La Secretaria de Turismo encalbezada dignamente por el empresario Igor Roji López y Jorge Alejandro Brandi Herrera director de desarrollo de productos turísticos fueron los promotores del homenaje a la belleza turistica de Veracruz a través de la cartografía tustistica de las ocho regiones y dos rutas de la fotógrafa ambientalista y editora Leticia Arriaga Stransky, un evento de mucha calidez humana engalanado por Xóchitl Guzman Segundo presidenta de la UNEH, Rafael Blanco Guillomín director de Turismo de Xelapa, Silverio Quevedo Elox coordinador de comunicación social del congreso veracruzano, Elizabeth Morales García, Diego Castañeda Aburto que por cierto vive en Coatepec, ambos diputados locales, el ambiente maravillosamente amenizado por el grupo musical Zenzonte de la SEV.
El
objetivo de la cartografía turistica es orientar y facilitar el desplazamiento como
primer canal de comunicación entre visitante y destino, planificando los viajes y enriquecer la experiencia
general del turista para evitar que se vaya del sitio sin haber conocido los lugares de más
importancia del destino turístico.
La
exposición será permanente.
Los
interesados en tener alguna copia de esta cartografíapueden contactarse con la autora
Van las palabras de Andrés Valdivia Zuñiga
Una
verdad de Perogrullo es que nuestro origen está en el lugar donde nuestros
sentidos se abrieron a la vida y al mundo. Sin embargo, a veces el destino nos
lleva por otros caminos y en ellos descubrimos lugares tan esplendentes que nos
hacen decir, con orgullo, que estamos en nuestra tierra.
Y es
porque en ella también encontramos aceptación, calidez y correspondencia en el
amor por el nuevo destino. Sin olvidar nuestro amor primero, ampliamos nuestro
horizonte emocional y establecemos un vínculo entrañable de admiración, arraigo
y renovado cariño.
Sí,
decimos, estamos en nuestra tierra. Y esas fueron las palabras de Leticia
Arriaga Stransky al confirmar, hace ya muchos años, este descubrimiento.
Hija de
madre y padre alpinistas, de la primera heredó la sensibilidad, la tenacidad y
el espíritu de superación; de su padre, el amor por la naturaleza, el gusto por
la fotografía de paisaje y la alquimia del cuarto obscuro.
La
constancia en la interacción y el aprendizaje profesional con él encontraron su
cauce en las largas excursiones por las veredas que rodean el Popocatépetl y el
Iztaccíhuatl. Desde sus primeras lecciones aprendió a ubicar la mejor
panorámica, y a observar y calibrar la luz hasta encontrar el momento idóneo
para la instantánea.
Paradójicamente,
el cuarto obscuro le dio la luz. El laboratorio sería otra guía de su profesión
futura. La preparación de los químicos, el revelado y la impresión, más que
procesos técnicos complejos, se convirtieron en un descubrimiento que le
revelaba los secretos de la imagen y su influencia en la memoria.
Con
esta privilegiada formación, Leticia se lanza al mundo haciendo fotografía
documental, primero para México
Desconocido y Caminos del Aire, y
posteriormente para Natural History
Magazine, en la ciudad de Nueva York.
Allí
vivió un año, antes de quedar cautivada por la selva de Catemaco en 1992, como
resultado, según afirma, de un embrujo del que no pudo escapar. Desde entonces,
no ha hecho otra cosa que retratar a Veracruz.
Esta es
Leticia Arriaga Stransky, una trotamundos que encontró en Veracruz un destino
deseado. Ella sí es de aquí y es de allá. Si nació en el estado de México,
volvió a nacer en algún lugar de estas tierras veracruzanas.
En
sintonía con sus raíces de adopción, la ha recorrido por tierra y por aire; la
ha caminado, ha palpado sus contornos y aspirado la pureza de los aires de la
montaña, al igual que el salino aroma del mar. Conoce sus colores, sus formas,
sus sabores, sus sonidos, sus aromas, una amalgama de virtudes terrenales
redescubiertas en este Veracruz insólito.
Los
ojos de Leticia no sólo admiran, también recrean y registran. La extensión de
su mirada, su infaltable cámara fotográfica, es su cómplice de aventuras. Con
ella captura y nos comparte la belleza escénica del territorio, su flora y su
fauna.
Pero
esa búsqueda no tenía como único propósito el registro de imágenes y el
escribir historias fragmentadas. Había algo más.
Necesitaba
compartir su privilegiado quehacer visual no sólo en fotografías sino
plasmarlas en publicaciones que contribuyeran a la memoria histórica del estado
y del país y, además, aportar estos mapas de las distintas regiones; otra
manera de contribuir a la proyección de Veracruz como destino de conocimiento y
aventura.
La
edición de publicaciones fue, entonces, un paso natural en su evolución. Con
nueve de ellas ofrece un panorama integral del territorio veracruzano. Las “Rutas”, valga la expresión,
establecieron el camino; le abrieron la puerta como editora.
Así, en
1998 abriría brecha su primer volumen: La
Ruta de la Niebla, dedicada al corredor de montaña de la región de Xalapa,
con cinco ediciones trianuales.
En el
2001, una segunda publicación, La Ruta
del Son, vio la luz. En el 2003 y 2004 le siguieron Los Mapas de la Huasteca Veracruzana y del Mundo Totonaca. En 2006, La
Ruta Altas Montañas; en 2009, La Ruta
de la Vainilla; en 2012, La Ruta de
Cortés rumbo a la conquista. Y el título más cercano en el tiempo, La Ruta Misionera de San Rafael Guízar y
Valencia, publicada en el 2018.
Por
otra parte, si el mundo cambia, Leticia evoluciona. En este mismo contexto de
difundir las bellezas naturales de Veracruz, ahora asume un nuevo reto:
destacar la importancia del bosque de niebla y crear conciencia sobre las
agresiones a que lo sometemos y los beneficios que perdemos por esa causa.
Mediante
una campaña permanente sobre el valor de la biodiversidad de este ecosistema, se
dio a la tarea de editar mini-guías temáticas y de colección como: La Guía de
Aves, la de Mariposas y la de Arbolitos Nativos, además de la Lotería del
bosque de niebla.
Todas
estas publicaciones, dirigidas a los infantes y la población en general, hablan
de una nueva etapa. Leticia ya no es la expedicionaria intrépida; su audacia ha
sido canalizada con mesura, siempre en la línea de su lema personal: Conocer
para conservar.
Ese
mismo espíritu de protección y cuidado del medio ambiente se expresa de manera
práctica en Coatepec, en el rescate del Senderito
del Bosque de Niebla, en el Cerro de las Culebras. Gracias a su impulso,
este espacio superó la indiferencia al ser reconocido y reforestado por La
Asociación Civil Ruta de la Niebla y por las acciones de la comunidad, cada vez
más consciente y participativa.
Hoy,
esa área natural atrae no solo a los visitantes del Pueblo Mágico y a los
lugareños sino, sobre todo, a los insustituibles insectos polinizadores que le
dan vida.
Al día
de hoy, el Senderito es un centro de encuentro y de solaz para las familias;
también un foco de información que programa y recibe visitas guiadas e imparte
talleres sabatinos sobre la importancia del cuidado de la biodiversidad.
Semana
a semana un creciente número de asistentes obtiene datos objetivos y puntuales
sobre la flora y fauna del entorno, semillas del conocimiento que habrán de
modificar conciencias a favor de la conservación del medio ambiente.
Así,
con tesón didáctico, Leticia ejemplifica el amor integral por las formas de
vida que habitan el terruño que la acogió; el terruño que la convirtió en
veracruzana.
Aquí
encontró raíces y razones para construir su misión de vida y expresar su
admiración por las diversas regiones y su pasión por la biodiversidad del
excepcional estado de Veracruz.
Muchas
gracias