DE PRIMERA MANO
Hay varias maneras de hacer política en
Veracruz.
Una consiste en construir, tender
puentes entre fuerzas distintas para que las instituciones funcionen y le
entreguen resultados a la gente.
Otra es la de distraer, la de convertir
cada episodio menor en un pretexto para hacer ruido y culpar a otros de su falta de
sensibilidad y manejo político, un torpe, pues.
Esta semana, en el Palacio Legislativo,
quedó claro a cuál de las dos pertenece Esteban Bautista Hernández, el
profe.
Como presidente de la Jucopo, el profe encabezó
la entrega de 156 Distintivos de Excelencia en Planeación Municipal 2026-2029,
un reconocimiento a los ayuntamientos que cumplieron cabalmente con la Guía
Metodológica para la Elaboración de los Planes Municipales de Desarrollo, un
instrumento construido por la propia LXVII Legislatura.
No es un dato menor; de 211 municipios
que entregaron su Plan Municipal de Desarrollo, 156 alcanzaron los 42 puntos
que garantizan un instrumento completo.
Ese ejercicio de rendición de cuentas
—consulta ciudadana, consulta a los pueblos originarios, equidad de género— no
ocurre por generación espontánea, sino porque hay una Jucopo dispuesta a
coordinar, no a confrontar.
En su mensaje ante autoridades y
representantes municipales, Bautista Hernández fue claro en su diagnóstico: el
Plan Municipal de Desarrollo es el eje central de un gobierno, el instrumento
que da legalidad, rumbo y sustento a cada administración.
Y fue igualmente claro en su método: la
unidad, el orden, los principios y la vocación de servicio como condiciones
indispensables para que los gobiernos municipales funcionen.
No es un discurso vacío; es la
descripción exacta de lo que ha hecho al frente de la Jucopo, un espacio que,
por definición, exige amalgamar visiones distintas —partidos, bancadas,
prioridades encontradas— en una sola ruta de trabajo institucional.
Ese es, precisamente, el mérito que
distingue al profe en el tablero político veracruzano de la actualidad,
mientras otros actores se enredan en pequeñeces, él ha optado por ocupar su
energía política en lo que sí construye gobernabilidad.
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Por ejemplo, la crítica que le endilgó Esteban
Ramírez Zepeta—tan menor como quien la formuló— no mereció, ni merece, una
respuesta al mismo nivel.
Bautista Hernández prefirió estar en el
auditorio Sebastián Lerdo de Tejada, coordinando con la diputada Guadalupe
Vázquez González, con el diputado Paul Martínez Marié y con las dependencias
técnicas del Congreso —Sefiplan, Progob, Invedem— la entrega de resultados
concretos a 156 ayuntamientos.
Esa es la diferencia entre un líder y un
“presidente” de partido.
La coordinación interinstitucional que
se exhibió ese día —la que permitió, en palabras del titular de la Secretaría
de Fiscalización del Congreso, Aurelio Rivera Galindo, generar un esquema “más
ordenado, profesional y útil” para los municipios— no se logra con
protagonismos ni con pequeñas rencillas.
Se logra con la disposición de sumar que
ha caracterizado la gestión de Bautista Hernández al frente de la Jucopo, y que
hoy empieza a rendir frutos que son medibles, casi tres de cada cuatro
municipios que entregaron su PMD lo hicieron con excelencia.
Mientras haya quien confunda la crítica
menuda con el debate político, seguirá habiendo distancia entre quienes
construyen consensos y quienes solo buscan la nota.
Esteban Bautista, en este episodio, dejó claro un vez
más, de qué lado está.
¡Qué barbaridad!
deprimeramano.2020@gmail.com
