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Durante aproximadamente 45 años, Raúl de la Huerta Valdés estuvo vinculado a la Universidad Veracruzana, inició como docente y posteriormente fue delegado y después administrador de la región Poza Rica Tuxpan, participando en una etapa decisiva para el crecimiento de la universidad en el norte del estado.
Desde esa responsabilidad impulsó y acompañó la expansión de
distintas áreas académicas y nuevas construcciones universitarias.
Para ello fueron fundamentales su capacidad de gestión y las
relaciones que mantuvo con autoridades, académicos, empresarios, dirigentes
petroleros y representantes de petróleos mexicanos. y de su sindicato, uno de
esos episodios fue la adquisición de terrenos para el crecimiento de la
universidad.
Gracias a su relación de compadrazgo con Raúl Quintero, pudo
concretarse la compra de un predio en condiciones favorables para la
institución. En esos mismos años, su esposa, Olga Manjarret Bretón. Desarrolló
también una importante labor educativa, participó en la creación del CEEEPOR,
la primera escuela de educación especial de Poza Rica, que comenzó a funcionar
en 1975 en una casa de la familia de la Huerta. Olga fue su primera directora y
permaneció al frente durante 25 años.
La trayectoria de Raúl de la Huerta Valdés alcanzó también
una importante dimensión académica. Fue licenciado en derecho por la
Universidad Veracruzana y maestro en Derecho por la Universidad Iberoamericana.
Formó parte del sistema nacional de investigadores, donde alcanzó el nivel 2 y
fue miembro titular de la Academia Mexicana de Ciencias. También formó parte
del claustro de académicos de la comunidad de derecho de la UNAM, con grado de
doctor y se desempeñó como subdirector académico del colegio de Veracruz.
En el ámbito judicial desarrolló una trayectoria de más de
30 años y en el año 2012 se desempeñó como Magistrado Presidente Interino del
Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura. Fue además
visitador general de Asuntos Penitenciarios de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos y miembro fundador y secretario del Consejo Rector de Transparencia
México. Dentro de su trayectoria pública ocupó también el cargo de secretario
del Ayuntamiento de Xalapa, durante 10 años consecutivos fue incluido por la
revista Líderes Mexicanos entre los 300 líderes más influyentes de México.
Más allá de los cargos y reconocimientos, una parte
importante de su trayectoria estuvo marcada con las relaciones de confianza y
las amistades que construyó a lo largo de los años con abogados,
universitarios, funcionarios, integrantes del poder judicial, empresarios,
políticos y representantes de distintos sectores de la sociedad Veracruzana, muchas
relaciones trascendieron a los cargos y permanecieron durante muchas décadas.
A esta trayectoria profesional se suma una parte igualmente
importante de su legado, su familia para sus hijos, nietos y bisnietos, Raúl de
la Huerta Valdés ha sido también un ejemplo y un guía en muchos aspectos tuvo
una manera de pensar adelantada a su tiempo, particularmente en la importancia
que concedió a la educación, al estudio, a la formación de la la independencia
y a la responsabilidad personal. Esa forma de entender la vida no quedó
solamente en sus palabras, se reflejó en la formación de sus hijos y con el
paso de los años ha seguido presente en las generaciones posteriores.
Quizá ahí se encuentra también una parte importante de su
éxito, no sólo en los caros que ocupó, los proyectos que impulsó, las
instituciones a las que sirvió, a los reconocimientos que recibió, sino en
aquellos que logró transmitir.
Hoy su huella puede encontrarse en la universidad, en el
ámbito jurídico, en las relaciones y amistades construidas durante décadas y de
manera muy especial en su propia familia, en sus hijos, nietos y bisnietos que
forman parte de la continuidad de ese legado.
Soy su amigo Jorge Elevario y nos vemos pronto en otra línea
del tiempo.






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