Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Si algo tiene el senador Manuel Huerta es que siempre da la nota. El martes anterior dijo que haría un llamado “respetuoso pero firme” a la dirigencia nacional de Morena, para abrir el debate y fijar una postura clara sobre la reelección consecutiva y el nepotismo dentro del movimiento.
“No se trata de brincar de diputado federal a local o viceversa para mantenerse en el poder. La transformación no puede ser la misma gata, nada más que revolcada. La democracia debe abrir espacio a nuevas voces y a ciudadanos que no han tenido oportunidad de representar al pueblo”, indicó.
Tras subrayar que la reelección debe ser la excepción y no la regla, agregó que el nepotismo no tiene cabida en un movimiento que nació para erradicar los privilegios y las herencias políticas. “Morena surgió para cambiar la vida pública, no para repetir las prácticas que tanto criticamos”.
¿Para quién fue la pedrada? Lo ignoro, pero el delegado de la Sedesol, Juan Javier Gómez Cazarín, se sintió aludido y ayer contestó: “Yo tengo el mayor respeto al senador, respeto a los compañeros y todos tienen derecho a decidir lo que crean conveniente. Él también ha sido diputado, ha sido senador, ha sido delegado”. Y es verdad, la diferencia es que ninguno de los familiares de Manuel ha ostentado cargos públicos aprovechándose de su influencia política.
Gracias a Juan Javier, su papá Juan Gómez Martínez fue alcalde de Hueyapan de Ocampo. Y de no haber sido por Manuel Huerta que en conferencia de prensa dijo: “Yo creo que Juan Javier no va a permitir que su hermano se postule como candidato a la alcaldía”, Luis Alberto Gómez Cazarín hubiera sucedido en el cargo a su papá.
Esto es algo que el americanista no le ha perdonado al senador y sigue con la espina clavada.
Antes de que Rocío Nahle resultara candidata a la gubernatura, se escuchaba mucho el nombre de Juan Javier para suceder a Cuitláhuac García en el cargo. Cuando le pregunté sobre el tema, me dijo que su candidata era Rocío y su proyecto político era para más adelante. ¿Para el 2030?, le pregunté y como respuesta simplemente sonrió. ¿Esa sonrisa en un sí?, volví a preguntar y soltó la carcajada. Por lo que no me quedó duda que buscaría la gubernatura en 2030.
Cuando arrancó la campaña, Juan Javier aparecía un día sí y otro también a lado de la candidata y nadie dudaba que sería el próximo secretario de Gobierno. Pero algo pasó en el camino que dejó de estar en el templete y casi desapareció.
Por esos días trascendió que una traición de él para la candidata lo habría marginado del gabinete.
Sin posibilidades de estar en el círculo cercano a Rocío y defenestrado casi de la noche a la mañana, su amigo Cuitláhuac García llegó en su rescate y le pidió a Claudia Sheinbaum que lo ayudara con algo, con lo que fuera su voluntad. Y la presidenta lo nombró delegado de la Sedesol.
Por ese entonces un periodista a su servicio escribió que desde ese puesto, Juan Javier sería “un enlace de lujo” entre la presidenta y la gobernadora. Nada más falso pues ambas señoras se comunican de manera directa y sin necesidad de intermediarios.
Sin el poder que tuvo por su cercanía con Cuitláhuac y como presidente de la Jucopo en el Congreso local, el nativo de Hueyapan vegeta en la Sedesol pero dijo a los periodistas: “voy a seguir caminando”. ¿Hacia dónde? Todo indica que hacia una diputación federal.
Y hará bien. Porque aparecer en las boletas por la gubernatura en 2030, eso jamás lo verá Juan Javier.
El mejor perfil para la ASF
Hace unas semanas, un grupo de periodistas y este tu servidor lector que fue de colado, tuvimos oportunidad de platicar con Delia González Cobos, la auditora general del Órgano de Fiscalización Superior de Veracruz (Orfis), y lo primero que llamó mi atención fue encontrarme con una mujer abierta al diálogo, receptiva, que contestó todo lo que se le preguntó y no dejó nada en el tintero.
Si en esa ocasión ya llevaba en mente la idea de suceder en la Auditoría Superior de la Federación a David Colmenares Páramo, no mostró su juego. Pero este miércoles formalizó su registro como aspirante a la titularidad de esa dependencia, dentro del proceso que desarrolla la Cámara de Diputados para el periodo 2026–2034.
Elegida como Auditora del ORFIS y por unanimidad del Congreso local el 26 de septiembre del 2019, a la maestra Delia le tocó lidiar con el gobierno de Cuitláhuac García. Fue el ORFIS de la maestra Delia quien señaló presuntas irregularidades durante la administración de Cuitláhuac, como un desvío de recursos superior a los 1,600 millones de pesos que originalmente estaban destinados al sector Salud.
También tuvo que vérselas con alcaldes de toda laya, principalmente corruptos, que llegaron con la idea de saquear el erario en detrimento de sus gobernados. A todos sin excepción los señaló el ORFIS de la maestra Delia que llevó esos señalamientos al Congreso local. Pero si en el edificio de la calle Encanto esos señalamientos se empolvan sin remedio, eso ya no es culpa de ella.
El próximo mes de septiembre llega a su fin el periodo de siete años para el que fue electa y cuando se vaya, Veracruz extrañará a una excelente auditora que ha impulsado la modernización institucional y ha priorizado auditorías con enfoque preventivo.
Pero si es nombrada titular de la Auditoría Superior de la Federación, México habrá ganado a una funcionaria de excepción que pugnará porque la ASF sea un instrumento de fiscalización federal con un fuerte sustento técnico, que ejerza con firmeza su autonomía y se coordine con los organismos fiscalizadores de cada entidad, para fortalecer un sistema nacional de fiscalización mediante el intercambio de información, la homologación de criterios y el trabajo conjunto en la revisión del gasto federalizado.
Además, la maestra plantea incorporar de manera transversal la perspectiva de género en la fiscalización, evaluando el impacto del gasto público en mujeres y hombres, impulsando la rendición de cuentas en programas con enfoque de igualdad y fortaleciendo la transparencia en políticas públicas orientadas a cerrar brechas sociales.
Como se puede apreciar, su programa para hacer más eficiente a la ASF es de primera y no podía ser de otra manera tratándose de una auditora de primera.
Reitero lector, si la maestra Delia González Cobos llega a la titularidad de la ASF ganará Veracruz, ganará México y ganaremos todos.
Que así sea.
bernagup28@gmail.com
