Ruan Ángel Badillo Lagos
El Triduo pascual comienza con
la misa vespertina de la Cena del Señor, el jueves Santo, alcanza su culmen en
la vigilia Pascual y concluye con las vísperas del domingo de Resurrección.
Jueves santo. La cena del
Señor, Jesús se reunió con sus discípulos, somos convocados a por Él para vivir
la cena del Señor. En él esta nuestra salvación, vida y resurrección, hoy
celebramos a institución dela eucaristía adelantando la sacramentalmente la
entrega hasta el extremo de Cristo. El mandamiento del amor va a dar sentido a
nuestra forma de amar y especialmente, Jesús se nos hace presente en la mesa
del altar. Te pedimos entrar en el gran misterio para alcanzar la plenitud de
caridad y de vida.
Viernes Santo. El relato de la
Pasión del Señor, son relatos elocuentes y conmovedores; pero la intención no
es contar una historia de manera sensible o florida, se trata de que aceptemos
el amor de Dios por el hombre y la actitud también amoroso del Hijo Jesucristo
que, obediente al Proyecto del Padre, de entrega libre y voluntaria para la
salvación de los seres humanos. Esto es lo más importante de captar y
vivenciar.
En día sábado santo. La
iglesia permanece en ayuno y oración, meditando en la pasión y muerte de Señor,
sí como en su descanso al lugar de los muertos, en la espera de la
resurrección.
Vigilia Pascual. En la Vigilia
Pascual se celebra la Resurrección que está adornada por el cumplimiento de
todas las profecías, “Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó
al tercer día”. La pascua es el paso de la muerte a la vida, Él ha vencido a la
muerte y al pecado, nos ha redimido ¡Cristo está vivo!
Vivir como resucitados
significa adoptar una vida nueva que implica amar desinteresadamente, mantener
la esperanza, buscar la justicia y levantarse de las caídas, sabiendo que la
vida eterna comienza hoy con acciones de amor y alegría.
