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viernes, 23 de enero de 2026

Es oportuna y necesaria la Reforma Electoral?


 IMPRONTA

Carlos Miguel Acosta Bravo

La reforma electoral que impulsa el gobierno de Claudia Sheinbaum aún está en negociación y no hay un texto único aprobado, pero los ejes que se han adelantado apuntan a reducir el tamaño del Congreso (sobre todo plurinominales), limitar la sobrerrepresentación y recortar el financiamiento público a partidos, lo que en términos agregados golpearía más a partidos pequeños y a los que dependen de pluris y prerrogativas, entre ellos PT y PVEM, y también recortaría recursos a PAN y PRI. El efecto fino dependerá de la fórmula que finalmente se vote (número de diputados y senadores, reglas de asignación y de financiamiento), de manera que hoy solo pueden trazarse escenarios probables, no definitivos.

En cuanto a la Cámara de Diputados y Senado las iniciativas presidenciales recientes y los estudios técnicos discuten: Reducir el número total de escaños (escenarios de 500 a 400 diputados y menos senadores) y, sobre todo, disminuir el peso de la representación proporcional, con reglas que acerquen la integración de cada partido a su votación efectiva, restringiendo la sobrerrepresentación.

En el Senado se ha planteado la eliminación de escaños de primera minoría y/o plurinominales, lo que se traduce en cámaras más chicas y con predominio de mayoría relativa estatal.

Esa lógica favorece a la primera fuerza nacional (hoy Morena y aliados) en distritos donde ya es dominante, y reduce la entrada de partidos medianos y pequeños vía listas plurinominales, que es precisamente la puerta de acceso de gran parte de la oposición y de aliados como PT y PVEM. A la vez, una regla de “proporcionalidad más estricta” tiende a recortar la sobrerrepresentación que hoy obtiene la mayoría oficialista; el balance final depende de cuánto se reduzcan las pluris y de cómo se rediseñen los límites a la sobrerrepresentación.

Los efectos sobre PAN, PRI y partidos aliados (PT, PVEM) con probables impactos políticos identificados por analiistas académicos y periodísticos: PAN y PRI: Un sistema con menos plurinominales los obliga a competir con mayor eficacia en distritos de mayoría relativa; por lo que perderían “espacios seguros” de carácter plurinominal, pero podrían ganar si se acota la sobrerrepresentación de la primera fuerza.

El PRI, con voto más fragmentado territorialmente, depende relativamente más de pluris que el PAN, por lo que la reducción de estas suele pegarle más en su capacidad de mantener bancada sin ganar distritos.

En cuanto al Partido del Trabajo y el Verde Ecologista (aliados de Morena): Los estudios señalan que PT y PVEM se han vuelto relevantes gracias a coaliciones y a un uso intensivo de plurinominales, aumentando bancadas y, con ello, sus subsidios legislativos.

Una reforma que reduzca pluris y recorte financiamiento por hasta 900 mdp impactaría directamente a estos partidos, que obtendrían menos curules “de coalición” y menos recursos ligados a su presencia en el Congreso.

En síntesis, según estudios realizados el PAN y PRI perderían parte de su “colchón plurinominal”, pero ganarían si se corrige la sobrerrepresentación de la primera fuerza; PT y PVEM, pese a ser aliados del gobierno, figuran en los análisis como de los más afectados por la reducción de pluris y de prerrogativas.

Por lo que toca al financiamiento y prerrogativas de partidos, las propuestas de reforma (tanto las presidenciales previas como iniciativas ciudadanas y académicas que hoy nutren la discusión) incluyen cambios fuertes al financiamiento: Se ha planteado eliminar o reducir el financiamiento ordinario con un impacto de hasta 900 mdp, dejando sólo recursos públicos para campañas, con topes definidos en función del listado nominal y la UMA (por ejemplo, 65% de UMA en intermedias y 100% en presidenciales), complementados con aportaciones privadas reguladas.

Otros proyectos proponen redistribuir el financiamiento para que la parte fija sea igual para todos los partidos y disminuir la porción proporcional a la votación, para evitar que los más grandes concentren la mayor parte del dinero público.

Para todos los partidos esto supondría: Menos ingresos públicos estables durante años no electorales y mayor dependencia de recursos privados y estructura territorial propia, lo que suele favorecer a partidos grandes y mejor organizados.

Para el PT y PVEM, que de 2018 a 2026 multiplicaron varias veces su financiamiento público gracias a su crecimiento como aliados de Morena, los cálculos de analistas políticos muestran que una reducción de legisladores y cambios en fórmulas podrían implicar pérdida de “cientos de millones” en prerrogativas futuras.

En conjunto, la dirección de cambio es clara: menos plurinominales, cámaras más pequeñas y menos dinero público, con un costo mayor para partidos pequeños o dependientes de pluris (PT, PVEM, algunas fuerzas estatales) y con incentivos a la concentración del sistema en pocos bloques grandes, entre ellos Morena y sus aliados, así como la principal oposición (PAN y PRI, eventualmente en coalición).

Sin embargo la presión de los dos partidos aliados PT y PVEM, en donde tuvo que intervenir la Secretaría de Gobernación Rosa Icela Rodríguez por su rechazo a la iniciativa ha obligado a revisar y abrir nuevamente el diálogo, pues sin su participación la iniciativa de Reforma Electoral no obtendría la aprobación legislativa que es necesario. Lo que aún queda en el aire es si, en consideración a la presión de los Estados Unidos se revise y se reconsidere si es el mejor momento para su presentación, toda vez que de aprobarse se estaría conformando un gobierno que tendría el control del último proceso del que aún no tiene: el control electoral, el de las elecciones en México y así se estaría estableciendo lo que en sus momentos se calificó como la dictadura perfecta.

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cacostabravo@yahoo.com.mx

*Maestro en comunicación por la Universidad Iberoamericana, de la cual formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en comunicación, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte de CDMX.