Por Miguel Angel Cristiani G.
Los edificios abandonados no son paisaje, son
advertencias. Advertencias de un Estado que tolera el deterioro hasta que
ocurre la desgracia. Actuar no es una opción estética ni turística; es una obligación
legal, ética y humana. El centro histórico no se defiende con discursos: se
protege con decisiones firmes y acciones verificables.
Frente al riesgo real que representan los
edificios abandonados del centro histórico del puerto, la pregunta ya no es
retórica sino urgente: ¿Qué se debe hacer? La respuesta no admite
ocurrencias ni discursos; exige política pública, ley y voluntad. En una
ciudad con la carga histórica y económica de Veracruz, el abandono
inmobiliario es una forma de violencia urbana silenciosa. Como las autoridades municipales
nada más hacen anuncios y discursos de que ahora sí van a actuar, con criterio
periodístico y sentido cívico proponemos, un decálogo de acciones concretas:
- Censo técnico inmediato y
público
Levantar un inventario actualizado de inmuebles abandonados o en riesgo estructural, con dictámenes técnicos visibles para la ciudadanía. Sin diagnóstico no hay solución, solo simulación. - Clausura preventiva y
señalización obligatoria
Todo edificio con riesgo debe ser cerrado, apuntalado y señalizado. No hacerlo convierte a la autoridad en corresponsable de cualquier tragedia. - Responsabilidad legal a
propietarios
Aplicar la ley: multas progresivas, recargos fiscales y sanciones administrativas a dueños omisos. La propiedad privada no ampara el abandono que pone en peligro vidas. - Expropiación por causa de
utilidad pública (cuando proceda)
Si el propietario no cumple y el riesgo persiste, el Estado tiene la facultad legal de expropiar para proteger el interés colectivo y rescatar el patrimonio. - Programa integral de rescate
del Centro Histórico
No parches: un plan multianual con presupuesto etiquetado para restauración, rehabilitación y reconversión de inmuebles con valor histórico y social. - Reutilización social y
cultural
Convertir edificios rescatados en vivienda, centros culturales, museos, bibliotecas, escuelas de artes y espacios comunitarios. La ciudad se habita, no se maquilla. - Incentivos fiscales a la
rehabilitación responsable
Reducciones de impuestos y facilidades administrativas a quienes restauren con apego a normas técnicas y patrimoniales. Premiar al que cumple. - Transparencia y vigilancia
ciudadana
Publicar contratos, costos, avances y responsables. Integrar comités ciudadanos que supervisen obras y denuncien simulaciones. - Coordinación real entre los
tres niveles de gobierno
Federación, estado y municipio deben dejar de pasarse la pelota. El abandono es compartido; la solución también debe serlo. - Voluntad política sostenida
Nada de inauguraciones efímeras ni listones. El rescate urbano exige continuidad, no fotos.

.jpeg)
.jpeg)