagan en abierto trabajo político para Movimiento Ciudadano, como sucedió en el pasado proceso electoral en algunos municipios del sur. Y ya se especula que dejarán el PRI para irse a MC”.
Ignoro cómo se lleve con Silvio Lagos, pero si está distanciado del xalapeño debe pensarlo dos veces y cambiar el chip. “Con Silvio, Adolfo deberá tener una comunicación respetuosa. Silvio es el representante del PRI ante el OPLE y con el proceso extraordinario de Tamiahua deberán estar en constante diálogo para lograr llegar a la elección extraordinaria con candidatos registrados. Por lo que se vuelve una relación de necesidad política electoral, más que coincidencia política” me dijo el mismo analista.
Pero la desesperación está a todo lo que da. Esto lo confirmó el propio Adolfo al decir en su discurso de toma de protesta: “Hoy estamos con las puertas abiertas para aquellos que se fueron y quieran regresar; pueden venir a su casa y son bienvenidos”. Palabras que más que a invitación sonaron a súplica desesperada y contravienen las de su jefe Alito Moreno que en más de una ocasión ha dicho de manera tajante: “Quienes se fueron del PRI ya no tienen cabida en el partido”.
Sin el acompañamiento de Pepe Yunes, sin Juan Manuel, sin Lorena, sin los hermanos Vázquez, sin militancia, sin candidatos para el 2027 y sin dinero ¿cómo irá a manejar Adolfo a su alicaído, maltratado, denostado y devaluado partido?
Quizá su siguiente paso sea tomar una pala, darle otra a Carolina... y a cavar.
bernagup28@gmail.com
