IMPRONTA
Carlos Miguel Acosta Bravo
Los resultados de la prueba PISA 2025 colocan a
México en una posición crítica, el país cayó siete lugares hasta el sitio 45
del ranking global y registró retrocesos en dos materias clave -comprensión
lectora (408 puntos, siete menos que en 2022) y matemáticas (388 puntos,
también siete menos)-, lo que evidencia una crisis de aprendizajes que afecta
directamente a alumnos, maestros y a la competitividad futura de la sociedad
mexicana.
Este desempeño, muy por debajo del promedio de la
OCDE (461 en lectura y 463 en matemáticas), cuestiona la efectividad de las
políticas educativas de la Cuarta Transformación, en particular la Nueva
Escuela Mexicana (NEM), que eliminó las evaluaciones nacionales estandarizadas
y priorizó un modelo pedagógico que, según críticos, no ha logrado mejorar los
resultados básicos.
Más de cuatro de cada 10 estudiantes mexicanos de
15 años (41.8%) quedaron por debajo del nivel básico en matemáticas, lectura y
ciencias, lo que significa que no pueden resolver problemas cotidianos que
requieren razonamiento numérico o comprensión de textos simples.
El IMCO advierte que este déficit se traducirá en
menor rendimiento en educación superior, menores ingresos salariales en la vida
adulta y menor movilidad social. Los resultados reflejan que la brecha entre
estudiantes de contextos privilegiados y vulnerables se amplía, pues los
segundos dependen casi exclusivamente de la escuela pública para adquirir
competencias que el entorno familiar no suple.
Andreas Schleicher, director de Educación de la
OCDE, destacó que los docentes mexicanos muestran un interés genuino en el
aprendizaje de sus alumnos y brindan apoyo adicional, lo que explica en parte
la “resiliencia” de México frente a la caída global de aprendizajes
post-pandemia.
Sin evaluaciones nacionales estandarizadas desde
2019, los maestros carecen de datos comparables para identificar brechas de
aprendizaje y ajustar sus estrategias pedagógicas. La NEM, basada en
aprendizaje por proyectos y evaluación formativa, ha impuesto a los docentes
una carga administrativa adicional sin necesariamente mejorar los resultados en
competencias básicas como matemáticas y lectura.
La NEM ha impuesto un sistema educativo que no
garantiza competencias básicas y reduce la productividad laboral, limita la
innovación y frena el crecimiento económico de largo plazo. La comprensión
lectora deficiente dificulta que los ciudadanos accedan a información compleja,
ejerzan un voto informado y participen críticamente en la vida pública, lo que
erosiona la calidad de la democracia.
Mientras México retrocede, países como Brasil y
Colombia -que antes estaban por debajo- han logrado superarlo en algunas áreas,
lo que sugiere que el rezago no es inevitable y que políticas diferenciadas
están produciendo resultados distintos en la región. Los resultados de PISA
2025 son la primera “prueba de fuego” internacional para la Nueva Escuela
Mexicana, implementada desde el ciclo 2022-2023, y los datos no son favorables.
México dejó de aplicar evaluaciones nacionales
estandarizadas desde el inicio de la 4T, lo que impide medir con precisión la
evolución de los aprendizajes y ajustar políticas con base en evidencia.
La SEP afirmó que los resultados “respaldan la ruta
educativa del gobierno”, destacando una “relativa estabilidad” en lectura y
mejoría en ciencias. Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que
PISA tiene “limitaciones para comparar países” y atribuyó parte de la caída en
lectura al uso de plataformas digitales, mientras que la líder de Morena,
Ariadna Montiel, culpó a la pandemia por el rezago.
Aurelio Nuño, exsecretario de Educación, calificó
los resultados como “la peor crisis educativa de México en tiempos modernos” y
señaló que la desaparición de escuelas de tiempo completo y la eliminación de
evaluaciones han debilitado el sistema.
¿Qué se requiere para
revertir la tendencia? Una de ellas podría ser restablecer evaluaciones nacionales. El IMCO
propone recuperar una evaluación estandarizada que permita medir aprendizajes
básicos, identificar brechas y diseñar políticas focalizadas.
Otras evidencias internacionales sugieren que
escuelas de tiempo completo, formación docente continua, tutorías focalizadas y
uso de datos para la mejora escolar tienen impactos positivos en matemáticas y
lectura. Por su parte, la NEM no debe
abandonar sus principios de inclusión y formación integral, pero debe
garantizar que todos los estudiantes alcancen primero las competencias básicas
que les permitan aprender a lo largo de la vida.
Otras de la prácticas que podrían aportar son la transparencia
y rendición de cuentas en los que se publiquen
resultados desagregados por escuela, estado y nivel socioeconómico para que
padres, maestros y autoridades puedan actuar con información precisa.
Los resultados de PISA 2025 no son solo números,
son el reflejo de una generación de estudiantes mexicanos que no está
adquiriendo las competencias mínimas para competir en el siglo XXI. Para la
Cuarta Transformación, estos datos representan un desafío político y técnico, o
se ajusta el rumbo con base en evidencia -restableciendo evaluaciones,
invirtiendo en lo que funciona y equilibrando el modelo pedagógico-, o se
consolida un rezago que hipotecará el futuro de millones de jóvenes y la
competitividad del país.
