IMPRONTA
Carlos Miguel Acosta Bravo
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, el
Departamento de Estado y la DEA anunciaron recompensas por más de 100 millones
de dólares por información que conduzca a la captura de ocho líderes del Cártel
Jalisco Nueva Generación (CJNG). La cifra más alta, 25 millones de dólares, es
por Juan Carlos Valencia González, alias "El Pelón", el nuevo líder
del cártel e hijastro de "El Mencho".
Pero el anuncio no fue solo sobre narcotraficantes. Fue
también una advertencia directa, sin precedentes, a funcionarios mexicanos que
protegen al CJNG. Y ese mensaje tiene implicaciones profundas para la relación
entre México y Estados Unidos.
Terry Cole, administrador de la DEA, fue explícito,"Permítanme
ser claro si trafican con drogas letales, si lucran con el sufrimiento ajeno o
utilizan cargos públicos para proteger a los cárteles, esta es su advertencia,
la DEA va a por ustedes. Ningún título, cargo ni conexión política los protegerá".
Y añadió: "Esto incluye a miembros del Gobierno
mexicano que protegen a los líderes del CJNG de ser entregados a la justicia y
que facilitan el narcotráfico, el lavado de dinero y la violencia".
No es una amenaza vacía. La DEA ya revocó 26 visas a familiares
y socios del CJNG, con 93 canceladas desde junio de 2025 y 65 restricciones de
visa anunciadas el mismo día del anuncio de las recompensas. La agencia
estadounidense tiene la capacidad operativa para identificar y procesar a
funcionarios corruptos, incluso si están protegidos por redes políticas en
México.
El anuncio representa una presión directa sobre la
administración de la presidenta Claudia Sheinbaum. Estados Unidos espera que
México Colabore activamente en la captura de "El Pelón" y otros líderes
del CJNG e investigue y sancione a funcionarios mexicanos que protejan al
cártel, demuestre resultados en el combate al narcotráfico, especialmente ante
la designación del CJNG como "Organización Terrorista Extranjera" por
la administración de Donald Trump, y al cual el exembajador Ken Salazar, ha declarado que Estados Unidos debe
establecer un tratado similar al TMEC en materia de justicia y colaboración en
material criminal.
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson,
celebró el anuncio y aseguró que "bajo el liderazgo del presidente Donald
Trump, Estados Unidos trabaja junto con autoridades mexicanas para
desmantelar" el CJNG.
Pero aquí está el riesgo, si el gobierno mexicano percibe la
declaración como una intromisión en asuntos internos o una acusación
generalizada de corrupción, podría generarse una nueva y mayor tensión
diplomática. Aunque el titular de la DEA reconoció que "la comunicación
con México es constante" y que "ambos países están trabajando
juntos", la línea entre cooperación y fricción es delgada.
Para los funcionarios mexicanos que protegen al CJNG, el
mensaje es claro. Están en la mira. Enfrentan el riesgo de: Ser enjuiciados en
cortes estadounidenses por narcotráfico, lavado de dinero y conspiración.
Podrían tener sanciones económicas (congelamiento de activos en Estados Unidos)
y por último revocación de visas para ellos y sus familiares.
Y aunque no se mencionó explícitamente, podrían enfrentar
solicitudes de extradición, especialmente si tienen activos o familiares en
Estados Unidos, viajan a países con tratados de extradición o son detenidos en
territorio estadounidense.
La advertencia de la DEA es clara: "Ningún título,
cargo ni conexión política los protegerá". Funcionarios de cualquier nivel
(municipal, estatal, federal) están en la mira. Los vínculos políticos no serán
un escudo contra enjuiciamientos.
La muerte de "El Mencho" en febrero de 2026 y la
captura de "El Jardinero" en abril de 2026, combinadas con las
recompensas millonarias, podrían fragmentar el liderazgo del CJNG, generar
luchas internas por el control de la organización e incrementar la violencia en
el corto plazo mientras se redefine el mando.
Pero también es una oportunidad para la cooperación. El
gobierno mexicano puede colaborar activamente con la DEA y otras agencias
estadounidenses, demostrar compromiso con el combate al narcotráfico y la
corrupción, y fortalecer la relación bilateral en materia de seguridad.
El titular de la DEA, Terry Cole, reconoció el trabajo
conjunto con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García
Harfuch, y aseguró que "existe comunicación constante entre Estados Unidos
y México".
El anuncio de recompensas y la advertencia a funcionarios
mexicanos representan un momento crítico para la relación México-Estados Unidos
en materia de seguridad.
Para el gobierno mexicano, es una oportunidad para demostrar
compromiso con el combate al narcotráfico y la corrupción. Pero también es un
riesgo si no hay resultados o si se percibe como complicidad con el CJNG. Es un
desafío para investigar y sancionar a funcionarios corruptos sin generar
inestabilidad política.
Para funcionarios mexicanos corruptos, es una amenaza real
de enjuiciamiento, sanciones y pérdida de protección. Es un recordatorio de que
Estados Unidos tiene la capacidad y la voluntad de actuar contra ellos. Es una
advertencia de que ningún cargo o conexión política los protegerá.
Para la relación bilateral, es una prueba de la capacidad de
cooperación entre ambos países. Es un termómetro de la confianza mutua en
materia de seguridad. Es un precedente para futuras acciones contra
organizaciones criminales y sus redes de protección.
¿El gobierno mexicano colaborará activamente para capturar a
"El Pelón" y desmantelar las redes de protección del CJNG, o la
advertencia de la DEA será percibida como una intromisión que genere tensión
diplomática?
La respuesta definirá no solo el futuro del CJNG, sino
también el rumbo de la relación México-Estados Unidos en materia de seguridad
durante los próximos años.
Porque cuando Estados Unidos pone 100 millones de dólares
sobre la mesa y dice "ningún título, cargo ni conexión política los
protegerá", no está haciendo una oferta. Está haciendo una declaración de
intenciones. Y México tiene que decidir de qué lado de esa línea quiere estar.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad
Iberoamericana. Formó parte del cuerpo
académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la
Universidad Anáhuac, campús norte.
