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lunes, 10 de agosto de 2026

Festival del Mar: 125 mil razones para mirar hacia el mar

 Por Miguel Ángel Cristiani G.

Hay ocasiones en que los números hablan por sí solos y hasta al más escéptico le cuesta trabajo discutir con ellos.

El Festival del Mar 2026 acaba de dejar en Coatzacoalcos una cifra que merece ser tomada en serio: 125 mil asistentes durante sus tres días de actividades, una derrama económica estimada en 48.5 millones de pesos y una ocupación hotelera del 75 por ciento.

No es poca cosa.

Y mucho menos para una ciudad que durante años ha buscado recuperar su dinamismo económico, turístico y cultural.

Porque detrás de las luces, los escenarios y los artistas hay algo que a veces se pierde en la discusión política: la actividad económica que genera una ciudad cuando logra atraer visitantes.

Del 7 al 9 de agosto, Coatzacoalcos recibió a miles de familias y visitantes que acudieron a disfrutar de una cartelera que reunió a Nicho Hinojosa y Manuel Turizo; al tenor veracruzano Javier Camarena y Natalia Jiménez; y a Las Tres Grandes.

Y aunque el atractivo artístico fue evidente, el verdadero resultado no estuvo solamente arriba del escenario.

Estuvo en los hoteles.

En los restaurantes.

En los comercios.

En los taxis.

En los vendedores.

En los pequeños negocios.

En quienes encontraron durante esos días una oportunidad adicional para obtener ingresos.

De acuerdo con los datos reportados, alrededor de 250 negocios, entre hoteles, comercios establecidos y vendedores instalados durante el festival, participaron en esta dinámica económica.

Ahí está una de las razones por las que vale la pena defender la realización de acontecimientos de esta naturaleza.

Porque un festival no debe medirse únicamente por cuántas personas estuvieron frente al escenario.

También debe medirse por cuánto movimiento genera alrededor del escenario.

Y en este caso, la cifra estimada es de 48 millones 500 mil pesos de derrama económica.

Claro que habrá quienes inmediatamente pregunten cuánto costó organizar el festival.

Y hacen bien.

La transparencia y la rendición de cuentas nunca deben estar peleadas con la promoción cultural o turística.

Todo recurso público debe ser transparente.

Pero tampoco podemos caer en el extremo de considerar que todo gasto en cultura, turismo o entretenimiento es automáticamente un desperdicio.

Una ciudad también necesita invertir en su identidad.

Necesita generar acontecimientos.

Necesita atraer visitantes.

Necesita ofrecer espacios de convivencia.

Y necesita construir una imagen diferente a la que durante años ha prevalecido sobre ella.

Coatzacoalcos no puede vivir solamente de recordar lo que alguna vez fue.

Tiene que construir lo que quiere ser.

Por eso resulta significativo que el presidente municipal haya planteado como objetivo regresar a Coatzacoalcos al liderazgo regional, utilizando actividades culturales y musicales que fortalezcan la convivencia y generen beneficios para los sectores productivos.

Ese liderazgo no se recupera solamente con discursos.

Se recupera haciendo que la gente venga.

Que se quede.

Que consuma.

Que conozca la ciudad.

Que hable bien de ella.

Y que tenga motivos para regresar.

El dato de la ocupación hotelera del 75 por ciento también merece atención.

Porque cada habitación ocupada representa visitantes que comen, se transportan, compran y utilizan servicios.

Eso es economía local.

Eso es turismo.

Eso es circulación de dinero en la ciudad.

Y por eso el Festival del Mar puede ser visto como algo más que una cartelera de conciertos.

Puede convertirse en una estrategia de promoción de Coatzacoalcos.

Claro, todavía hay mucho por hacer.

El verdadero reto será que estos 125 mil visitantes no representen solamente una fotografía de tres días.

El desafío consiste en convertir el Festival del Mar en una tradición.

En una marca.

En un acontecimiento esperado cada año.

En un motivo para que visitantes de otras partes de Veracruz y del país incorporen a Coatzacoalcos dentro de sus destinos.

Y para eso habrá que mejorar cada edición.

Medir resultados.

Transparentar costos.

Conocer con precisión la derrama económica.

Evaluar la ocupación hotelera.

Medir el beneficio para comerciantes y prestadores de servicios.

Y escuchar también a los ciudadanos.

Porque un festival exitoso no es solamente aquel que llena una plaza.

Es aquel que deja beneficios en la ciudad y consigue que la gente quiera volver.

Incluso el mal tiempo terminó poniendo a prueba la capacidad de organización.

La presentación de La Arrolladora Banda El Limón tuvo que ser reprogramada por las condiciones climatológicas, y la agrupación decidió permanecer para ofrecer el concierto de cierre.

También eso habla de algo que no siempre aparece en las estadísticas: la voluntad de mantener vivo el encuentro con la gente.

Desde luego, nadie pretende que un festival resuelva por sí solo los problemas económicos de Coatzacoalcos.

Sería absurdo.

Pero tampoco sería sensato despreciar una actividad que, según los datos reportados, movilizó a 125 mil personas y generó una derrama estimada de 48.5 millones de pesos.

Coatzacoalcos necesita empleo.

Necesita inversión.

Necesita turismo.

Necesita cultura.

Necesita espacios de convivencia.

Y necesita recuperar el orgullo de ser una ciudad que tiene mucho que ofrecer.

Por eso, bienvenido el Festival del Mar.

Que se consolide.

Que crezca.

Que se profesionalice.

Que cada año genere mayores beneficios.

Y, sobre todo, que Coatzacoalcos vuelva a mirar hacia el mar.

Porque quizá una parte de su futuro no esté en olvidar su pasado, sino precisamente en recuperar aquello que siempre ha estado frente a sus ojos: el mar como identidad, como atractivo y también como oportunidad.

125 mil asistentes no son solamente una cifra.

Son 125 mil razones para pensar que Coatzacoalcos puede volver a ser protagonista.

Y los 48.5 millones de pesos de derrama económica son una razón adicional para que el Festival del Mar no sea visto como un gasto más, sino como una inversión que debe ser evaluada, transparentada y, si los resultados se mantienen, fortalecida.