Más claro…
Por Felipe Mendiola Parra
- La salida de Héctor y Américo va a traer repercusiones para el PRI
- Adolfo Ramírez Arana camina solo y sin discurso de peso
Después de tantos errores del gobierno morenista y las repercusiones que esto ha traído en su imagen, se podría pensar que existe una veta de oro para los partidos de oposición y que algo debieran estar haciendo para atraer más adeptos, pero parece que no es exactamente así, al menos en este momento.
Existe dos versiones al respecto, la primera es eso, que no hacen nada y solo están como observadores, viendo pasar el tiempo; la otra es que, si están trabajando, pero de manera muy discreta para que no se entere ya saben quién y no perjudique a aquellos que, de manera abierta, se manifiestan a favor de un determinado partido, ajeno a Morena.
Hay partidos que desde siempre se les ha considerado “satélites” y que solo hacen bulto para allanar el camino a otro mejor posicionado, también hay algunos partidos que por su historia y el trabajo que han realizado, debieran estar atendiendo todo lo necesario para credencializar a más simpatizantes, pero a simple vista no se ve nada de eso.
En el caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que es el abuelo de todas esas corrientes ideológicas, el dirigente estatal, Adolfo Ramírez Arana no ha podido ganar la simpatía de manera personal entre la militancia, su pobre discurso no llega a penetrar en las masas como desearía que fuera.
En uno de sus últimos comunicados trata de ridiculizar a la gobernadora, diciendo que vive en otro planeta, que la diputada Victoria se la llevó a Marte y que la falta de medicamentos en los hospitales está a la vista de todos menos de la autoridad.
Un verdadero refrito de lo que se ha venido publicando desde hace dos meses, es lo que tomó como argumento para hacerse presente ante los medios de comunicación.
Hablar de los trabajos que hicieron los gobiernos priistas sería más saludable y de mayor impacto, que retomar un tema tan desgastado, pero al parecer camina solo, sin asesores y sin equipo pesado, para tratar de retomar la posición que ese instituto político tuvo por muchas décadas.
La salida de Héctor Yunes Landa y de Américo Zúñiga Martínez, verdaderos líderes, no la ha considerado todavía, porque evidentemente no se fueron solos, cada uno tiene su propio capital político y lo van a buscar, si no es que ya algunos priistas están operando para lo que vendrá en 2027.
Por 80 años el PRI tuvo todo y no tuvo necesidad de ser oposición, ahora el joven Adolfo se confía a la buena voluntad que le tiene el dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas, mejor conocido como “Alito”, pero en las elecciones eso sale sobrando, lo que se requieren son votos y el caballero va muy lento y así, difícilmente se podrá recuperar y el ánimo de los antiguos militantes se va enfriando cada vez más y más.
Más claro ni el agua.
