DE PRIMERA MANO
Por Omar
Zúñiga
Hay en la
política veracruzana una práctica tan vieja como el poder mismo: cuando no se
puede derrotar a alguien con argumentos, se le entierra con rumores.
José Manuel
del Río Virgen conoce bien ese lodazal, porque lleva ya un
muy buen rato siendo su principal víctima.
Las
conspiraciones que circulan en los corrillos del poder estatal no son casuales
ni espontáneas.
Tienen
autoría, aunque sus jilgueros prefieran el anonimato de la cobardía.
Son piezas
de una campaña sistemática de desprestigio que arrancó, con llamativa
puntualidad, desde el inicio de la actual administración estatal.
¿La razón
de fondo? Su labor fiscalizadora ante la Auditoría Superior de la Federación
resulta incómoda para quienes administran el dinero público con la certeza
cómplice de que nadie los mira de cerca.
Lo que sus
detractores no comprenden —o fingen no comprender— es que la función que ejerce
Del Río en la ASF ya no opera bajo las reglas de otros tiempos.
Hoy en día,
ese organismo trabaja en un contexto de transparencia; hay supervisión técnica,
criterios institucionales y, sobre todo, rendición de cuentas. Ese cambio
estructural les resulta tan amenazante como incomprensible.
José Manuel
del Río Virgen cumple su encargo desde la Ciudad de México
con la solvencia ética que lo ha caracterizado a lo largo de su trayectoria.
Su
reputación no se construyó en los pasillos del rumor, sino en un largo camino
de trabajo sostenido y en la honestidad que, en el medio en el que se
desnvuelve, escasea.
Los que le
cargan hasta la ola de calor que azota a Veracruz seguirán intentándolo, pero
la pólvora mojada no estalla, por más que se le encienda la mecha.
Y el karma,
como suele ocurrir, lleva su propio registro.
Al tiempo…
*****
Y hablando de la ola de calor y de cómo
influye en la gente hasta volverla loca, ayer nos enjaretamos las declaraciones
de un señor de la tercera edad que ya sufre demencia senil (NO es el Nerón
de Macuspana).
Dijo que al estado (Veracruz) le falta
visión, que hay falta de conocimiento de la entidad, que no hay voluntad política,
porque al frente del gobierno hay “alguien” que no es originario de Veracruz,
por que se desconoce y no se tiene la visión y que esta administración es un
error.
Estas declaraciones no provienen de Alito
Moreno o de Jorge Maynez, Dante Delgado, vaya ¡ni siquiera de
Luis Carbonell!, si no que provienen de un tal Atan(e)asio García,
padre de uno de los peores gobernadores que ha tenido Veracruz, el inútil de Cuitláhuac
García que fue premiado con la dirección de Cenagas.
Con esto se comprueba una vez más que Cuitláhuac
además de ser inútil también es un cobarde que no tiene el valor de enfrentar las
cosas y decirlas de frente; por el contrario sigue escondiéndose en la trusa
del padre para decirlas, pues por si fuera poco, Cuitlahuitac de casi 60 años,
sigue viviendo en la casa paterna.
Ya se verán las conseciencias en corto
plazo de este escupitajo al cielo.
Por cierto, hoy es miércoles, y no, no cayó en
fin de semana.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
