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miércoles, 25 de febrero de 2026

Incertidumbre e Inflación

 


IMPRONTA

Carlos Miguel Acosta Bravo

La incertidumbre generada por el repunte inflacionario (de 3.69% en enero a 3.92% en febrero 2026), la caída del 37% en la inversión pública en construcción y el desempleo estructural en regiones como Chihuahua se traduce en un freno al consumo, mayor cautela crediticia y menor demanda agregada, lo que agrava la percepción de estancamiento económico y erosiona la confianza inversionista. Los 252 narcobloqueos tras la muerte de El Mencho y los daños a cientos de camiones de carga (entre 200 y 500 según estimaciones no oficiales) elevan los costos logísticos y operativos en un 20–30% en corredores afectados, golpeando directamente la confianza para invertir en manufactura, transporte y comercio regional.

El repunte inflacionario y su impacto macroeconómico, la inflación anual se aceleró a 3.92% en la primera quincena de febrero 2026, desde 3.77% en enero, impulsada por servicios (transporte, comunicaciones), alimentos procesados y actualizaciones de IEPS en refrescos y tabaco; esto representa tres quincenas consecutivas al alza.

Este repunte genera incertidumbre en Banxico sobre la convergencia a su meta del 3%, lo que puede llevar a mantener tasas de interés altas (alrededor de 10.5–11%) por más tiempo, encareciendo el crédito para empresas y consumo privado.

Afecta el poder adquisitivo de hogares (especialmente en canasta básica) y presiona márgenes empresariales en sectores sensibles a costos de insumos, contribuyendo a una proyección de crecimiento del PIB más baja para 2026 alrededor de 1.2–1.5%.

La caída en inversión pública en construcción, la inversión en construcción pública cayó 30.31% anual acumulado de enero a noviembre de 2025, según los datos más recientes disponibles, con retrocesos mensuales como el 23.98% en noviembre, extendiendo 14 meses de contracción por recortes presupuestales federales.

Esta contracción, que podría superar 37% en datos anuales 2026, frena la cadena de valor entre ellos: proveedores de materiales, mano de obra y servicios logísticos que sufren despidos y quiebras, con impacto multiplicador estimado en 2.5 veces el monto invertido perdido.

En regiones dependientes de obra pública como el. sureste y norte industrial, genera desempleo temporal y reduce la demanda de cemento, acero y maquinaria, afectando la confianza de inversionistas privados que esperaban sinergias con proyectos gubernamentales.

El desempleo que se vive en Chihuahua y maquiladoras, enfrenta desempleo estructural agravado por escasez de insumos y desaceleración manufacturera: para 1,600 plazas en maquiladoras se inscribieron 8,000 aspirantes, señal de alta competencia laboral y subempleo en Ciudad Juárez y otras zonas.

Esto refleja una tasa de desocupación por encima del promedio nacional alrededor de 3.5 al 4% en la región, con despidos acumulados de miles desde la pandemia, afectando las industrias automotriz y electrónica, así como servicios técnicos.​

El exceso de oferta laboral deprime salarios y reduce el consumo local, mientras que la alta rotación en maquilas de hasta 20–30% anual, erosiona la productividad y desincentiva inversión en capacitación, agravando la incertidumbre en el nearshoring.

Narcobloqueos y daños a transporte de carga, tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” en Jalisco, se registraron 252 narcobloqueos en 30 municipios del estado y áreas colindantes, con 16 muertos, 25 detenidos y al menos 19 vehículos incendiados en Guadalajara.

Se reportan daños a entre 200 y 500 camiones de carga de la AMOTAC (cifra no oficial, pero consistente con protestas del CJNG), elevando costos de seguro, reparaciones y rutas alternativas en un 20–30% para el sector logístico.​

Esto interrumpe cadenas de suministro críticas (alimentos, autopartes y manufactura), genera pérdidas diarias de miles de millones y obliga a paros en maquiladoras del Bajío y norte, amplificando la percepción de riesgo país.

El impacto en la confianza de inversionistas, el combo inflacionario más la contracción pública, más el desempleo regional genera un círculo vicioso. Banxico mantiene política restrictiva, la inversión privada se posterga con una caída del 2.4% en la construcción privada, en consecuencia el consumo se contrae, con proyecciones de crecimiento por debajo del 1.5% para 2026.

Los narcobloqueos y violencia postMencho disparan el índice de percepción de inseguridad. Los costos logísticos suben, aseguradoras retiran coberturas en corredores clave (Jalisco, Michoacán, Guerrero) y nearshoring se frena, con inversionistas especialmente en el sector automotriz y aeroespacial optando por alternativas como India o Vietnam.​

Los indicadores clave de confianza, el Indicador de Expectativas Económicas (IEE) cae por debajo de 50 puntos, la Inversión Extranjera Directa (IED) proyectado para 2026 se recorta en 15–20% y la calificación soberana enfrenta presión a la baja si la violencia persiste.

En conjunto, estos factores configuran un 2026 de estancamiento con riesgos a la baja, la inflación y la violencia narco dominan la narrativa de riesgo, mientras la austeridad pública y el desempleo limitan el rebote, haciendo que la confianza inversionista dependa de una respuesta rápida en política monetaria, seguridad y estímulos focalizados al sector privado.

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cacostabravo@yahoo.com.mx

Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico en comunicación en la Ibero y en la Universidad Anáhuac, campus norte CDMX.