Sin tacto
Por Sergio González Levet
Roberto Ramos Alor no tiene remedio en el trato con la gente. Es una persona maleducada, vulgar y agresiva, ni modo. En su advocación de Secretario de Salud temporal de Cuitláhuac García, se le recuerda sobre todo por la grosería de “Ningún chile les embona”. No por logros en la atención de los enfermos y de los ciudadanos; no por la mejora en instalaciones y el servicio; no por haber incrementado los índices de calidad y de atención.
Al contrario.
Ahora en su personalidad casi secreta de Delegado del IMSS-Bienestar ha vuelto a las andadas -o más bien ha seguido en ellas-, porque le contestó de una manera cimarrona a los doctores del Centro de Alta Especialidad como si fuera un carnicero enojón en pleito con sus vecinos del mercado (con perdón de los nacateros).
Primero, el señor Alor dijo tamañas mentiras en respuesta las quejas de los médicos residentes de que no hay los mínimos insumos para las áreas de Urgencias y de Cirugía del nosocomio.
Vea nomás usted la palabrería del galeno disfrazado:
“Nos recordaron vecinos que en esos gobiernos depredadores tenían caja donde se cobraban los servicios, y los medicamentos e insumos se compraban. Inclusive en los grandes hospitales como el CAE de Xalapa tenían servicios privados para la gente rica; sí, ese mismo donde hay voces desde el interior del hospital generadoras de críticas cargadas de odio, venganza y resentimiento por haber perdido privilegios”.
Ah, entonces quejarse de las carencias asesinas es “odio, venganza y resentimiento”. Bien le podrían decir a Roberto ramos: “Botellita de jerez, todo lo que digas será al revés”.
Ayer mismo, Ramos Alor fue seguramente regañado con todas las de la ley y lo obligaron a que subiera una disculpa pública. se duda que haya externado una solicitud de perdón por voluntad propia, él que se siente perfecto.
Y menuda pieza que se aventó. Encimado en su soberbia, se disculpó sin disculparse. Nunca explicó qué incorrección había cometido con los médicos y externó su arrepentimiento solamente de dientes para afuera. Nadie se la creyó, ni él mismo, y esperamos que mucho menos quien lo obligó a subir el video con su supuesto arrepentimiento.
A un lado de su grosería y su falta de tacto, lo que más exhibe el tal Roberto Ramos Alor es una incompetencia supina, pues no ha logrado que se apliquen debidamente los presupuestos autorizados por la federación para dotar a los hospitales públicos en Veracruz de medicinas y materiales médicos.
¿Cuánto más los usuarios y trabajadores del sector salud tendrán que aguantar a este individuo grosero, falaz e incompetente? Recuérdese que la salud es un bien muy preciado, y que ya están a la vista las elecciones de 2027.
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