Por Miguel Angel Cristiani G.
¿Cuántas veces más veremos a los jerarcas veracruzanos
cruzar el Atlántico con maletas repletas de promesas turísticas, mientras las
playas de Veracruz siguen esperando turistas que nunca llegan? La delegación
jarocha en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid, encabezada este
año por el secretario de Turismo, Igor Rojí López, y la secretaria
de Educación, María Xóchitl Molina González, repite el guion del 2025: aviones
pagados con erario, sones jarochos en plazas públicas y un regreso preñado de
cuentos sobre "contactos con miles de agencias". Pero, ¿dónde están
los resultados del viaje anterior? Esa es la pregunta que clama la ciudadanía,
hastiada de espectáculos que no mueven un solo euro ni un solo visitante
europeo a nuestras costas.
Permítanme poner los puntos sobre las íes con la crudeza que
54 años de periodismo político me han enseñado. En enero de 2025, apenas
conformada la administración de Rocío Nahle García, Veracruz desembolsó más de
5 millones de pesos en una misión similar a FITUR, según datos del Portal de
Transparencia estatal. La comitiva, con más de 30 funcionarios y empresarios
afines, prometió "acuerdos históricos" con touroperadores ibéricos.
Regresaron con fotos bailando "La Bamba" frente a la Puerta del Sol y
un boletín oficial que hablaba de 2,500 contactos con agencias globales. ¿Y qué
ha producido eso en 12 meses? Cero. Ni un solo touroperador europeo ha
aterrizado en el aeropuerto de Veracruz con grupos de visitantes, conforme a
las estadísticas del INEGI y la Secretaría de Turismo federal. La afluencia
turística internacional creció apenas un 1.2% en 2025, por debajo de la media
nacional, y eso impulsado por cruceristas yanquis, no por europeos seducidos en
Madrid.
No es sarcasmo gratuito; es diagnóstico basado en hechos. La
Ley de Turismo de Veracruz (artículo 17) obliga a que toda promoción
internacional rinda cuentas claras: metas cuantificables, presupuestos
detallados y métricas de impacto. ¿Dónde están los informes de la gira pasada?
El Observatorio Turístico de Veracruz, dependiente de la propia Secretaría de
Turismo, registra que el 85% de los visitantes extranjeros siguen llegando vía vuelos
chárter desde Estados Unidos, no de aerolíneas europeas post-FITUR. Mientras
tanto, destinos como Quintana Roo multiplican sus llegadas transatlánticas
gracias a estrategias digitales focalizadas y alianzas con aerolíneas low-cost,
no con choros de jarana en ferias. ¿Para qué repetir la fórmula si el año
previo sirvió solo para inflar currículos y facturas de hotel?
Esta repetición no es inocente; huele a cortina de humo.
Veracruz arrastra un rezago histórico en turismo: en 2024, antes de la
alternancia, recibía solo el 4% del flujo internacional nacional, según Datatur
de la Sectur. La actual gestión prometió romper inercias priístas y morenistas
con eficiencia, pero opta por el despilfarro protocolario. Recuerden el
escándalo de 2019, cuando Miguel Ángel Yunes Linares mandó a 40 personas a ITB
Berlín por 8 millones de pesos, con resultados igualmente nulos. O el fiasco de
2022 con Cuitláhuac García, quien despachó a su sobrino a ferias asiáticas sin
un solo yen invertido después. Es un patrón bipartidista: el poder se
autopromociona en el extranjero mientras ignora lo esencial en casa.
La ciudadanía merece transparencia, no cuentos. Exigimos el
informe detallado de FITUR 2025: ¿Cuántos contratos firmados? ¿Cuántos tours
programados? ¿Incremento en reservas hoteleras atribuible al evento? La
Auditoría Superior del Estado debe intervenir de inmediato, como lo prevé la
Ley de Fiscalización (artículo 42), para auditar esos 5 millones iniciales. Y
para esta edición, que publiquen en tiempo real los KPIs: leads generados, ROI
proyectado. Si no, será otro paseo pagado por los veracruzanos, que pagan
impuestos para ver sus playas semivacías.
No se trata de odiar el turismo; al contrario, Veracruz
tiene un potencial brutal: Catemaco, Los Tuxtlas, el Cofre de Perote, la
Huasteca con su riqueza cultural. Pero promoverlo requiere cambios reales, no
repetir locuras. Invertir en marketing digital geolocalizado cuesta una
fracción y llega a millones; alianzas con influencers europeos o plataformas
como Booking multiplican reservas sin boletos transatlánticos. La Secretaría de
Finanzas reporta un déficit presupuestal de 12 mil millones en 2025; ¿justifica
eso otro derroche?
Señores gobernantes: si quieren resultados diferentes, hagan
cambios. Dejen los bailes en Madrid y atiendan lo obvio: seguridad en las
carreteras, mantenimiento de aeropuertos, promoción en ferias virtuales.
Veracruzanos, exijan cuentas. La democracia no es aplaudir dispendios; es
fiscalizarlos. Si no cambian, la historia los juzgará como los de siempre:
charlatanes con maletas.