DE PRIMERA MANO
Por Omar Zúñiga
En política, los
símbolos importan y mucho.
Cuando la
Auditora General del Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz
(ORFIS), Delia González Cobos, encabezó este domingo la carrera conmemorativa
del 26 aniversario de la institución —corriendo junto a trabajadores, familias
y ciudadanos xalapeños bajo el sol de una mañana de junio— no sólo celebró un
aniversario institucional.
Envió un mensaje
político que muchos en Veracruz ya comenzaron a descifrar: esta mujer está
lista para dar el siguiente paso.
Y ese siguiente
paso tiene nombre: la diputación federal por el Distrito X de Xalapa.
Una trayectoria
que se mide en resultados, no en promesas.
En tiempos en
que la ciudadanía exige perfiles con experiencia real y vínculos genuinos con
la gente, Delia reúne lo que escasea en la clase política: un historial
verificable de gestión institucional al frente de uno de los organismos
fiscalizadores más importantes del estado.
Durante su
gestión al frente del ORFIS, ha conducido la vigilancia del gasto público
veracruzano con rigor técnico y transparencia, cualidades que no abundan y que
la Cámara de Diputados demanda con urgencia.
No es menor lo
que representa dirigir el ORFIS: supervisar que cada peso del erario llegue a
donde debe llegar, que las cuentas públicas de municipios y dependencias
estatales cuadren, que la corrupción encuentre un dique institucional sólido.
Eso no se
aprende en una campaña política, se construye en el trabajo diario, en la
decisión difícil, en la firma que nadie quiere poner pero que alguien tiene que
poner.
*****
Su cercanía con
la gobernadora de Veracruz no es un dato menor ni un simple accidente de la
geografía política. Es la señal de que Delia forma parte del núcleo de
confianza del proyecto de transformación que encabeza el gobierno estatal, un
proyecto que necesita brazos fuertes en el Congreso federal para legislar con
coherencia, para defender los intereses de Veracruz desde la tribuna de San
Lázaro y para blindar los avances que se han logrado en el estado.
*****
Una diputada
federal con acceso directo al ejecutivo estatal y con conocimiento técnico de
las finanzas públicas no es un lujo: es una necesidad estratégica para
Veracruz.
*****
La Cámara de
Diputados atraviesa un momento definitorio. México requiere legisladores que
lleguen a San Lázaro no a aprender el oficio, sino a ejercerlo desde el primer
día.
Perfiles que
conozcan la fiscalización, el presupuesto, la rendición de cuentas —los nervios
del Estado moderno— son exactamente lo que la cuarta transformación necesita
para consolidar sus avances y no retroceder.
Delia González
Cobos, la maestra, no es una figura improvisada ni un nombre de último minuto
sacado de una lista de candidatos disponibles.
Es una servidora
pública con años de gestión comprobable, con liderazgo institucional demostrado
y con la capacidad de sumar, como lo mostró este domingo en una carrera
familiar donde lo mismo corrieron veteranos que niños, trabajadores que
vecinos: todos convocados por una figura que entiende que gobernar —y legislar—
es, ante todo, servir.
*****
El Distrito X
merece lo mejor.
Xalapa es la
capital política e intelectual de Veracruz. Sus ciudadanos han aprendido a
distinguir entre el político de vitrina y el servidor público de fondo.
Por eso el
Distrito X de Xalapa merece una candidata que llegue al Congreso con expediente
limpio, agenda clara y voluntad de trabajo.
Esa candidata ya
existe. Se llama Delia González Cobos. Y ya está corriendo —en todos los
sentidos de la palabra.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
