Radiografía del OPLE Veracruz
Ya sabemos cuánto
gastó el Organismo Público Local Electoral de Veracruz en comunicación social y
publicidad durante 2024.
Ahora viene la pregunta
verdaderamente importante:
¿A quién se
pagaron esos 27 millones 271 mil 75 pesos?
La cifra aparece
en el informe financiero del propio OPLE y corresponde al gasto acumulado al 31
de diciembre de 2024 dentro del capítulo de Servicios Generales.
En ese ejercicio,
el organismo reportó un gasto total de 343 millones 220 mil 546 pesos en
Servicios Generales.
De esa cantidad,
27 millones 271 mil 75 pesos correspondieron a Servicios de Comunicación
Social y Publicidad.
La cifra equivale
a prácticamente 8 de cada 100 pesos gastados en Servicios Generales.
No es la partida
más grande.
Los servicios
profesionales, científicos, técnicos y otros representaron 195.84 millones de
pesos.
Los
arrendamientos sumaron 26.60 millones.
Los servicios de
traslado y viáticos llegaron a 28.61 millones.
Pero los 27.27
millones destinados a comunicación social tienen una característica particular:
se pueden
seguir hasta llegar al proveedor.
Y eso es
precisamente lo que vamos a hacer.
Ya hemos
presentado una solicitud de información sobre el tema.
El
presupuesto solamente es el principio
Hasta ahora hemos
hablado de grandes cantidades.
Pero un
presupuesto solamente nos dice cuánto se autorizó y cuánto se ejerció.
No nos dice por
sí mismo quién ganó los contratos.
Para eso tenemos
que bajar un nivel más.
Necesitamos
conocer:
qué empresa o
persona física prestó el servicio;
qué servicio
proporcionó;
cuánto se
contrató;
cuánto se pagó;
por cuánto
tiempo;
mediante qué
procedimiento de contratación;
quién autorizó el
gasto;
y, finalmente,
qué producto o servicio recibió el OPLE a cambio.
Porque decir que
se gastaron 27.27 millones es solamente el comienzo.
La verdadera
historia está en la distribución de esos millones.
Publicidad
no es una sola cosa
También tendremos que
evitar otra confusión.
Cuando hablamos de
“publicidad” no necesariamente estamos hablando exclusivamente de anuncios en
periódicos, radio, televisión o portales informativos.
La clasificación
presupuestal de comunicación social puede involucrar diferentes servicios.
Por eso nuestra revisión
incluirá, entre otros:
publicidad y difusión
institucional;
campañas de comunicación
social;
monitoreo de medios;
producción audiovisual;
diseño;
servicios digitales;
materiales de difusión;
transmisiones;
y otros servicios directamente
relacionados con la estrategia de comunicación.
La propia Unidad Técnica de
Comunicación Social del OPLE tiene entre sus atribuciones coordinar la
estrategia integral de comunicación y la difusión de contenidos
institucionales.
Por ello, cada contratación
debe analizarse de acuerdo con el servicio específico que se pagó.
La
pregunta que debemos responder
Aquí aparece una
interrogante que merece toda nuestra atención:
¿El gasto de
comunicación social se distribuyó entre numerosos proveedores o terminó
concentrándose en unos cuantos?
Las dos posibilidades
son perfectamente distintas.
Si encontramos decenas
de proveedores con montos pequeños, tendremos una fotografía.
Si encontramos que una
cantidad importante se concentró en unas cuantas empresas, tendremos otra.
Y si además esos mismos
proveedores aparecen repetidamente durante varios ejercicios, la investigación
adquiere una nueva dimensión.
No significa que exista
una irregularidad.
Pero sí significa que
existe una concentración que merece ser explicada.
¿Cómo se contrataron?
Hay otra pregunta fundamental:
¿Cómo fueron asignados esos
contratos?
Una contratación mediante licitación
pública no tiene las mismas características que una adjudicación directa.
La invitación a cuando menos tres
proveedores también tiene reglas específicas.
Y una adjudicación directa puede ser
perfectamente legal cuando se actualizan los supuestos previstos por la
legislación.
Por eso no vamos a utilizar la palabra
“irregular” simplemente porque encontremos una adjudicación directa.
Primero habrá que conocer el
fundamento jurídico.
Después, el monto.
Luego, la justificación.
Y finalmente, el resultado.
El periodismo serio no necesita
adjetivos cuando tiene documentos.
La política de
racionalidad
Hay además un elemento que vuelve
todavía más interesante esta revisión.
El propio OPLE ha establecido
medidas de racionalidad del gasto y ha señalado criterios para evitar
incrementos injustificados en determinados servicios, incluida la comunicación
social y publicidad.
También ha planteado que las
adquisiciones y servicios deben buscar mejores condiciones para el organismo.
Por eso, la pregunta resulta
inevitable:
¿Cómo se aplicaron esos
principios cuando se contrataron los servicios de comunicación?
La respuesta estará en los expedientes.
No en los discursos.
El siguiente paso
A partir de ahora nuestra investigación
cambiará de metodología.
Ya no vamos a trabajar solamente con los
informes presupuestales.
Vamos a construir una base de
contratos y proveedores.
Comenzaremos con 2024.
Después incorporaremos 2025.
Y finalmente 2026.
Para cada contratación registraremos:
Proveedor.
Concepto.
Número de contrato.
Fecha.
Vigencia.
Monto contratado.
Monto pagado.
Procedimiento de contratación.
Área solicitante.
Y, cuando la documentación esté
disponible:
producto o servicio entregado.
Al final podremos sumar los contratos
por proveedor.
Y entonces sí tendremos una respuesta
concreta a la pregunta que hoy dejamos abierta:
¿Quiénes recibieron los 27 millones
271 mil 75 pesos que el OPLE Veracruz ejerció en comunicación social y
publicidad durante 2024?
Porque el dinero público tiene una
característica muy particular.
Puede salir de una partida presupuestal.
Puede pasar por un contrato.
Puede llegar a una empresa.
Pero nunca deja de ser dinero de los
ciudadanos.
Y los ciudadanos tienen derecho a saber
quién lo recibió.
Continuará.
