De acuerdo con información oficial de Pemex, el origen del material aceitoso detectado en el área de Coatzintla se relaciona con el desbordamiento de residuos contenidos en una zona en mantenimiento del oleoducto Fobos–Central de Almacenamiento y Bombeo (CAB) Tajín. Este arrastre alcanzó la zona cercana a la bocatoma de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV) en Corralillos, lo que obligó a implementar acciones inmediatas para contener el material y evitar su dispersión.
La empresa productiva del Estado informó que, como parte del protocolo de atención al incidente, brigadas técnicas desplegaron barreras oleofílicas y marinas en puntos estratégicos, particularmente en la bocatoma de Corralillos y en las inmediaciones de la comunidad Benito Juárez. Estas estructuras permiten retener residuos de hidrocarburos y evitar que se propaguen hacia otros cuerpos de agua.
Adicionalmente, se aplicaron productos biodegradables en el canal de entrada de la bocatoma con el objetivo de eliminar restos de aceite. De manera paralela, personal especializado realizó recorridos de inspección en localidades cercanas como Palma Sola y Santa María, así como en la desembocadura del río Cazones.
Según el reporte técnico difundido por la empresa, en esas zonas no se detectaron indicios de contaminación. Las revisiones formaron parte de un protocolo preventivo para verificar que el arrastre de residuos no hubiera alcanzado otros puntos del sistema hídrico regional.
Por su parte, la Comisión de Agua del Estado de Veracruz informó que, tras las labores de contención y limpieza, el bombeo de agua desde la bocatoma de Corralillos fue restablecido alrededor de las 18:15 horas del mismo lunes. Con ello, se normalizó el suministro para las comunidades que dependen de esta infraestructura hidráulica.
Fuentes oficiales de Pemex señalaron que el operativo se mantendrá activo en los próximos días, con monitoreo permanente en los puntos donde se detectaron las manchas de hidrocarburo. También se reforzarán las barreras de contención en la comunidad Benito Juárez y se continuará con labores de limpieza detallada, principalmente en el área cercana a las instalaciones de la CAEV en Poza Rica.
Asimismo, se implementará vigilancia preventiva en zonas consideradas críticas, ante la posibilidad de nuevas precipitaciones que pudieran provocar arrastres adicionales de residuos.
Autoridades técnicas indicaron que estas acciones forman parte de los protocolos de respuesta ambiental establecidos para instalaciones petroleras, los cuales contemplan medidas de contención inmediata, verificación de afectaciones y monitoreo continuo hasta descartar riesgos para los cuerpos de agua y la población.
Hasta el momento, ni Pemex ni autoridades locales han reportado afectaciones a la salud de la población. Sin embargo, se mantiene coordinación entre la empresa petrolera, autoridades estatales y organismos operadores del agua para asegurar el seguimiento del incidente y la protección del suministro hidráulico en la región.