DE PRIMERA MANO
Por Omar Zúñiga
Una veintena..., ese es el número.
Una veintena de personas fue lo que Luis
Carbonell de la Hoz logró reunir en Poza Rica en lo que su propio equipo
bautizó como una “gira de trabajo”.
Una veintena, en la ciudad que el coordinador
estatal de Movimiento Ciudadano lleva más de un año presentando como el gran
agravio a su partido, el gran fraude.
Hay que recordar el contexto...
Carbonell quien, tras el recuento ordenado por el Tribunal Electoral de
Veracruz en septiembre de 2025, sostuvo que se había consumado “el mayor fraude
en la historia reciente de Veracruz”.
Fue él quien, a un año de la jornada,
volvió a decir que en Poza Rica y en Papantla les habían robado la esperanza.
Buen discurso sin duda…, pero no por
justo y bien trovado, deja de ser puro cuento, porque si Poza Rica es
territorio naranja, agraviado y movilizado, cuando el jefe pisa el terreno que
dice haber ganado, lo recibiría un grupo que no cabría en varios autobuses.
Pero la reunión del fin de semana abre
el debate… ¿dónde están?
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Hace apenas un año, el partido naranja emergía
como el poderoso de la política veracruzana; segundo lugar en la elección
municipal, más de cuarenta ayuntamientos, segundo sitio también en Xalapa y un
eco nacional que en la Ciudad de México se sigue pregonando.
Y ahí está el punto de fondo.
El proyecto que colocó a Movimiento
Ciudadano en ese lugar lo enfiló Sergio Gil Rullán, hoy diputado federal
y delegado nacional naranja en Veracruz.
Carbonell recibió a finales de 2024 un
proyecto encarrilado y con la maquinaria aceitada por Gil Rullán y a nivel
nacional un Jorge Álvarez Máynez empujando en todas las plazas.
Así lo repiten militantes y liderazgos
del propio partido, que el repunte de 2025 fue gracias al trabaj orealizado por
el actual delegado naciolnal, sumado al mérito de la marca nacional y de
candidatos con arraigo propio, no de una dirigencia estatal que está a la espera
a que la busquen en lugar de salir a buscar a la gente.
Es así como la incapacidad y la soberbia
logran darle en la madre, en tiempo récord, a una apuesta que costó años armar.
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En su discurso anquilosado de los 80, Carbonell
vive de glorias pasadas que nunca conoció.
—¡Nos llevaremos 15 diputaciones y la
gubernatura será nuestra!-, dijo en lo que es un festival de buenos deseos y de
un futuro perfecto para cualquiera, un catálogo de promesas sin factura…, pero
no para esta dirigencia estatal.
Carbonell vive del “¿te imaginas?”, pues
no conoce el “¿te acuerdas?”
Porque el “¿te acuerdas?” de Carbonell
es un inventario poco presentable, te acuerdas de la diputada suplente de Elena
Córdova, cuyo trámite nunca formalizó pese a sus denuncias y a la crisis
hospitalaria de Papantla.
Te acuerdas de los alcaldes del corredor
naranja que no se presentaron al consejo político de Boca del Río, donde, como
se consignó en este espacio, Dante Delgado Rannauro le quitó el control
operativo del comité.
Te acuerdas del desafuero de Bertín
Bravo en Úrsulo Galván y Raúl González en Ixhuatlán del Sureste.
Ese es el historial que el líder naranja
puede exhibir, lo demás es puro cuento.
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Y aquí se reitera la falta de liderazgo
y se exhibe de cuerpo entero en toda su desnudez.
Liderar no es firmar comunicados de
indignación ni administrar agravios desde una oficina en Xalapa.
Un líder convoca y la gente llega; un
administrador de agravios convoca y llegan los de siempre, en política la
asistencia es un termómetro, y el de Carbonell llegó hasta veinte en la plaza
donde se supone que tiene más razones para estar fuerte.
A Dante Delgado, que ya tiene
puestos los ojos en Veracruz, y a Sergio Gil, que sabe lo que costó
levantar este proyecto, les tocará hacer cuentas antes de 2027. Porque quien
vive del “¿te imaginas?” termina descubriendo, en una plaza de Poza Rica, que
ya nadie se lo imagina.
Sin duda, junta más gente un
atropellado, que lo que hizo Carbonell en Poza Rica.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
