Por Rafael Vela Martínez
Veracruz
necesita atender el debilitamiento de sus principales centros económicos antes
de que el estancamiento se convierta en una condición permanente. Durante años,
la concentración de empresas, infraestructura, comercio y servicios en sus
metrópolis ha sostenido buena parte de la actividad productiva. Sin embargo,
disponer de ciudades económicamente importantes no garantiza que seguirán
creciendo indefinidamente. La investigación doctoral de Lizbeth Garrido ofrece
evidencia que obliga a discutir este problema y, sobre todo, a actuar.
Su
tesis, Crecimiento económico y convergencia en las Zonas Metropolitanas del
estado de Veracruz, 2003-2023, que tuve la responsabilidad y el gran honor de
dirigir, constituye una aportación relevante al conocimiento de la economía
regional. Su mérito consiste en estudiar dos décadas de evolución económica y
mostrar diferencias que los indicadores estatales agregados pueden ocultar.
Conocer cuánto crece Veracruz resulta insuficiente si desconocemos qué ocurre
en los territorios que sostienen su producción.
La
investigación analiza ocho espacios: las zonas metropolitanas de Veracruz,
Xalapa, Orizaba, Córdoba, Poza Rica, Coatzacoalcos y Minatitlán, además de
Acayucan, actualmente clasificada como Zona Conurbada. Esta red representa una
oportunidad extraordinaria para organizar el desarrollo estatal: permite
articular actividades portuarias, industriales, comerciales y de servicios con
sus entornos rurales y con otras ciudades. Aprovecharla requiere una política
económica que reconozca las relaciones entre municipios y las necesidades
particulares de cada región.
Una de
las principales contribuciones de Lizbeth Garrido es la construcción de
estimaciones del Producto Interno Bruto Metropolitano (PIB), su composición
sectorial y el PIB por habitante para 2003, 2008, 2013, 2018 y 2023. A partir
de información censal y de cuentas nacionales, la autora construye una
perspectiva temporal que permite examinar el crecimiento, sus retrocesos y la
persistencia de las desigualdades. Se trata de estimaciones CIENTÍFICAS que
amplían las herramientas disponibles para la planeación. El resultado central
respalda la hipótesis de convergencia condicional. Expresado de manera
sencilla: las metrópolis veracruzanas no avanzan automáticamente hacia un mismo
nivel de producción por habitante. Cada una sigue una trayectoria relacionada
con sus condiciones estructurales.
Las
cifras merecen atención. Para el periodo 2013-2018, la investigación reporta
tasas medias anuales negativas del PIB por habitante en los ocho espacios
estudiados. Xalapa registró −3.73%; Minatitlán, −2.34%; Acayucan, −1.62%; Poza
Rica, −1.57%; Orizaba, −1.47%; Córdoba, −1.35%, y Veracruz, −0.82%.
Coatzacoalcos presentó el retroceso más pronunciado, con −23.63%, conforme al
cálculo empleado en la tesis.
Este
deterioro antecede a la pandemia. En consecuencia, sería equivocado atribuir
todas las dificultades económicas metropolitanas a la emergencia sanitaria de
2020. La investigación identifica señales previas que debieron recibir mayor
atención en la discusión pública y en las decisiones de inversión. Entre 2018 y
2023 el comportamiento fue desigual. La tesis reporta recuperación del PIB por
habitante en Coatzacoalcos, Córdoba, Minatitlán y Xalapa; mientras que Orizaba,
Poza Rica, Veracruz y Acayucan mantuvieron tasas negativas. Estos resultados
impiden afirmar que todas las metrópolis están cayendo al mismo tiempo, pero
también muestran que la recuperación de algunas no resuelve la fragilidad del
conjunto.
Las
brechas siguen siendo amplias. Para 2023, las estimaciones sitúan el PIB por
habitante de Coatzacoalcos alrededor de 199 mil pesos y el de Acayucan en 44
mil pesos, a precios de 2018: una diferencia aproximada de 4.5 veces. Desde la
perspectiva de la política pública, el mensaje es claro: Veracruz no puede
confiar indefinidamente en la actividad económica heredada. La existencia de
puertos, industrias y mercados urbanos puede sostener producción durante años,
incluso sin una estrategia suficientemente articulada. Pero esa capacidad
requiere renovarse mediante inversión productiva, infraestructura, innovación y
formación de trabajadores.
El
enfoque teórico de los rendimientos marginales decrecientes ayuda a entender
por qué acumular capital sin mejoras tecnológicas y de productividad puede
aportar incrementos cada vez menores de producción. Sin embargo, una caída del
PIB no demuestra por sí sola rendimientos marginales negativos. La contribución
de esta tesis consiste en documentar trayectorias y contrastar la convergencia;
determinar el peso específico de cada causa exige investigaciones adicionales.
Mi
lectura de estos resultados es que, por lo menos, las cinco pasadas administraciones
estatales han desaprovechado la posibilidad de convertir el sistema
metropolitano en el eje de una estrategia sostenida de crecimiento. La
responsabilidad pública exige superar la administración aislada de obras y
construir proyectos económicos regionales con continuidad, presupuesto y
resultados verificables, como el que hemos propuesto de una nueva regionalización
Económica para Veracruz: 9 REGIONES METROPOLITANAS. Esto supone coordinar
municipios que comparten mercados de trabajo, transporte, agua e
infraestructura. También exige apoyar proveedores locales, modernizar empresas
y conectar la producción rural con los mercados metropolitanos. Cada proyecto
debe responder a un diagnóstico: las necesidades de una economía petrolera no
son las mismas que las de una zona portuaria o una ciudad especializada en
servicios.
La Universidad
Veracruzana (UV) tiene una responsabilidad sustantiva en esta tarea,
no solo en el estudio, sino también el diseño y aplicación de estrategias desde
el ámbito de su competencia. Investigaciones como la de Lizbeth Garrido deben
alimentar los programas de desarrollo, orientar la inversión y abrir espacios
de colaboración con gobiernos y sectores productivos. El conocimiento
universitario adquiere mayor alcance social cuando contribuye a resolver los
problemas del territorio. Felicito a la ahora doctora Lizbeth Garrido por culminar
esta investigación y por su aportación al estudio de las metrópolis
veracruzanas. Como director de su tesis, reconozco el esfuerzo de construir
información, examinarla y someter una hipótesis a contrastación empírica. Su
trabajo ofrece una base para discutir con mayor fundamento el futuro económico
de Veracruz. La advertencia merece convertirse en una agenda de gobierno. Si se
debilitan los centros que sostienen la producción, el riesgo de bajo
crecimiento y contracción estatal aumenta. Veracruz dispone de capacidades
urbanas, empresariales y académicas para responder. Lo que necesita es una
política que las articule y deje de confiar su futuro a la inercia.
