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martes, 20 de enero de 2026

La felicidad y el día más triste del año

 Sin tacto


 



Por Sergio González Levet


 


Los gringos son muy dados a departamentalizar las ideas y los conocimientos, y he ahí una razón por la que proponen fechas para conmemorar casi cualquier cosa o situación que sucede en nuestro mundo. Tienen un día mundial para todo lo que a usted se le pueda ocurrir, y entre ellos el más triste del año, que cae el tercer lunes de enero y que esta vez fue exactamente ayer.


     La fecha fue determinada a saber por quién, pero se estableció a través de una conjunción de calamidades: primero, el final definitivo de las fiestas decembrinas; segundo, el principio del abandono de los buenos deseos del comienzo del año; tercero, los fríos invernales y las lluvias que calan los huesos, y cuarto, las deudas de la cuesta de enero, que a estas alturas ya pesan en el bolsillo y en la tranquilidad.


     Yo en lo particular ayer traté -y hoy lo sigo intentando- de equilibrar tanta tristeza onomástica acudiendo a los literatos y los filósofos, que por lo general tienen buenas ideas y frases que verdaderamente reconfortan o cuando menos hacen que quien las lee se sienta un poco más apaciguado.


     La primera es: “La felicidad cabe en una taza de café (antes de que se enfríe el café)”, que como frase puede parecer excelente, y es el título de una novelita más del japonés Toshikazu Kawaguchi, que lleva ya cinco títulos de la saga y ha vendido millones de ejemplares en todo el mundo con sus obras ligeras y motivadoras, muy e gusto de tantos que necesitan que alguien les hable bien de la vida y de las personas.


     Si nos ponemos serios corremos el peligro de que la alegría salga huyendo por la puerta falsa de la reflexión acuciosa, pero no está de más acudir a los clásicos, o más bien al clásico, y remembrar lo que dijo Aristóteles, que sostenía que para alcanzar la verdadera felicidad el ser humano debía basar su vida en las buenas acciones, “sustentadas en el pensamiento, la justicia y la razón” (Ética a Nicómaco).


     El filósofo griego, en el que sustentaron su teogonía los padres romanos del catolicismo, identificaba tres caminos por los que se puede buscar la felicidad. El primero el placer, el segundo la política y el tercero la contemplación.


     Don Aris era medio asceta y por eso afirmaba en buena onda que el primer camino, el del placer, tenía que ver con la satisfacción de los deseos más básicos y nos hacía parecidos a los animales.


     El camino de la política era una búsqueda individual de honores y riquezas, pero echaba a perder el gusto cuando advertía que era una manera de depender de los demás para conseguir la felicidad.


     Y la contemplación, al fin pensador, era la mejor manera de llegar a la felicidad, es decir, a través del raciocinio, que permitía identificarla como un fin en sí mismo y como un estado de vida que partía de nuestro propio interior.


     La cuestión es que de alguna manera la búsqueda de definiciones y frases hechas sobre la felicidad me llevó a superar el día más triste del año, y por eso les quise compartir mis resultados.


     Felicidades.


 


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