A 15 años de su fallecimiento, el municipio reconoce el legado del pintor, cronista e historiador
Coatepec,
Ver., 25 de febrero de 2026.- El crucero de la carretera a Zimpizahua fue
escenario del homenaje por el XV aniversario luctuoso de Enrique Gregorio Zoza
(1930–2011), figura central en la vida cultural del municipio.
Autoridades
municipales y ciudadanía recordaron a quien dedicó más de seis décadas a la
pintura y más de medio siglo a la investigación histórica local.
La
actual administración encabezada por el alcalde Jorge Ignacio Luna Hernández
realizó el primer homenaje público municipal en su memoria. Durante el acto se
destacó la relevancia de preservar el patrimonio cultural como parte sustantiva
de la identidad coatepecana y del proceso de transformación que vive el
municipio.
Zoza
fue heredero de una tradición intelectual arraigada en la historia local: hijo
del maestro Adolfo L. Sosa y bisnieto de Mariano Contreras, uno de los primeros
historiadores de Coatepec. Desde la infancia mostró su vocación artística; a
los nueve años participó como muralista en la escuela primaria “Benito Juárez”
de esta ciudad.
En
su juventud se trasladó a la Ciudad de México, donde cursó estudios en artes y
colaboró en distintas dependencias federales, incluida la Presidencia de la
República. En 1961, durante una visita a Coatepec, estableció vínculos
profesionales y de amistad con el arquitecto Armando Bravo y el historiador
Leonardo Pasquel, relación que consolidó su arraigo a la región.
Enrique
Gregorio Zoza conjugó arte e investigación histórica hasta el final de su vida.
Durante más de 50 años documentó el pasado de Coatepec y conformó un archivo
clasificado acompañado de una valiosa hemeroteca. En el ámbito editorial
impulsó el suplemento cultural Examen y la revista Herencia Histórica, además
de colaborar en medios como Diario de Xalapa, Punto y Aparte y El Dictamen.
Su
intervención resultó decisiva a finales de la década de 1970, cuando alertó
sobre la inminente demolición del Puente del Diablo. La movilización
que
promovió evitó la pérdida de una estructura emblemática del patrimonio local.
También
participó durante tres años en la restauración integral de la decoración de la
Iglesia de Guadalupe, donde permanece un mural de su autoría en la bóveda del
altar mayor. Diseñó los monumentos funerarios dedicados a María Enriqueta y al
arquitecto Armando Bravo, y dirigió la reconstrucción del parque Miguel
Hidalgo, espacio que hoy constituye uno de los principales puntos de encuentro
de la ciudad.
En
el plano artístico, su obra alcanzó proyección internacional. A lo largo de más
de 60 años desarrolló una propuesta plástica versátil y técnicamente sólida:
retrató paisajes de la región, figuras humanas, caballos árabes y escenas
religiosas, además de intervenir en la ornamentación de inmuebles públicos y
privados. Su capacidad para explorar distintos géneros y técnicas lo posicionó
entre los creadores más destacados de su generación.
Durante
la ceremonia, el alcalde subrayó que recordar a Zoza es preservar una parte
sustancial de la memoria colectiva. Su legado permanece en archivos, murales,
espacios públicos y publicaciones que dan cuenta de la riqueza histórica y
artística de Coatepec.
Quince
años después de su partida, Enrique Gregorio Zoza continúa presente en la
historia viva y de transformación que vivimos en Coatepec.