DE PRIMERA MANO
*El que quedó fuera de PAZ antes de
entrar
Marisol Luna, ex Abogada General de la UV y quien
fuera aspirante a la Rectoría, denuncia un año sabático negado y una auditoría
que apareció, providencialmente, cuando ella empezó a perfilarse como
competidora del rector.
Hay coincidencias que insultan la
inteligencia.
Diecinueve meses —un año y siete meses—
tardó la Universidad Veracruzana en ordenar una auditoría a la Oficina del
Abogado General después de que Marisol Luna presentara su renuncia al
cargo, en noviembre de 2024.
Diecinueve meses de silencio
administrativo que se rompen justo cuando Luna pidió su año sábatico al que
tiene derecho, y luego de la fuerte campaña que ella encabezó contra las
aspiraciones del espurio para lograr un periodo más en rectoría sin tener
derecho a ello.
Llamarlo casualidad sería, cuando menos,
ingenuo.
La propia Luna, doctora en derecho y
extitular de esa oficina, lo ha dicho sin medias tintas: sostiene que la
Contraloría universitaria funciona como brazo represor al servicio de la
Rectoría, y que la revisión que ahora se anuncia —del periodo 2022 a los
primeros meses de 2026— tiene el aroma de una conclusión cocinada de antemano.
No hace falta compartir cada adjetivo de
su denuncia para reconocer el patrón: en la Universidad Veracruzana, la
fiscalización interna no se activa por vocación de transparencia, se activa por
conveniencia política, y esta vez el cronómetro delata a quien la ordenó.
La auditoría no llega sola, días antes
de conocerse la orden, Luna reveló que Rectoría y la Secretaría Académica le
negaron el año sabático que había solicitado para el presente ciclo escolar,
con el pretexto administrativo de que los cien espacios contractualmente
disponibles ya estaban asignados y que ella, luego de meses de haberlo
solicitado, era la número 101, y deberá esperar, al menos un año más.
Cinco años lleva martincillo el
espurio (así, en minúsculas como él) al frente de la institución y todavía
no existe un procedimiento claro, público y verificable para otorgar ese
beneficio laboral; lo que sí existe, cada vez con más nitidez, es un patrón de
discrecionalidad que castiga a quien incomoda al rectorado.
Y Marisol Luna incomoda desde
hace tiempo.
De hecho fue ella quien intentó llevar hasta
la Suprema Corte de Justicia de la Nación la impugnación contra la ilegalidad
de la designación del espurio como rector.
Esa confrontación no se olvida ni se
perdona en Rectoría, sino que como Shakira, la factura.
Que la auditoría a su exoficina aparezca
precisamente ahora, es ajuste de cuentas con formato institucional, y el espurio
debería explicar —con nombres, fechas y criterios, no con comunicados
genéricos— por qué diecinueve meses de inacción se convirtieron, de pronto, en
urgencia.
Mientras la administración universitaria
se toma su tiempo para perseguir expedientes, el reconocimiento académico a
Luna no espera: fue designada este año en el Sistema Nacional de
Investigadores, nivel II, mérito que la propia Rectoría, ocupada en desgastarla
por otras vías, ni reconoce ni celebra.
Ese contraste —entre el prestigio que
ella construye afuera y el acoso administrativo que enfrenta adentro— retrata
mejor que cualquier discurso el estilo de gobierno de martincillo el espurio.
Luna lo plantea en clave de fe y
paciencia: la verdad tiene su hora, dice, y la justicia su camino.
*****
Este espacio lo plantea en términos de
exigencia periodística.
Un rector que tarda casi dos años en
fiscalizar y sólo lo hace cuando su exfuncionaria se conviertió en rival
político no está ejerciendo control interno: utiliza el aparato universitario
como arma personal.
Si martincillo el espurio tiene algo
distinto que ofrecer, esta es su oportunidad de demostrarlo con resultados
públicos, íntegros y sin filtro —y no, como ha sido su costumbre, con el
silencio como respuesta, pero a como se
ha visto su actuar, no se puede esperar otra cosa de él, ni de sus colaboradores.
Abrazo fuerte para Marisol Luna,
con toda la solidaridad.
*****
Para documentar el optimismo, el nuevo
partido PAZ, el de Hugo Eric Flores, apenas habrá de consolidarse como
tal, en su Asamblea General que habrá de celebrarse en la Ciudad de México este
sábado 22 de agosto.
Ahí se votará a la dirigencia nacional y
las 32 estatales.
Pues bien, en Veracruz, un muchacho
llamado Alejandro Devaux Zurita, mandó pagar una publicación para buscar
subirse a la ola de las nominaciones de PAZ.
Dice que su “perfil ha cobrado
relevancia por su trayectoria como activista y operador político (…) aunadas a
su experiencia en la operación política y construcción de estructuras, lo han
colocado entre los nombres considerados para ocupar una posición relevante
dentro del comité estatal (…) uno de los principales activos que se atribuyen a
Devaux es su conocimiento del territorio veracruzano y de sus 212 municipios,
así como su relación con liderazgos regionales y su capacidad para establecer
acuerdos, atender conflictos y organizar estructuras territoriales”.
La realidad es que a este personaje
nadie en PAZ lo conoce y lo único que hizo al promover su imagen de manera tan
burda, es quedar fuera antes de entrar. Uuuuff.
¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com
