BITÁCORA POLÍTICA
Veracruz vuelve a mirar a los cruceros… ¿16 años después?
Por Miguel Ángel Cristiani G.
La noticia merece celebrarse. Pero también merece
una pregunta que nadie debería esquivar:
¿Por qué tuvimos que
esperar 16 años para volver a tener una infraestructura turística adecuada para
recibirlos?
La Secretaría de Marina y ASIPONA Veracruz han
informado que el BM Beachcomber,
de Margaritaville at Sea, llegará a Veracruz el 19 de enero de 2028, dentro de
un itinerario que partirá de Galveston, Texas, y tendrá escalas en Cozumel,
Progreso y Veracruz. El Gobierno estatal había anunciado previamente el regreso
de esta actividad turística.
Hasta ahí, todo bien.
El problema es que el regreso de los cruceros
vuelve a poner sobre la mesa una vieja asignatura pendiente: la construcción de un muelle especializado
para esta actividad turística.
Porque no estamos hablando de una ocurrencia de
última hora.
Desde hace más de 15 años los propios documentos de
planeación portuaria contemplaban infraestructura relacionada con cruceros. En
2005 ya aparecía el proyecto de instalaciones para cruceros y un proyecto
integral turístico puerto-ciudad.
En 2009, incluso, se hablaba de ampliar el llamado
muelle de cruceros y de realizar trabajos de dragado para mejorar las
condiciones de navegación y permitir el arribo de embarcaciones de mayor
calado.
Y ahora, después de todos estos años, nuevamente
aparece el proyecto.
La propia información oficial difundida en 2025
señala una inversión de 348 millones de
pesos para un muelle turístico de cruceros.
Mientras tanto, el Nuevo Puerto de Veracruz ha sido
objeto de inversiones multimillonarias para ampliar su capacidad de manejo de
carga. El proyecto federal está estimado en más de 35 mil millones de pesos y contempla terminales para fluidos,
carga multipropósito, contenedores, granel agrícola y granel mineral.
Y aquí es donde aparece la pregunta incómoda.
¿Durante tantos años no hubo manera de construir,
junto con toda esa gigantesca infraestructura portuaria, una instalación
especializada y moderna para recibir cruceros turísticos?
Porque un barco de carga viene a mover mercancías.
Un crucero viene a traer visitantes.
Y esos visitantes bajan del barco, toman taxis,
recorren el centro histórico, comen en restaurantes, compran artesanías,
visitan San Juan de Ulúa, Boca del Río, Xalapa, los pueblos mágicos y otros
atractivos de la región.
La diferencia está en que la derrama turística se distribuye entre múltiples actividades y
prestadores de servicios.
Por eso resulta válido preguntarse si durante
décadas la planeación portuaria privilegió casi exclusivamente la vocación
comercial y dejó en segundo plano la posibilidad de desarrollar con mayor
fuerza la vocación turística.
No se trata de enfrentar carga contra turismo.
El puerto comercial es indispensable para Veracruz.
Pero tampoco debería ser imposible que un puerto
moderno pueda manejar mercancías y, al mismo tiempo, aprovechar su ubicación
privilegiada para recibir visitantes internacionales.
Ahora se anuncia que Veracruz volverá a mirar hacia
los cruceros.
Qué bueno.
Pero después de 16 años de ausencia, la pregunta es
inevitable:
¿Por qué hasta ahora?
Y, sobre todo, ¿qué garantías existen de que esta vez
sí habrá una infraestructura permanente y adecuada para que Veracruz no vuelva
a desaparecer durante otros 16 años de las rutas internacionales?
Porque anunciar el regreso de un crucero es una
buena noticia.
Construir la
infraestructura para que no vuelva a irse es otra historia.
Y Pancho López, el filósofo xalapeño ateniense,
seguramente diría:
“En Veracruz llevamos
años construyendo puertos para que entren las mercancías; ya sería bueno
construir uno donde también puedan desembarcar las oportunidades.”
