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domingo, 1 de noviembre de 2026

La sinfonía eclesial de Jerónimo, Agustín y Ratzinger

 Ruan Angel Badillo Lagos 


¡Hermosa la pluma del mensajero que trae buenas nuevas!

 El legado jeronimiano

El itinerario de ascesis y ordenación que propone esta obra no puede fundamentarse en voluntarismos humanos o en reflexiones meramente intimistas; exige injertarse de forma viva en la gran corriente de la Tradición teológica de la Iglesia. Al postular que la Sagrada Escritura opera como la guía definitiva para estructurar la conducta secular, nos sumamos en primer término a la voz señera de San Jerónimo de Estridón (347–420 d.C.), el gran doctor de la exégesis bíblica. Su sentencia imperecedera resuena en las aulas y en el oratorio con la fuerza de un axioma antropológico: «Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo».

Desde el realismo teológico, Jerónimo nos enseña que la Palabra no es un documento arqueológico o una literatura pasiva para el análisis frío de biblioteca; es el cuerpo místico y vivo del Verbo. Por consiguiente, el laico ciudadano contemporáneo que pretenda edificar su desarrollo humano de espaldas a la Escritura camina a tientas en el desierto relativista de la sociedad secularizada. Ignorar la Palabra significa eclipsar la Persona de Jesús en la propia biografía, fragmentando el ser y condenando la mente al desajuste y a las respuestas viscerales. La ascesis escriturística que defendemos en estas páginas es el ejercicio cotidiano de abrir el texto sagrado para encontrarse con un "Tú" vivo, permitiendo que la Verdad Absoluta configure el carácter y transparente el aroma a humanidad original que el Creador modeló en el barro.

La interioridad agustiniana

Este engranaje entre la naturaleza del barro y la fuerza divina adquiere una hondura psicológica y mistagógica insuperable cuando nos alineamos con el pensamiento de San Agustín de Hipona (354–430 d.C.). Para el doctor de la gracia, la Palabra de Dios no es una ley externa que oprime o limita la libertad del sujeto; es un espejo transparente y sagrado que el Espíritu Santo coloca frente a la conciencia humana. Agustín sostiene en sus tratados homiléticos que el hombre que se sumerge en la meditación bíblica en el silencio de su oratorio se descubre a sí mismo: la Escritura le desvela con implacable honestidad sus sombras, sus laderas escarpadas y los impulsos inferiores del orgullo de Babel, pero al mismo tiempo le revela su dignidad intrínseca como imagen y semejanza de la Trinidad.

Nos sumamos a la teología agustiniana al afirmar que la Palabra actúa precisamente como esa espada de doble filo (Hebreos 4, 12) que penetra hasta la división del alma y del espíritu. La espada divina no hiere para destruir la naturaleza humana; entra en la intimidad para podar lo superfluo, limpiando las heridas de la historia personal y extirpando las entrañas del egoísmo relacional. Agustín demuestra que el autoconocimiento radical bajo el amparo de la Escritura pacifica la psique y robustece la voluntad firme del sujeto. El arado del terreno mediante la escucha atenta de la Palabra es la plataforma material indispensable para que las facultades superiores asuman el señorío de la existencia, convirtiendo la oración en un coloquio amoroso y cercano que unifica la biografía del laico antes de descender al árido valle del quehacer civil ordinario.


La eclesiología de Joseph Ratzinger

Finalmente, la estructura profética de este libro se corona y se blinda al entrelazarse con la cumbre de la teología contemporánea del papa teólogo, Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), de forma particular en su monumental exhortación apostólica Verbum Domini (2010). Ratzinger rescata la Palabra de Dios del aislamiento racionalista y de la abstracción metafísica para devolverle su carácter de acontecimiento puramente relacional y doméstico. El teólogo bávaro afirma de forma magistral que la Palabra es una fuerza viva que sale al encuentro de la historia del hombre, inaugurando una mística de lo cotidiano.

Nos adherimos con vehemencia a esta visión al sostener que la misión del laico comprometido actual consiste en prolongar la Encarnación a través de la vivencia de la Escritura en medio del siglo XXI. Como postula la encíclica Fides et Ratio, el desarrollo humano (el ala de la razón) y el crecimiento espiritual (el ala de la fe) encuentran su perfecta síntesis cuando la Palabra se traduce en un estilo de vida bienaventurado en el hogar, el trabajo honesto y las estructuras de la justicia social. No fuimos llamados a construir proyectos grandilocuentes de soberbia autónoma, sino a levantar con el testimonio de una vida unificada la muralla viva de la Nueva Jerusalén ya desde aquí. La sinfonía eclesial de Jerónimo, Agustín y Ratzinger revalida la tesis central de nuestra andadura: que la espada de la palabra es el cincel de amor con el que Dios fecunda la tierra y nos capacita para dejar una huella imperecedera de salvación y un legado de paz al caminar.


Veracruz puerto

 *COLUMNA*

*“El Gordito de Oro”*

*Lic. Juan de Dios Sánchez Abreu*

_Presidente Nacional de APLE_

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Me contaron que la próxima candidata a la diputación local por el Distrito XV de Veracruz será la regidora tercera del Ayuntamiento del puerto, Adriana Muñoz Cabrera, oriunda de Oaxaca.


Inició su carrera como funcionaria en el gobierno estatal como coordinadora de Comunicación Social, al lado de Rocío Nahle, donde duró poco, ya que trataba mal a los compañeros periodistas. Se le olvidó su origen, de dónde venía.


Por eso, para quitársela de encima, la mandaron como regidora al puerto de Veracruz, donde durante estos 10 meses se la ha llevado “pateando el bote”, relax, relax.


Por eso quisiera saber cuáles son los méritos de Adriana Muñoz para que la 4T la elija como candidata a diputada. En Morena hay mucha más militancia comprometida y preparada para darle esa oportunidad. Adriana ya es regidora, pues ahí que la dejen los tres años que vienen, ya que a ella le gusta estar cómoda en su trabajo. Le seguiremos platicando más historias de la regidora tercera. ¡Espérelo!


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*Partido Cardenista*


Que el Partido Estatal Cardenista, que preside en Veracruz el amigo del pueblo Antonio Luna Andrade, un gran luchador social que ha beneficiado a miles de familias con un patrimonio familiar... Por ello, los habitantes de las 259 colonias cardenistas en el estado agradecen infinitamente a su guía y líder, Toño Luna, quien nunca los ha soltado de la mano y siempre ha estado atento a lo que les falta en sus colonias.


Por otro lado, el Partido Cardenista sigue sumando más militancia, con la finalidad de participar fuertemente en las próximas elecciones locales. Tendrán los 30 candidatos a diputados locales, con gente representativa, y así mantener el 3% de la votación que solicita el OPLE, e ir preparándose para las grandes batallas que vienen en 2029 y 2030. ¡Ahí la llevan!


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*¿Adivina?*


¿Qué creen, qué creen? Tato Vega Yunes está a punto de cerrar con un buen aliado para la suplencia de la diputación que va a jugar. Será un personaje muy conocido que le ayudará a obtener muchos votos en la próxima contienda electoral. La cosa se pone buena, porque este parcito va a dar mucho de qué hablar. Tan, tan, tan... Se aceptan apuestas: ¿quién será la dupla de Tato Vega Yunes? ¡Adivina!


*Partido Paz*


Quien estuvo este fin de semana en Xalapa fue el líder nacional del Partido Paz, Hugo Eric Flores, quien vino a darle posesión al nuevo comité estatal que encabeza, una vez más, Gonzalo Guízar. Ojalá que en esta nueva etapa de Paz, antes PES, sea verdaderamente productiva y dé buenos resultados.


Hugo Eric Flores tiene la confianza de que se tendrán los resultados esperados y se podrá lograr una buena votación en las diputaciones locales y federales de 2027, y así poder tener un grupo legislativo en el Congreso de la Unión. ¡Veremos!

_Nos leemos la próxima semana. Te invitamos a seguirnos en todas nuestras plataformas y redes digitales, con entrevistas y noticias de Innova, con El Gordito de Oro, la revista impresa y digital y nuestro portal http://www.agenciainnovadigital.com.mx_

ASF frente a su prueba de credibilidad

 IMPRONTA

Carlos Miguel Acosta Bravo


Los hallazgos presentados por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) son relevantes porque ya no describen irregularidades aisladas, revelan un patrón que conecta contrataciones públicas, empresas vinculadas, triangulación de recursos y posibles beneficiarios familiares de servidores públicos. Pero su verdadera relevancia no estará en la cifra -8 mil 870.3 millones de pesos-, sino en la capacidad de la ASF para convertir esos hallazgos en responsabilidades exigibles, sanciones efectivas y recuperación del dinero.

La ASF identificó que dos grupos empresariales, identificados como GC y GHC, acumularon operaciones por 8 mil 870.3 millones de pesos entre 2014 y 2026 con diversas entidades públicas, principalmente electorales. De ese total, 3 mil 790.3 millones corresponden a OPLE estatales y 430 millones a contratos directos del INE.

El patrón detectado incluye presuntas empresas fantasma o con plantillas mínimas, factureras con certificaciones revocadas, subcontrataciones entre compañías del mismo grupo y simulación de competencia en licitaciones. En la práctica, esto sugiere que empresas de un mismo consorcio podían participar como competidoras y, una vez adjudicado el contrato, subcontratarse entre sí.

Los principales hallazgos son por 8 mil 870.3 mdp en operaciones de dos grupos empresariales,

mismos que en el período 2014–2026, registraron estas operaciones y se encuentran vinculados 

al empresario José Alfredo Hernández Casillas. Su relevancia tiene una escala suficiente para 

configurar un problema estructural, no un caso fortuito ni individual.


El monto de 3 mil 790.3 mdp en 17 OPLES y 430 mdp en el INE, afectan directamente 

la confianza en los procedimientos para la adquisición se insumos y servicios electorales.


La otra gran debilidad, consisten en la contratación de empresas con pocos o ningún trabajador

que pertenecen al mismo grupo y que facturaron cientos de millones de pesos. Lo cual constituye

El indicio de posibles sociedades de papel (fantasma) utilizadas para facturar, pero sin capacidad 

operativa real.


La subcontratación entre empresas del mismo grupo, revelan también una posible simulación de 

competencia y acaparamiento de contratos, pues todas estaban vinculadas al mismo grupo empresarial.


Por último el caso de la triangulación de recursos en el gobierno de Nuevo León con Samuel García, 

y de Sinaloa con Ruben Rocha hacia cuentas con vinculos familiares de servidores públicos, es la señal 

de posible desvío encubierto mediante proveedores y operaciones simuladas.


El aseguramiento precautorio de los servidores y repositorios de la empresaTerritorium Life, es especialmente significativo porque preserva evidencia digital en una investigación sobre la contratación y administración de la plataforma del examen de admisión a la UNAM.

El proceso de ingreso a licenciatura 2026 se realizó por primera vez de forma totalmente virtual, pero debió anularse tras fallas masivas, trampas sistemáticas y presunta suplantación de identidad asistida por inteligencia artificial. La ASF investiga tanto a la empresa como a posibles responsabilidades de autoridades universitarias y particulares.

Aquí la relevancia es doble. Primero, porque involucra a 158 mil 712 aspirantes afectados y un derecho fundamental, el acceso equitativo a la educación superior. Segundo, porque demuestra que la fiscalización moderna no puede limitarse a revisar facturas, deben auditarse plataformas digitales, contratos tecnológicos, resguardos de datos y mecanismos de supervisión.

Los esquemas detectados en Nuevo León y Sinaloa son políticamente los más sensibles, porque la ASF reportó triangulación, simulación de operaciones y transferencias de recursos públicos mediante proveedores cuyo destino final estaría relacionado con cuentas de personas físicas o morales con vínculos familiares con servidores públicos.

En el caso de Nuevo León, la mención de cuentas vinculadas al entorno familiar del gobernador Samuel García convierte el hallazgo en un asunto de alta relevancia pública. Pero debe decirse con precisión, la ASF ha identificado indicios y patrones; la determinación de responsabilidades individuales requiere que la investigación acredite participación, beneficio, conocimiento o omisión culpable de cada persona señalada.

Justamente por eso, el caso será una prueba de imparcialidad. Si la ASF actúa con el mismo rigor frente a gobernadores, funcionarios federales, empresarios y familiares de servidores públicos de cualquier partido, fortalecerá su credibilidad. Si los hallazgos se diluyen en expedientes, promesas o señalamientos genéricos, reforzará la idea de que la fiscalización sirve para el escándalo, pero no para la justicia.

El reto de la ASF no es descubrir más irregularidades. México tiene una larga historia de auditorías que encuentran observaciones, presuntos daños y responsabilidades. El reto es cerrar el círculo de la rendición de cuentas, pues la recuperación de recursos o sanción a responsables no son del dominio público.

Para que sus actividades sean creíbles, la ASF debe demostrar al menos cinco cosas: en primero especificidad: identificar personas, empresas, contratos, montos, fechas y conductas concretas, no solo montos globales o grupos identificados con siglas.

En segundo independencia, aplicar el mismo estándar a Morena, oposición, gobiernos estatales, universidades públicas y proveedores privados; en tercero oportunidad, turnar con rapidez las responsabilidades al Tribunal Federal de Justicia Administrativa, Fiscalía General de la República y otras autoridades competentes.

En cuarto recuperación del daño, perseguir el pago, aseguramiento o reparación de los recursos públicos presuntamente desviados; y por último transparencia: publicar avances, resoluciones y sanciones, evitando que la investigación se convierta en una caja negra, en la cual, solo ante escándalos como el “maremoto Taddei” la sociedad conoce de su actuación.

La credibilidad de la ASF se medirá por su capacidad de transformar indicios en procedimientos. En el caso Territorium Life, ya anunció que canalizará posibles responsabilidades administrativas de servidores de la UNAM al Tribunal Federal de Justicia Administrativa. Ese es el tipo de acción que la sociedad necesita ver también en los contratos del INE, los OPLE y los esquemas de Nuevo León y Sinaloa.

Una auditoría creíble no es la que produce el titular más impactante. Es la que logra que un servidor público enfrente una sanción real, que una empresa responsable pierda contratos o enfrente consecuencias legales, y que el erario recupere lo que se le sustrajo.

Los 8 mil 870 millones de pesos son una cifra que indigna, pero por sí sola no restaura la confianza. Lo que puede hacerlo es una fiscalización que siga el dinero hasta su destino final, identifique a los responsables y evite que los expedientes mueran en la impunidad.

La ASF tiene ante sí una oportunidad histórica, demostrar que la corrupción no es un costo invisible del gasto público, sino una conducta perseguible, sancionable y recuperable. Si lo logra, sus hallazgos dejarán de ser solo cifras y se convertirán en un mensaje institucional. Nadie está por encima de la auditoría. Si no lo logra, el “maremoto” seguirá siendo ruido, mientras los recursos públicos y la confianza ciudadana se pierden en el mismo expediente.

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