DE PRIMERA MANO
Hay rectores que pasan a la historia por
los laboratorios que equiparon, por las plazas que abrieron o por los posgrados
que consolidaron... martincito el espurio pasará a la historia por algo
más revelador, por haber convertido a la máxima casa de estudios de Veracruz en
una boteada de pasillo.
No es una metáfora; según el oficio V.R.
225/2026, fechado el 15 de septiembre en Coatzacoalcos y firmado la vicerrectora
de la región Coatzacoalcos-Minatitlán, Georgina Hernández Ríos, se
informa a directores de facultad y administradores de campus que la
Vicerrectoría recibió, a través del sistema institucional Hermes, la circular
DIF/DG/OC/0029/2026, suscrita por el secretario técnico del rector, Óscar
Luis Ramírez Díaz, para que la región se sume a la campaña de recaudación
destinada a construir un Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil (CRIT)
en Minatitlán cuya meta son 426 millones 978 mil 716 pesos.
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Lo que sigue en el documento es una
pieza de ingeniería administrativa que ya quisieran para sí las facultades que
llevan meses pidiendo reactivos.
A la región se le asignaron dos
alcancías con folio propio: la 083644699 para Coatzacoalcos y la 083645668 para
Minatitlán, llegaron a los administradores de campus el jueves 17 de septiembre
y, a partir del 18, rotan de facultad en facultad con fechas precisas:
Contaduría y Administración, Ciencias Químicas, el Sistema de Enseñanza
Abierta, Ingeniería, el Taller Libre de Artes, las extensiones de Enfermería y
Medicina; y en Minatitlán, Medicina, Odontología, Enfermería y Trabajo Social.
La última estación es el 5 de octubre. Al día siguiente, de regreso a la
administración.
Cada titular, dice el oficio, puede
coordinarse con su secretario de facultad o “designar a una persona de su
confianza” para “promover la donación voluntaria” entre funcionarios, personal
académico, administrativo, técnico y manual, y estudiantes.
Todo con copia a la secretaria académica
regional y a la secretaria de Administración y Finanzas regional. Y cierra con
una chulada: “en espera de una respuesta favorable”.
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Aunque la donación es “voluntaria” como lo dice el papel, cuando
la alcancía la manda Rectoría, la distribuye la Vicerrectoría, la resguarda el
director y la promueve “una persona de su confianza”, la voluntad se vuelve obligatoria.
Nadie necesita amenazar a un profesor
por horas o a una trabajadora de intendencia para que entienda quién está
mirando si pasa de largo frente al cochinito institucional.
En una universidad donde, según
académicos de la propia región que piden reservar su nombre por temor a
represalias, señalar carencias se paga con recortes de comisiones, cambios de
adscripción o contratos que no se renuevan, la “invitación” tiene otro peso.
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Que quede claro que no se discute la
nobleza de un CRIT para el sur de Veracruz, lo que está a discusión es quién
paga y con qué estructura; el CRIT de Minatitlán fue anunciado en julio por Rocío
Nahle, quien llamó a un boteo de Teletón para financiarlo, y el gobierno
comprometió al menos 920 millones de pesos.
Si ese respaldo existe, la pregunta cae
por su propio peso: ¿qué necesidad tiene el proyecto de las monedas de un
estudiante de Odontología en Minatitlán? Y si no existe, ¿por qué es la UV —no
la Secretaría de Finanzas— la que pone su aparato administrativo a recolectar?
La respuesta no está en la causa, sino
en el remitente. El espurio organiza colectas para su universidad; las
organiza para resultar en un quedabien, un rector cuya
permanencia dependió de una “prórroga” sin convocatoria, avalada en 2025 por
una Junta de Gobierno a modo y objetada por exrectores, académicos y
estudiantes, necesita padrinos más que prestigio.
Y nada construye un mejor padrinazgo
como presentarse en Palacio de Gobierno con las alcancías llenas.
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Lo verdaderamente obsceno es el
contraste, la misma administración que diseña un rol de alcancías con fechas al
día es incapaz de resolver el paro que, desde el 1 de septiembre, mantienen
estudiantes de la Facultad de Medicina en Ciudad Mendoza, quienes exigen la
remoción de su director y condiciones mínimas de infraestructura, equipo,
insumos, docentes y conectividad.
Es la misma que no ha dado respuesta a
los estudiantes de Medicina Veterinaria y Zootecnia que tomaron las
instalaciones de Ciencias Biológicas y Agropecuarias en Tuxpan y sí, es la
misma que en la región que hoy reparte cochinitos, arrastra señalamientos
públicos por irregularidades en la asignación de cargos y comisiones.
El discurso oficial es que no hay dinero,
pero los números dicen otra cosa: de acuerdo con información publicada, entre
2021 y 2024 la UV acumuló un subejercicio de 5 mil 561 millones de pesos
—dinero asignado y no gastado— y 10.7 millones reportados como daño
patrimonial.
No es que falte el recurso; es que no se
ejerce en las aulas, mientras sí se ejerce la voluntad institucional para
recaudar hacia las prioridades de otros.
En promedio, el subejercicio de un solo
año alcanzaría para cubrir tres veces la meta de la colecta sin sacar una sola
moneda del bolsillo de su comunidad, pero eso exigiría gobernar la universidad,
no administrar favores.
El saldo académico del rectorado ya está
a la vista: la UV cayó del lugar 11 al 26 nacional en el ranking Webometrics,
con una cúpula administrativa que percibe salarios superiores a los del propio
gobernador mientras a las facultades se les exige austeridad.
En Acayucan, la FISPA se vacía; en
Mendoza, Medicina está en paro; en Agua Dulce, fuentes académicas señalan un
campus inaugurado con bombo en 2023 que hoy luce subutilizado y cuyo ejercicio
presupuestal merece revisión y en Coatzacoalcos y Minatitlán, las facultades
reciben alcancías en lugar de insumos.
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Para documentar el optimismo…, el oficio
de la vicerrectora termina con una solicitud que, leída con calma, es la mejor
columna que podría escribirse sobre este rectorado: pide “asegurar el correcto
resguardo de las alcancías, evitando cualquier daño, alteración o uso indebido
de las mismas”.
Ojalá alguien en Lomas del Estadio
hubiera tenido ese mismo celo con la Universidad Veracruzana, porque a la UV sí
le han causado daño, sí le han alterado las reglas para prolongar un mandato
que no pasó por elección, y sí le han dado un uso indebido: el de caja chica de
la lealtad política de su rector.
Debajo de la firma, como siempre, el
lema “Lis de Veracruz: Arte, Ciencia, Luz”. Con martincito el espurio habría
que actualizarlo: Arte, para disfrazar de solidaridad lo que es sumisión.
Ciencia, para calendarizar con precisión quirúrgica una colecta mientras los
laboratorios siguen vacíos. Y Luz, la única que no llega, la que debería
alumbrar a dónde se fueron los cinco mil millones que no se gastaron.
Una UV que pasa la charola por causas
ajenas mientras sus estudiantes mendigan maestros no es una universidad, es una
alcancía con escudo.
Y el que la sacude no es un rector, es
un mendigo recaudador con toga prestada.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
