Desde el Café
Bernardo Gutiérrez Parra
Para justificar la invasión a Irak y derrocar a Saddam Hussein, el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, dijo que el gobierno de Saddam tenía armas nucleares, lo que resultó una mentira. Para justificar la invasión a Venezuela, Donald Trump ha dicho que Nicolás Maduro y compañía han estado enviando fentanilo a Estados Unidos “droga que mata a 300 mil de nuestros jóvenes cada año”. Pero esto también es una mentira. Venezuela exporta otras drogas, pero no fentanilo.
El motivo principal de ambas invasiones es el petróleo. Porque la neta lector, a Estados Unidos nunca le ha importado de qué calibre sea el sátrapa que gobierne una nación, siempre y cuando no afecte a sus intereses. Cuando esto sucede se pone su traje de justiciero y simplemente lo derroca.
En tiempos de Bush, Saddam amenazó con cortar el suministro de petróleo a Estados Unidos y por eso le fue como le fue. Maduro se quiso pasar de macho y cuando insinuó que cortaría ese suministro le dieron un pasaje sólo de ida al condado de Brooklyn donde será juzgado. Y es que Venezuela tiene las reservas petroleras más grandes del mundo.
En ambos casos los mandatarios gringos recurrieron a una falacia para justificar un fin: tener el petróleo de esos países.
México no tiene ese problema porque sus excedentes petroleros los exporta principalmente a Norteamérica, pero adolece de algo muy grave a los ojos de Donald Trump: si hay un país que produzca y exporte fentanilo hacia Estados Unidos, ese es el nuestro. Y esa no es una mentira.
El mismo día de la detención de Maduro, un reportero de Fox News le preguntó a Trump si la operación en Venezuela era un mensaje para México que es por donde entra la mayor cantidad de droga a Estados Unidos. Trump contestó “no es esa la intención, pero algo habrá que hacer en México”, lo que debió provocar diarrea en el gabinete de seguridad de acá de este lado.
Quien deberá hacer algo más que enredarse en la bandera o andar presumiendo que el cielo nos dio un soldado en cada mexicano, es la señora presidenta.
Sacar del tapanco el sobado discurso de que somos un país independiente y soberano que no acepta injerencias. Gritar que no somos colonia de nadie, es algo que le importa pura corneta a Donald Trump.
Por mucho que Nicolás Maduro sea un hijo de madre pecadora, un sátrapa, un asesino de inocentes, un sujeto que permitió la violación de cientos de jovencitas en mazmorras, que ordenó la tortura y persecución de miles de opositores; un tipo que ha llevado a su país a la ruina moral, económica y financiera, nada de eso justifica (por desgracia), que haya sido derrocado por una potencia extranjera liderada por un sujeto protagónico, iracundo y belicoso que se pasó por el forro las normas del Derecho Internacional “y que ahora viene contra México”.
¿Será?
Con honestidad no lo creo. No creo que Trump nos mande a las costas de Veracruz al USS Gerard Ford como preámbulo de una invasión. Lo que sí hará y puedo apostarlo, es arreciar sus ataques verbales contra los narcos mexicanos para justificar el envío de drones que los localicen en sus madrigueras.
Y en casos como este es cuando se impone recurrir al librito de la política a la mexicana que desaconseja aventarse de un cerro enredado en el lábaro patrio o arrancarse la camisa para mostrarle el pecho a las balas. Pero aconseja cabeza fría, astucia y “adelantarse a la jugada”.
Quienes de esto saben dicen que la presidenta Sheinbaum debe estar preparando otra “cuerda” de reos relacionados con el narco para enviarla a Estados Unidos y apaciguarle las ansias al güero. Pero...
Cuando en septiembre del 2025 el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, visitó la CDMX para asistir a una reunión sobre seguridad, trascendió que habría dejado a Claudia Sheinbaum una lista con nombres de gobernadores, exgobernadores y políticos de esta administración y la anterior relacionados con el narco.
Son sujetos (y también sujetas) que los jueces de Estados Unidos quieren interrogar y mandarlos a prisión de por vida porque los hacen responsables de la cantidad de droga que llega a aquel país procedente del nuestro.
En esa lista estaría de manera destacada el responsable de abrazar a los narcos y “obsequiarles” la mitad del país.
“Si Claudia no lo envía, Trump mandará por él más temprano que tarde. Porque el verdadero responsable de que Estados Unidos esté inundado de fentanilo y México siga hundido en la violencia es este sujeto y nadie más”, me dijo un analista político.
¿Tu qué piensas, lector?
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