O P I N I O N
Por: Mario Javier Sánchez de la Torre
“La soberanía
nacional no se negocia”, aseveración totalmente desgastada por Claudia
Sheinbaum Pardo durante el tiempo que lleva ocupando el Poder Ejecutivo
Federal, por la cantidad de veces que la ha utilizado sin importarle si la
situación en que la aplique, es correcta o no.
Lo que sucedió
nuevamente en la mañanera del pasado viernes 1 de mayo, al tratar de defender,
al indefendible e impresentable, ahora ya ex gobernador del Estado de Sinaloa,
de las acusaciones que el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica (EU)
le hizo sobre sus nexos con el grupo de narcotraficantes del llamado Cártel de
Sinaloa.
Aseveración
nuevamente fuera de lugar, ya que las acusaciones son contra un presunto
delincuente político mexicano y 9 de sus cómplices, que son requeridos por la
Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, a través de los canales diplomáticos
existentes, por haber protegido al Cártel de Sinaloa, tráfico de drogas y
armas. Se solicita su detención con fines de extradición. Petición que desde el
punto de vista del derecho internacional, no vulnera la soberanía nacional ya
que México tiene tratados de extradición con varios países del mundo, entre los
que está EU.
Pero, aunque el
presunto narcogobernador Rocha Moya en sus declaraciones había dicho que no
pasaría nada, no fue así. Y con todo y protección que le está dando la Fiscalía
General de la República (FGR), solicitó licencia al cargo. Licencia que por el
momento no se sabe si ¿Se lo sugirieron desde Palenque o Palacio Nacional? o
fue decisión personal.
Pero “haiga sido
como haiga sido”, la solicitud de licencia al cargo lo hace perder la inmunidad
procesal, por lo que está expuesto a ser detenido y extraditado, si el gobierno
de Sheinbaum Pardo o el alterno, tienen la intención de mejorar la deteriorada
relación que han logrado tener a base de estupideces con el gobierno de Donald
Trump.
Por el momento
Claudia Sheinbaum Pardo, quién da la cara en representación de la autollamada
cuarta transformación (4T), a nivel nacional e internacional, tiene un dilema
muy difícil de resolver, a quién defender: a los mexicanos o la delincuencia
organizada representada en el gobierno por ya se supo quién. Y no fueron los
fifis, los conservadores, ni la oposición quién los acuso de delincuentes y
corruptos, solitos con sus actos se dieron a conocer. Usted qué opina estimado
lector. Hasta el viernes. Noti-sigloxxi@hotmail.com (Fech.
Púb. Lun. 4-mayo-26)
