Las noticias de Veracruz en Internet


domingo, 18 de enero de 2026

Autonomía universitaria: ¿principio de libertad o escudo de impunidad en la Universidad Veracruzana?


 Por Dr. Rafael Vela Martínez

Durante décadas, la autonomía universitaria fue considerada un principio intocable. Una garantía esencial para preservar la libertad de cátedra, la investigación y la producción del conocimiento sin interferencias políticas. Sin embargo, en los tiempos actuales, este concepto —fundamental para la vida académica— ha comenzado a ser utilizado de forma distorsionada: ya no como garantía de libertad, sino como pretexto para evadir controles legales, rendición de cuentas y supervisión judicial.

 

El reciente fallo del Tribunal Colegiado de Boca del Río, que me negó el juicio de amparo promovido contra la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana (UV) por la ilegal prórroga de cuatro años concedida al rector Martín Aguilar, es un ejemplo claro de esta preocupante tendencia. Bajo el argumento de la “autonomía universitaria”, se pretende cerrar toda vía de control jurídico sobre actos que afectan directamente la legalidad institucional y los derechos de la comunidad universitaria.

Tras múltiples reuniones con especialistas en derecho constitucional y con el acompañamiento de un equipo jurídico profesional, la conclusión es clara: la autonomía universitaria no es absoluta, ni puede colocarse por encima de la Constitución. Interpretarla como un blindaje total contra la revisión judicial no solo es jurídicamente incorrecto, sino peligroso para la vida democrática de las instituciones públicas.

 

A). De principio histórico a interpretación contemporánea

En sus orígenes, la autonomía universitaria surgió como respuesta a la necesidad de liberar a las instituciones de educación superior del control directo de los gobiernos. Figuras como Justo Sierra concebían a la universidad como una corporación con personalidad jurídica propia, capaz de autogobernarse para garantizar libertad académica. Más tarde, rectores como Joaquín Eguía y Lis insistían en que el ideal educativo solo podía florecer lejos de la tutela política.

 

La consolidación de la autonomía universitaria en México llegó en 1929 con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y quedó definitivamente elevada a rango constitucional en 1979, mediante la incorporación de la fracción VII del artículo 3° de la Constitución. Desde entonces, las universidades públicas autónomas obtuvieron la facultad de gobernarse a sí mismas, definir sus planes de estudio, administrar su patrimonio y fijar los términos de ingreso y permanencia de su personal académico.

 

Pero esta autonomía nunca significó soberanía, ni mucho menos independencia del orden constitucional. La Constitución no crea “islas jurídicas” dentro del Estado. Las universidades siguen siendo organismos públicos, creados por ley, financiados con recursos públicos y sujetos a los principios de legalidad, transparencia y rendición de cuentas.

 

B). El mito de la universidad fuera del control judicial

Durante gran parte del siglo XX, prevaleció en México un criterio jurisprudencial que sostenía que las universidades autónomas no eran “autoridad” para efectos del juicio de amparo. Bajo esta lógica, los actos universitarios internos no podían ser revisados por los tribunales federales: finalmente ese criterio quedó superado. La contradicción de tesis 12/2010 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación marcó un punto de quiebre: al resolver un caso de expulsión arbitraria de un estudiante, la Corte reconoció que las universidades públicas autónomas sí pueden actuar como autoridad cuando ejercen funciones que afectan derechos fundamentales. En consecuencia, sus actos son susceptibles de control constitucional mediante el juicio de amparo.

 

Este precedente demolió el viejo dogma de que la autonomía universitaria impide cualquier revisión judicial. Desde entonces, quedó claro que la autonomía no exime del deber de respetar el debido proceso, la legalidad y los derechos humanos. La reforma constitucional en materia de derechos humanos de 2011 terminó por cerrar el debate: todas las autoridades del Estado, sin excepción, están obligadas a respetar y garantizar los derechos humanos. Las universidades públicas no son ajenas a esta obligación.

 

C). Autonomía no significa ausencia de fiscalización

Otro elemento clave en la evolución reciente del concepto de autonomía universitaria es la fiscalización de los recursos públicos. Durante años, algunas universidades interpretaron la autonomía como una especie de “patente de corso” financiera. Hoy eso es jurídicamente insostenible. Las reformas constitucionales en materia de fiscalización y las facultades exclusivas de las cámaras legislativas para auditar el uso de recursos públicos han dejado claro que la autonomía no elimina la obligación de rendir cuentas. Las universidades administran patrimonio público y, por tanto, están sujetas a la supervisión de los órganos fiscalizadores. Si están obligadas a rendir cuentas financieras, ¿por qué no habrían de estar sujetas al control judicial cuando se vulnera la legalidad interna?

 

D). El caso de la Universidad Veracruzana

En este contexto, resulta particularmente grave que la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana haya otorgado una prórroga rectoral sin sustento legal suficiente, violentando los principios básicos de certeza, transparencia y legalidad institucional. Más preocupante aún es que se pretenda blindar esta decisión bajo una interpretación extensiva y errónea de la autonomía universitaria.

 

Negar la procedencia del juicio de amparo bajo ese argumento significa retroceder décadas en la evolución del derecho constitucional mexicano. Implica aceptar que dentro de una institución pública pueden tomarse decisiones sin control externo, sin revisión judicial y sin mecanismos efectivos de defensa para la comunidad universitaria. Eso no es autonomía. Eso es impunidad institucional. Frente a este escenario la pregunta es: ¿Por qué el Congreso Legislativo de Veracruz no ha realizado la interpretación auténtica de la normatividad universitaria, cuando está advirtiendo que las instancias del Poder Judicial de la Federación están actuando bajo criterios de intereses políticos, y despreciando los intereses de la comunidad universitaria?