La Columna
Por Fanny Yépez
- En política no hay casualidades ni coincidencias
- Omar García Harfuch, como la espuma
Si bien es cierto que la violencia esta desatada en el estado de Veracruz, porque solo este martes se registraron delitos de alto impacto en los municipios de Xico, Tuxpan y Tuzamapan, donde lamentablemente ocurrieron varios decesos, también es cierto que existe la posibilidad de que personajes de la política interna y externa y organizaciones antagónicas al actual gobierno estén detrás una conspiración conocida como “golpe blando”.
En México, el término "golpe blando" se utiliza para describir una estrategia de desestabilización política que busca derrocar a un gobierno, sin recurrir a la violencia directa o a un golpe militar tradicional. Se caracteriza por el uso de tácticas como la desinformación, la manipulación mediática, la judicialización de la política y la promoción de protestas sociales para generar ingobernabilidad y forzar la renuncia o destitución del mandatario.
Es importante destacar que el término "golpe blando" es controversial y no es reconocido como una categoría jurídica o política oficial, señala el diccionario de Wikipedia. Sin embargo, se utiliza para describir estrategias de cambio de gobierno que no recurren a la violencia directa, pero que buscan desestabilizar y forzar la salida del poder de un mandatario.
Recordamos muy bien que, hace más de un año todavía en la administración de Andrés Manuel López Obrador, se manejaron con intensidad los ataques mediáticos en contra del gobierno federal y del presidente de México, muchos vincularon a una estrategia de golpe de Estado blando, en la que participaría de forma activa la Agencia Antidrogas de Estados Unidos(DEA) , organizaciones de conservadores de la ultraderecha tanto de México como de los EU y en la actualidad tal parece que la conspiración se está repitiendo, en varias entidades, entre ellas, Veracruz. En esta ocasión podrían estar inmerso el fuego amigo.
Lo que se trata es de resquebrajar y debilitar a los gobiernos de Morena y con ello, disminuir la popularidad de la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, es como una jugada de billar donde la bola toca dos bandas.
El politólogo estadunidense Gene Sharp ha identificado cinco fases del golpe de Estado blando: 1) se llevan a cabo acciones para generar y promocionar un clima de malestar, como “denuncias de corrupción” y “promoción de intrigas”, difusión masiva de informaciones falsas; 2) se desarrollan intensas campañas en supuesta defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones de totalitarismo contra el gobierno en el poder; 3) esta fase se centra en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la promoción de manifestaciones y protestas violentas, que amenacen a las instituciones; 4) en este punto se llevan a cabo operaciones de guerra psicológica y desestabilización del gobierno, creando un clima de “ingobernabilidad”; y 5) la fase final tiene por objeto forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras, para controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en las calles; paralelamente se va preparando el terreno para una intervención militar, mientras se desarrolla una guerra civil prolongada y se logra el aislamiento internacional del país.
La frase "en política no hay casualidades, no hay coincidencias" sugiere que los eventos políticos, por más fortuitos que parezcan, suelen estar conectados por causas y motivaciones más profundas, a menudo vinculadas a estrategias, intereses o decisiones deliberadas. En otras palabras, se interpreta que nada ocurre al azar en el ámbito político, y que incluso los sucesos que a primera vista parecen inesperados, pueden ser parte de un plan o resultado de fuerzas subyacentes.
La frase, atribuida a Franklin D. Roosevelt en Instagram, implica que la política no es un conjunto de eventos aislados, sino un entramado de relaciones y acciones donde cada elemento tiene un propósito o consecuencia. Esto no significa que no puedan existir errores o situaciones imprevistas, sino que, incluso, esos errores pueden ser utilizados o aprovechados para fines políticos.
Esto viene al caso porque precisamente, todo está ocurriendo cuando la Presidenta, Sheinbaum pone en marcha el proceso de la Reforma Electoral, donde se contempla la desaparición de financiamientos a los partidos políticos, las ya conocidas como prerrogativas y la eliminación de los diputados plurinominales.
Este martes en la conferencia mañana la propia Presidenta, Claudia Sheinbaum hizo una jugada magistral para amortiguar las manifestaciones en contra, anuncio la realización de una encuesta para que la ciudadanía se pronuncie sobre algunos de los puntos esbozados para la reforma electoral de México, entre ellos la financiación de los partidos o los legisladores plurinominales.
El proyecto presidencial plantea reducir los recursos que reciben las formaciones políticas, así como eliminar los plurinominales, puestos legislativos que no tienen que pasar el beneplácito de las urnas. Ambas cuestiones mantienen en guardia a la oposición y también a los aliados del Gobierno, el Partido del Trabajo (PT) y el Verde, que se han manifestado en contra de estos aspectos, porque consideran que afectarán en mayor medida a las formaciones más pequeñas. La reforma electoral precisa de mayoría calificada para salir adelante, puesto que implica una modificación constitucional, y para alcanzarla la mayoría oficialista necesita los votos de sus aliados.
Sin ser adivina, podemos adelantar los resultados de dicha consulta ciudadana, como se infiere de las propias palabras de la presidenta en la conferencia de este lunes: “La gente no quiere que los partidos políticos tengan tantos recursos. No hacen falta tantos para las elecciones, ni para que estas sean democráticas”, ha dicho. Y ha vaticinado que la ciudadanía tampoco está de acuerdo con que haya tantos plurinominales de lista.
Otro personaje que también está resintiendo el embate de los golpes amigos y enemigos es Omar García Harfuch todo con miras al 2030.
Este martes el periodista, Salvador García Soto en su leída columna “Serpientes y Escaleras”, comenta que el nombramiento del nuevo titular de la UIF tiene una doble e interesante lectura: por un lado, con la salida de Pablo Gómez y la llegada de Omar Reyes Colmenares, la presidenta Claudia Sheinbaum hace uno de sus primeros nombramientos enteramente decidido por ella, en un área estratégica que ocupaba un recomendado de su antecesor, lo que significa que la doctora ya empezó a sacudirse las herencias e imposiciones de López Obrador y a elegir a sus propios colaboradores; y por el otro lado, la fuerza de Omar García Harfuch crece cada vez más en el gabinete y el llamado “supersecretario” consolida su equipo y también su control de la seguridad.