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sábado, 17 de septiembre de 2022

Familia, Semilla y Esperanza

 




Xalapa alberga los tres poderes del Gobierno del Estado, así como a la rectoría de la Universidad Veracruzana. Esta bella ciudad también posee construcciones históricas como la Catedral Metropolitana de Xalapa, dedicada a la purísima Concepción; ésta es una de las edificaciones más antiguas de la ciudad. 

En esta ciudad se alberga, además, a diferentes organizaciones, entre ellas, la ya mencionada Universidad Veracruzana, una institución de educación superior pública y autónoma. Ésta es reconocida como una de las universidades de mayor impacto en la República Mexicana. Asimismo, se cuenta con la Orquesta Sinfónica de Xalapa, que es, por cierto, la más antigua del país; una joya para todos los xalapeños.

Entre otros edificios, quiero resaltar una señorial casona, un majestuoso edificio en el corazón de Xalapa: el Casino Jalapeño. Este fue fundado el 19 de agosto del año 1868, con más de 153 años de legado. Es el recinto privado de mayor tradición y prestigio en la ciudad; este espacio es conocido, además, porque fue casa temporal de Francisco I. Madero, y se encuentra ubicado en la calle Zamora, número 12. Al entrar al vestíbulo éste causa una gran impresión; sus muros resguardan valiosos e interesantes objetos del siglo XVIII. Ahí, puedes observar sus candiles bohemios, instrumentos musicales y porcelanas europeas que te transportan hacia otra época; y al pasar por sus espejos venecianos y ver nuestra imagen ahí reflejada, nuestras manos no hacen otra cosa más que arreglarse el cabello.

En este mismo recinto, el pasado martes 13 de septiembre, mes de la patria, el Programa Familia, semilla y esperanza, en su primer aniversario, se dio cita para llevar a cabo un programa en vivo, acompañado de todo su staff: productor ejecutivo, diseñador de audio y visual, asesor de contenido, así como guionistas, productores, asistentes de producción, directores de cámaras y todo el equipo. Todo ello, para desarrollar el programa en vivo, con una asistencia significativa, en la cual tuve el honor de dirigir el tradicional brindis, con el mensaje que a la letra dice lo siguiente:

En este brindis del programa Familia, semilla y esperanza, en su primer aniversario, quiero resaltar la importancia de pasar tiempo con la familia; el hogar es un ambiente propicio para que se desarrolle el mayor bien, que es el amor; finalidad que tiene este programa, para trasmitir los valores más sublimes de la familia en todas sus etapas y momentos por vivir, porque la familia que ama, genera la vida. Ella es la verdadera escultura viviente del amor, pero es necesario ayudarle a que se desarrolle, crezca y enfrente los desafíos del mundo actual. 

El programa Familia, semilla y esperanza, a lo largo de un año, ha trasmitido, en esencia, que la familia es para nosotros una experiencia de camino, una aventura rica en sorpresas, pero abierta, sobre todo, a la gran sorpresa de Dios, que viene siempre de diversos modos a nuestras vidas. Además, la familia está llamada a convertirse en templos, o sea, casas de oración, con una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.

Cómo no estar felices, contentos y agradecidos; de este modo, doy gracias a Dios porque muchas familias, al ser partícipes de este programa, lejos de considerarse perfectas, vivimos en el amor, realizamos nuestra vocación y seguimos adelante, aunque en el camino se escuchen voces para desalentarnos. No caigamos en la trampa del desaliento, es mejor despertar la creatividad misionera y participar en este tipo de programas, como es Familia, semilla y esperanza.  

Sembremos todos juntos en nuestras familias semillas de amor, de esperanza y un horizonte de virtudes centrado en la experiencia cristiana, en el matrimonio y en la familia.  

Al final, todos degustamos unos ricos bocadillos. En mi opinión, este tipo de programas y eventos son necesarios, ya que contribuyen al desarrollo integral del ser humano, pues el hombre debe aprender a desarrollarse en todas sus dimensiones: la dimensión humana, la dimensión intelectual, la dimensión espiritual y en la dimensión social o de servicio; asimismo, ello debe ocurrir con nosotros los xalapeños.