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miércoles, 14 de enero de 2026

¿En verdad somos un ejemplo para el mundo?


 Desde el Café 

Bernardo Gutiérrez Parra 

El desabasto de medicamentos que comenzó a principios del 2019 y se agudizó desde julio de ese año, no tiene para cuando terminar. Y las mentiras tampoco. López Obrador mintió por cinco años con el cuento de que pronto habría medicinas “o me dejo de llamar Andrés Manuel”, y nunca solucionó el problema que él mismo creó. 


Sin el menor rubor le dejó la bronca a su sucesora que en eso de mentir no le va mucho a la zaga. Desde que llegó al poder y hasta ayer, Claudia Sheinbaum ha prometido al menos en doce ocasiones que acabará con el desabasto... y nada. Por lo que el mal ejemplo ha cundido con descarado cinismo. 


En diciembre anterior el director del IMSS, Zoé Robledo, afirmó que el abasto de medicamentos en esa institución estaba cubierto en un 97 por ciento y el IMSS vivía “su mejor momento”. El asunto es que se fue de la lengua al invitar a los derechohabientes, pacientes y personal médico a corroborar su dicho y éstos le tomaron la palabra. 


No habían pasado diez horas de sus declaraciones cuando le llovió una metralla de quejas. “No tenemos ni agua oxigenada para limpiar una herida. Carecemos hasta de lo mínimo para atender a los pacientes porque los anaqueles están vacíos”, le contestaron desde los IMSS de casi todo el país. 


Atrapado en la mentira, Zoé dejó para la posteridad una frase de cinco palabras: “La solución es no enfermarnos”. Y ya imaginarás lector, cómo le fue en las redes.  


¿Por qué no se ha solucionado el desabasto? Porque no hay planeación, sólo costosas ingeniosidades. A Andrés Manuel se le ocurrió hacer una megafarmacia “donde tendremos todas las medicinas que se producen en el mundo”. Y aquello terminó en un fiasco que te costó a ti lector, 15 mil millones de pesos.


Ahora la ocurrencia son las “Farmacias del Bienestar”, unos pinchurrientos módulos que ni son farmacias, tampoco producen bienestar y de estar en la entrada de los hospitales ahora están casi arrumbados.

   

Pero los cuentos siguen: “Ya falta poco para tener un abasto del 100 por ciento, ustedes aguanten”. El problema es que miles de mexicanos no aguantaron y murieron por falta de medicamentos, entre ellos niños con cáncer. Y esto lector, aquí y en China se llama crimen de Estado. Porque es el Estado y no las farmacéuticas, es el Estado y no los corruptos de antes, es el Estado y no Felipe Calderón, el responsable del desabasto y como consecuencia, de cada una de esas muertes. 


¿Responderán por ellas Andrés Manuel, López-Gatell, Jorge Alcocer o Claudia Sheinbaum? 


No hombre, jamás. Ya parece. 


¿Hay solución a la bronca? Sí; volver al esquema de Salud de antes.


Uuuuy no, cómo crees columnista, los de antes eran bien corruptos. 


El sistema de compra y distribución de medicamentos que los prianistas realizaron hasta el 30 de noviembre del 2018 fue, por decir lo menos, efectivo. ¿Que había corrupción?, claro que la había. Pero no en la cantidad de ahora. ¿Qué había desabasto? también, pero nada comparado con los últimos seis años. Al menos todos los niños del país recibieron por lustros su esquema de vacunación completo.


Hace unos días el secretario de Salud estatal, Valentín Herrera Alarcón, informó que el abasto de medicamentos en hospitales y centros de salud de la entidad era del 90 por ciento. 


Pero esta semana el delegado del IMSS en Veracruz, Roberto Ramos Alor, le echó a perder el discurso al manifestar que existen quejas por el desabasto de medicamentos, por retrasos en la atención a los pacientes y por dificultades para acceder a consultas y tratamientos.


¿Cuál es el motivo? El sistema de salud se encuentra en un proceso de transición y esto impedirá ver resultados inmediatos, dijo el funcionario.


Futa...


¿Y hasta cuándo se verán los resultados?

 

Ahí sí quien sabe. Lo que sí es seguro seguro seguro, es que continuará el desabasto que el próximo mes de julio cumplirá siete años ininterrumpidos.


Imposible más ineptitud, procacidad y desvergüenza en un país que, según Claudia Sheinbaum, es un ejemplo para el mundo.


Bueno sería que la señora nos explique cómo es que México puede ser un ejemplo de esa naturaleza, cuando todos los días mueren decenas debido al desabasto de medicamentos o rociados a balazos por la inacabable violencia.


bernagup28@gmail.com