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lunes, 28 de septiembre de 2026

Orfis y Fiscalía, una pinza para triturar a opositores

 

Víctor Murguía Velasco

No pinta nada bien el panorama electoral para la oposición en Veracruz. Morena ha hecho malos gobiernos, hay mucha gente inconforme, pero aprieta la pinza para triturar a los opositores.

Aunque la vez pasada, en la elección de alcaldes, tenía casi los mismos factores a su favor, pero sus resultados fueron malos, ahora es clara su preparación para evitar que le suceda lo mismo.

La gobernadora Rocío Nahle sabe que no puede volver a dar resultados tan pobres. La ha pasado mal y, de perder en múltiples distritos, la pasará peor el resto de su sexenio, de ahí que va por la revancha y con más armas.

Ahí está el ejemplo de los alcaldes, presas fáciles, frágiles si se les aprieta. Primero los presionaron para cambiar de partido y enrolarse a Morena, y un gran número accedió. Los que aguantaron la metralla ahora están a punto de quedarse sin fuero, es decir, sin ninguna protección.

Nahle, en las próximas elecciones, sabe lo que se juega. Si gana en forma aplastante, como se ve que es la intención, podrá llevársela más o menos tranquila en lo político el resto del sexenio, poniéndose la coraza si tiene fallas, pero sin ninguna repercusión legal.

Por una parte, se quitará buena parte de la presión ejercida por grupos de Morena instalados en la CDMX que no la quieren y hasta ahora tienen forma de atacarla y, por otra, hasta podrá pensar y trabajar para intentar dejar sucesor o sucesora de su cuadra o, por lo menos, a modo, pues ya vio que los gobernadores y gobernadoras fuertes sí pueden influir en la sucesión.

¿Cuáles son los factores de los que echará mano Morena en Veracruz para ganar las elecciones?

Tiene a su favor al Instituto Nacional Electoral (INE), con la Vocalía Local Ejecutiva; al Organismo Público Local Electoral (OPLE) y el millonario presupuesto estatal para ejercerlo en obras donde políticamente hagan falta; y tiene los programas sociales (becas y pensiones), dinero directo tan bien aceptado y recibido por cientos de miles de familias. Dispone también de miles de policías que, en su momento, se hacen presentes y, de manera “casual”, para amedrentar.

Cuenta además, para ejercer la presión necesaria contra grupos y actores políticos, con la Fiscalía General del Estado y ahora con un operador político dispuesto a todo como auditor general del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), además de estar a punto de quitarles por ley el fuero a todos los alcaldes.

¿Qué presidente municipal de oposición se animará a operar electoralmente en contra de Morena, ya sin ninguna protección, teniendo en su cabeza esa espada de Damocles, sostenida por el titular del Orfis, Éric Domínguez, incondicional en abierto de la gobernadora, pues por ella era hasta la semana pasada subsecretario de Administración y Finanzas, y por la fiscala general del Estado, Lisbeth Aurelia Jiménez, quien no solo manda en la Fiscalía sino, por la venia de Nahle, también controla administrativamente al Poder Judicial?

Lo que sucedía en el pasado, con el PRI y el PAN, volverá a repetirse, corregido y aumentado.