DE PRIMERA MANO
Por Omar Zúñiga
Los
procesos electorales 2027 —el federal y el local— están por encender motores, y
aunque todavía faltan meses para las convocatorias formales, el tablero
político ya se mueve con una intensidad que anticipa lo que viene.
En
Veracruz, el proceso local arrancará en noviembre con la renovación del
Congreso; el federal, en septiembre, entre uno y otro hay apenas dos meses de
diferencia, pero suficientes para que las estrategias de cada partido empiecen
a tomar forma pública.
Lo que
debería ser, por lógica competitiva, un hervidero parejo de movimientos entre
todas las fuerzas políticas, hoy tiene un solo protagonista real: Morena.
El partido
guinda es el único que está aprovechando a fondo el terreno, a costa de
violentar abiertamente la ley electoral, cierto, y lo hace porque puede: ante
un árbitro electoral omiso —que mira para otro lado cuando debería sancionar— a
río revuelto, ganancia de pescadores.
Por el lado
de la oposición, Alejandro "Alito" Moreno ha decidido también sacar
provecho del desorden, aunque por una vía distinta: llevó su denuncia hasta el
Departamento de Estado de Estados Unidos.
Se puede
cuestionar el escenario elegido, la intención política detrás, incluso el
oportunismo del gesto, pero al final, hace su trabajo, y guste o no, su reclamo
ante la autoridad electoral mexicana —que le ha negado el derecho a señalar
públicamente los vínculos entre Morena y lo que él llama el
"narcopartido"— tiene fundamento.
Ese es, de
hecho, el espíritu original del fuero: proteger la libertad de expresión de
quien denuncia desde una posición de representación pública, no blindar a quien
delinque.
Fue ese
mismo principio el que llevó a la muerte al senador chiapaneco Belisario
Domínguez, el verdadero mártir de la libertad de expresión en México, asesinado
por atreverse a denunciar desde la tribuna lo que otros callaban.
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Pero el
fuero y las querellas diplomáticas no son el asunto central de esta
colaboración.
Lo que
interesa documentar aquí es otra cosa: el crecimiento —marginal, sí, pero real—
que ha registrado el PRI Veracruz de Adolfo Ramírez Arana en los últimos
meses, y que ha llevado a su dirigencia estatal a proyectar con nombre y
apellido cuatro distritos donde creen tener posibilidades reales de triunfo:
Perote, Orizaba, Cosoleacaque y Zongolica. No es un pronóstico menor viniendo
de un partido que ha pasado los últimos procesos electorales a la defensiva.
Habrá que ver si ese optimismo se sostiene cuando el proceso arranque
formalmente, pero por ahora la dirigencia tricolor apuesta a que sí.
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Para
documentar el optimismo y si de proyecciones se trata, Xalapa —el distrito más
observado, por obvias razones— ya empieza a despejar sus incógnitas.
A nivel
federal, la mejor carta que tiene Morena para el distrito 10 sigue siendo Delia
González, todavía en funciones como auditora superior de Veracruz.
Es, hasta
ahora, el nombre más sólido que puede presentar el partido guinda en este distrito.
Movimiento
Ciudadano, por su parte, busca empujar a Román Moreno hacia la
candidatura federal, mientras que el PRI perfila a Dalia Pérez.
En los
distritos locales el mapa es más complejo. Morena trae bien definida su apuesta
por el distrito 11: Eduardo "Tato" Vega Yunes es, sin
discusión interna, su mejor carta.
El problema
está en el 10, donde el partido guinda no tiene caballada clara; los nombres
que circulan —Dorheny García Cayetano, Ana Miriam Ferráez y la
propia Tanya Carola— no cuentan, hasta el momento, con la "venia
bendita". Habrá que esperar para ver quién termina por consolidarse.
Movimiento
Ciudadano tiene su propio dilema con Román Moreno: la dirigencia estatal
quisiera mandarlo al distrito federal, pero todo indica que él prefiere
quedarse en la contienda local, que es, de hecho, la que busca.
La tensión
entre lo que el partido quiere y lo que el propio Moreno persigue será uno de
los pendientes a resolver en las próximas semanas.
El PRI, por
su parte, ya tiene perfiladas sus cartas fuertes para la contienda xalapeña: Silvio
Lagos y Mónica Mendoza, son, hasta ahora, los nombres con mayor
consenso interno para disputar los distritos locales de la capital.
Mientras
tanto, el PVEM y el PT parecen inclinarse por ir en solitario, aunque la
negociación de una eventual alianza con Morena sigue abierta sobre la mesa.
Nada está cerrado todavía, y en política, como en este proceso que apenas
comienza, los acuerdos de última hora suelen ser los que definen el mapa final.
Lo que
queda claro, a estas alturas tempranas, es que el proceso 2027 arranca con una
asimetría evidente con un partido en el poder que se mueve sin freno alguno y
con un evdente desprecio por las instituciones.
Falta
mucho, pero las primeras fichas ya están sobre el tablero.
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Lo traté
durante un lapso corto, quizá muy corto, pero el tiempo suficiente oara darme
cuanta de lo que es, un cabrñin de esos qu evalen la pena topase en la vida, de
esos de un pieza, aamigo de sus amigos.
Ayer me
desperté con la llamada con la que nadie queremos despertar: -Oye, murió Toño
Pérez Díaz…-, aún no lo creo.
Ayer mismo
nos veríamos para ultimar detalles, nos vemos en la sobremesa brother.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
