Dr. Rafael Vela Martínez
Sin
embargo, en la práctica, muchos presidentes municipales han carecido de una
formación sólida en materia de planeación pública, lo que ha traído como
consecuencia que se subestime el enorme poder que tiene este instrumento para
incidir en el progreso de sus municipios: los resultados negativos están a la
vista; lamentablemente esta patología tiende a reproducirse para las
administraciones 2026-2029. Desde siempre, esta debilidad ha sido aprovechada
por actores oportunistas que, lejos de aportar conocimiento o soluciones, han
hecho del plagio de PMD una práctica recurrente. En lugar de
diagnósticos científicamente documentados, serios y contextualizados, se
replican documentos genéricos que ignoran las particularidades territoriales,
económicas, sociales y ambientales de cada municipio.
En
algunas entidades del país, este problema se ha atenuado mediante la creación
de instituciones especializadas en planeación y desarrollo local y
metropolitano que, sin constituirse en un cuarto nivel de gobierno, han
contribuido a elevar la calidad técnica de los procesos de planeación e
integración funcional intermunicipal. No obstante, en el caso del estado de
Veracruz, el plagio y la simulación han sido prácticas persistentes: se trata
de actores que se presentan como especialistas, sin que tengan de
respaldo el haber realizado investigaciones para atender los problemas
estructurales del estado, como tampoco haber publicado trabajos que propongan
alternativas viables frente a fenómenos como la marginación y la pobreza, la
crisis del sector agrícola, el estancamiento del crecimiento económico
metropolitano, el deterioro ambiental o la falta de integración funcional entre
los sistemas de ciudades. Estos rezagos, lejos de ser menores, constituyen los
principales lastres del desarrollo veracruzano.
Frente a
este escenario —y con un conocimiento cada vez más claro de las deficiencias en
la planeación municipal— algunos diputados de la LXVII Legislatura del Congreso
del Estado han impulsado Reformas relevantes a la Ley de Planeación del Estado
de Veracruz de Ignacio de la Llave. Dichas reformas fortalecen la supervisión,
el análisis y la aprobación de los planes municipales, estableciendo una visión
estratégica integral de desarrollo sostenible a mediano y largo plazo, y
asegurando su armonización con las estrategias estatales, nacionales e
internacionales.
Estas
iniciativas adquieren una importancia aún mayor si se considera que, durante
más de quince años, no volverá a coincidir el inicio de un gobierno estatal con
el de las administraciones municipales. Esta coyuntura debe ser
inteligentemente aprovechada para impulsar una estrategia de desarrollo de
abajo hacia arriba, partiendo del municipio como célula básica,
fortaleciendo las regiones y, en consecuencia, dinamizando el crecimiento del
estado.
La
urgencia es evidente. Como lo demuestran los hechos y diversas investigaciones
académicas, las Zonas Metropolitanas (ZM) de Veracruz —responsables de generar
más del 80 % de la riqueza estatal— enfrentan rendimientos marginales
decrecientes que, para el año 2026, todo apunta hacia que serán negativos; en
particular, las ZM de mayor riesgo son: Xalapa, Córdoba, Coatzacoalcos, Poza
Rica y Minatitlán. De no adoptarse medidas inmediatas y técnicamente sólidas,
el crecimiento económico de la entidad podría ubicarse en un rango de entre -1
y -2 %, reflejo de una acumulación de malas decisiones gubernamentales en los
últimos años; de hecho, esto queda comprobado con la administración de
Cuitláhuac García Jiménez, quien logró en promedio un crecimiento económico
CERO, en los 6 años de su
administración.
Ante
este panorama, resulta impostergable transitar de la simulación y el plagio
hacia una planeación municipal auténtica, sustentada en trabajos
científicos rigurosos, diagnósticos territoriales serios y metodologías
probadas. La aplicación estricta de la Metodología del Marco Lógico (MML) y la
integración adecuada de la Matriz de Indicadores para Resultados (MIR) no deben
verse como formalismos, sino como herramientas esenciales para construir Planes
Municipales coherentes, evaluables y verdaderamente orientados a garantizar el
bienestar de la población. Para lograrlo, es indispensable contar con un guión
metodológico claro y ordenado que establezca los componentes mínimos de un
plan de desarrollo. Hoy, muchos PMD carecen del hilo conductor y terminan
siendo documentos desarticulados, más parecidos a un “chilaquil” que a un
instrumento estratégico de gobierno y soporte para el diseño de políticas
públicas.
En este
contexto, la próxima publicación del LIBRO-MANUAL “Planeación para el
Desarrollo Municipal en Veracruz: Manual 2026–2029” representa un
aporte trascendental. Esta obra, arbitrada por el Congreso del Estado de
Veracruz (LXVII Legislatura) a través de sus Comisiones de Hacienda y de
Desarrollo y Fortalecimiento Municipal, con pleno conocimiento de la Junta de
Coordinación Política, así como por el INVEDEM, bajo la coordinación de la
Secretaría de Gobierno, sienta un precedente histórico.
El
manual incorpora mecanismos orientados a incentivar la inversión, fortalecer el
desarrollo regional y promover la participación coordinada de actores
económicos, sociales y académicos, con el acompañamiento de investigadores de
reconocido prestigio y producción científica afín. Nunca antes en la historia
de Veracruz se había intentado poner orden, con tal nivel de seriedad, en la
planeación municipal.
Todo
indica que esta obra puede marcar un punto de inflexión: superar el plagio y la
simulación, dignificar la planeación pública local y generar un caudal de
información confiable que permita diseñar políticas públicas eficaces desde el
municipio y el Gobierno del Estado, con un objetivo común: mejorar de manera
tangible la calidad de vida de la población veracruzana.
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