El año pasado y en este las lluvias han sido benevolentes con Xalapa, Veracruz y otras poblaciones del Estado, apaciguando la necesidad de agua, pero desgraciadamente eso no será eterno.
Algunas colonias, por su ubicación, han dejado de recibir el líquido por varios días, pero no se ha llegado a situaciones extremas.
Recordemos que mayo y, sobre todo, junio de este año fueron meses lluviosos y evitaron la sequía, haciendo esta menos prolongada.
Pero veníamos de una situación diferente. En 2024 nos fue mal, tanto que las fuentes de abastecimiento bajaron muchísimo y hubo protestas, enojo, por toda la capital.
A las zonas de Xalapa que mejor les fue dejaron de tener agua por una semana, pero otras no la recibieron en un mes o más.
Llegaron a contabilizarse 26 protestas de familias xalapeñas durante la temporada de estiaje y el entonces alcalde, Ricardo Ahued, que estaba jugándose su pase al gabinete de Rocío Nahle si es que ganaba la elección para la gubernatura –lo que logró–, tomó la decisión de dispersar con la policía la manifestación más fuerte.
Vecinos de las colonias Tatahuicapan, Agua Santa 1 y Álvaro Obregón, en la zona de Caxa, los días 10 y 11 de junio de ese año bloquearon la avenida 20 de Noviembre en el cruce con Maestros Veracruzanos, tras un mes sin agua, y Ahued tomó la decisión de enviar a la policía para quitar el bloqueo.
Eso fue una clara muestra de lo que puede suceder si la escasez del líquido se agudiza. Si pasan tres, cuatro, cinco semanas y no hay agua, la paciencia, la salud, tienen un límite y el enojo de la gente explota.
Y ahora, tras dos años de benevolencia, el pronóstico no es nada halagüeño para el próximo año.
El Servicio Meteorológico Nacional tiene pronosticado que por el fenómeno agudizado de El Niño habrá problemas en 2027. Si este año hubo abundantes lluvias en primavera, para el próximo no sería así. Las olas de calor golpearían y, por lo tanto, las altas temperaturas, de por sí cada vez más asfixiantes, agobiarán al sureste del país.
El pronóstico va en el sentido de que las temperaturas máximas serán extremas, muy por encima de los promedios históricos y, sin lluvias, golpeará fuerte en el área rural a la agricultura y en la urbana dañará por la escasez de agua.
Por lo tanto, vale la pena preguntar: ¿cómo va lo del acueducto anunciado para Xalapa?
El 31 de marzo del año pasado, hace un año cuatro meses, la gobernadora Rocío Nahle hizo un anuncio bien recibido por los xalapeños. Dijo que su administración ya estaba trabajando para dotar de agua a los xalapeños vía un acueducto.
“Es un tema de toda la atención, se tiene localizado de dónde hay que traer agua, es un acueducto grande y costoso, sí, pero hay que hacerlo, si nos lleva un año, está bien, si cuesta un peso, si cuesta 10, hay que hacerlo, para garantizarle a Xalapa otros 20 años de abastecimiento”, dijo Nahle en esa ocasión.
Mencionó además que mediante la Comisión del Agua del Estado de Veracruz (CAEV), en coordinación con la Conagua, sería abordado ese proyecto con inversión estimada en más de mil millones de pesos.
Cuatro meses después, el entonces director regional de la Conagua en la Cuenca Golfo-Centro, Pablo Robles Barajas, reveló que lo del acueducto en Xalapa sólo era una intención.
“En este momento yo no podría garantizar que va a haber esa opción (en referencia al acueducto de Xalapa), lo estamos revisando… La intención existe, pero todavía no tenemos una fuente segura (de abastecimiento) que nos haya presentado nadie”, indicó Robles.
Y ahora, dieciséis meses después, que se sepa, todo sigue igual. La gobernadora y el secretario de Gobierno, Ricardo Ahued, han dicho que el proyecto sigue vigente, pero nadie sabe algo en el sentido de que esté aprobado, menos de una licitación.
Si bien nos va, el proyecto quedaría este año y a lo mejor es aprobado para que pudiera empezar a ejecutarse en 2027 o hasta 2028, pero la verdad ya no se cree eso.
A ver cómo nos va con la sequía el próximo año. Ojalá los pronósticos fallaran y que la policía no tenga que intervenir ante protestas.
