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miércoles, 8 de abril de 2026

La guillotina legislativa y el ocaso de las pensiones millonarias


Por Miguel Angel Cristiani G.

QUINTA PARTE

El Congreso de Veracruz, siguiendo la línea nacional marcada por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha aprobado una reforma constitucional para poner fin a los excesos en las jubilaciones del sector público. Esta reforma al artículo 127 establece límites claros: ninguna pensión podrá superar el 50 por ciento del salario presidencial, lo que fija un tope de aproximadamente 67,000 a 70,000 pesos mensuales.

Esta medida impactará directamente a más de 42,000 jubilados de instituciones como PEMEX, CFE y universidades públicas que actualmente gozan de privilegios desproporcionados. La pregunta obligada es: ¿cómo afectará esto a las pretensiones del Rector de la UV? La reforma incluye criterios de retroactividad bajo el principio de que los pagos excesivos provocan daños al erario público. Esto significa que, a pesar de las maniobras para asegurar una jubilación dorada antes de la implementación total de la ley, el marco jurídico actual ofrece herramientas para revisar y ajustar estos montos a la nueva realidad de austeridad.

La resistencia de las "estructuras de privilegio" ha sido notable. Legisladores de oposición han expresado su preocupación por la "incertidumbre jurídica" y los posibles conflictos constitucionales, pero la exigencia ciudadana de mayor equidad ha prevalecido. El ahorro estimado de 5,000 millones de pesos a nivel nacional por la eliminación de estas pensiones es una cifra que no se puede ignorar en un país con tantas deudas sociales.

En Veracruz, la implementación de esta reforma será la verdadera prueba de fuego para la administración de Rocío Nahle y para la autonomía de la UV. Si la universidad insiste en mantener sus esquemas de pensiones por encima de la ley estatal y federal, estará enviando un mensaje de rebeldía no contra el poder, sino contra la justicia contributiva. La autonomía es para la libertad de cátedra y la investigación, no para la creación de paraísos financieros para sus directivos.


sábado, 4 de abril de 2026

El Banquete de da Rectoría y el Ocaso de la Autonomía: Las Pensiones Doradas en Veracruz



Por Miguel Angel Cristiani G.

Segunda Parte

·      La paradoja de la austeridad y el refugio de los privilegios

En la política veracruzana, las palabras suelen ser cáscaras vacías que el viento de la realidad se encarga de dispersar. El término "regeneración", tan pregonado en los últimos años, se ha convertido en una amarga ironía para el ciudadano que observa cómo los vicios del pasado no solo persisten, sino que se perfeccionan bajo nuevos membretes. Mientras el discurso oficial satura el ambiente con promesas de limpieza moral y ruptura con la opacidad, en los pasillos de la Rectoría de la Universidad Veracruzana (UV) se cocina un banquete de privilegios que ofende la inteligencia colectiva y la precaria economía del estado.

La reciente controversia sobre las llamadas "pensiones doradas" no es un hecho aislado ni un simple ajuste administrativo. Es el síntoma de una enfermedad institucional donde el poder se utiliza para blindar el futuro personal a costa del erario público. La insistencia de Martín Aguilar Sánchez por permanecer al frente de la máxima casa de estudios, mediante una prórroga que muchos consideran ilegal, tiene un trasfondo financiero que hoy sale a la luz con la fuerza de un escándalo: asegurar una jubilación superior a los 120,000 pesos mensuales, una cifra que ni siquiera la actual gobernadora, Rocío Nahle, percibe en el ejercicio de sus funciones.

Contradicciones en el blindaje de jubilaciones

Existe una paradoja central: mientras el Congreso de Veracruz aprobó reformas en marzo de 2026 para topar las pensiones al 50% del salario presidencial (aproximadamente 70,000 pesos), surgen versiones sólidas en círculos académicos sobre la pretensión del Rector de la UV de asegurar un retiro de 120,000 pesos. Esta cifra no solo desafía el nuevo marco legal, sino que superaría las percepciones netas de la gobernadora Rocío Nahle, estimadas en poco más de 84,000 pesos, lo que plantea un escenario de privilegios que contradice la narrativa de justicia social vigente.

Este escenario plantea una contradicción ética fundamental. ¿Cómo puede una institución que debe ser el faro del pensamiento crítico y la ética social permitir que su dirigente máximo maniobre legalmente para obtener beneficios que desafían los topes salariales de la austeridad republicana? La brecha entre el "Veracruz de banqueta", el de los jubilados que hacen filas eternas para pasar revista de supervivencia en el Instituto de Pensiones del Estado (IPE), y el "Veracruz de la burocracia dorada", es hoy más profunda que nunca.

Cargo / Funcionario

Percepción Mensual Neta (Proyectada 2026)

Estatus del Ingreso

Rector Martín Aguilar Sánchez

$147,027.84 (Bruto)

Vigente en funciones

Gobernadora Rocío Nahle García

$84,750.53

Límite establecido por presupuesto

Pensión Pretendida (Rector)

>$120,000.00

Estimación en círculos académicos

Tope de Pensión Reforma Art. 127

~$67,145.00

Límite constitucional federal

El análisis de esta disparidad no busca el linchamiento, sino el diagnóstico de una práctica que erosiona la confianza en las instituciones. La autonomía universitaria, un logro histórico que costó sangre y lucha, está siendo utilizada como un escudo de impunidad para justificar decisiones que contravienen el estado de derecho y la justicia social.

 

viernes, 3 de abril de 2026

Cuando la austeridad se queda en el discurso



Primera parte

Por Miguel Ángel Cristiani G.

Hay frases que se repiten tanto en el discurso público que terminan convertidas en dogma político. Una de ellas es la promesa de austeridad. Otra, la de terminar con los privilegios del poder. Pero basta rascar un poco la superficie de la vida institucional para descubrir que, detrás de la retórica, siguen existiendo prácticas que recuerdan demasiado a los viejos vicios del sistema.

La reciente reforma aprobada en el Congreso de Veracruz sobre el régimen de pensiones vuelve a colocar en la mesa un tema incómodo: las llamadas pensiones doradas. No es un asunto menor ni meramente administrativo; es, en realidad, un debate ético y político sobre la congruencia entre lo que se predica y lo que se practica en las instituciones públicas.

En círculos académicos y políticos se comenta con insistencia que el rector de la Universidad Veracruzana, Martín Aguilar Sánchez, ha manifestado interés en permanecer en el cargo el tiempo suficiente para jubilarse con una pensión que rondaría los 120 mil pesos mensuales. De confirmarse esa cifra —que aún no ha sido desmentida con claridad— estaríamos hablando de un ingreso que supera incluso el salario de la gobernadora del estado, Rocío Nahle.

El dato, por sí mismo, provoca preguntas inevitables.

¿Es razonable que un funcionario público se retire con una pensión superior al sueldo de la titular del Ejecutivo estatal?
¿Es congruente con el discurso de austeridad que ha dominado la narrativa política en los últimos años?
¿O estamos frente a uno de esos casos donde la ley permite lo que la ética cuestiona?

Conviene recordar que las pensiones especiales no son un fenómeno nuevo en México. Durante décadas, distintos sectores del aparato público diseñaron esquemas de retiro privilegiados que terminaron generando desigualdades evidentes frente a la mayoría de los trabajadores. En muchos casos, estas jubilaciones se calculaban con base en los últimos sueldos —frecuentemente inflados— o mediante regímenes especiales creados a la medida de ciertas élites burocráticas.

El resultado fue una bomba financiera que hoy siguen pagando los sistemas de pensiones del país.

Por eso, cada vez que surge un caso de pensión extraordinaria, el debate rebasa lo personal y entra al terreno del interés público. No se trata de cuestionar el derecho de un trabajador a jubilarse dignamente; ese derecho está consagrado en la legislación laboral y es parte esencial del Estado social. El problema aparece cuando ese derecho se convierte en privilegio.

La universidad pública, además, tiene un papel particularmente delicado en este debate.

La Universidad Veracruzana no es una dependencia cualquiera del gobierno. Es una institución autónoma, financiada con recursos públicos, cuyo prestigio descansa precisamente en su autoridad moral, en su compromiso con la ética académica y en su capacidad para formar ciudadanos críticos.

Por eso, las decisiones que se toman en su interior no pueden medirse únicamente con criterios administrativos; también deben evaluarse bajo la lupa de la legitimidad pública.

En Veracruz, la discusión sobre las pensiones coincide además con un contexto financiero complejo. Los sistemas de retiro en el país enfrentan presiones crecientes por el envejecimiento de la población, el déficit de fondos y la desigualdad entre regímenes laborales. Mientras miles de trabajadores apenas alcanzan pensiones modestas después de décadas de trabajo, las jubilaciones de seis cifras inevitablemente generan indignación social.

No se trata de una reacción populista, como algunos intentan descalificarla. Es una reacción lógica frente a una percepción de injusticia.

En política, la legitimidad no se construye solo con discursos; se construye con congruencia.

Si la narrativa dominante del gobierno federal y de muchos gobiernos estatales ha sido la eliminación de privilegios y la instauración de una república austera, entonces esa lógica debería aplicarse también dentro de las universidades públicas y de todos los organismos financiados por el erario.

De lo contrario, el mensaje que recibe la ciudadanía es devastador: que la austeridad es para unos y la comodidad institucional para otros.

La transparencia sería el primer paso para disipar dudas. Si el rector de la universidad tiene derecho legal a una pensión determinada, lo correcto sería explicar con claridad los criterios, montos y fundamentos normativos que la sustentan. La opacidad solo alimenta sospechas.

Pero más allá de la legalidad estricta, el fondo del asunto sigue siendo político y moral.

Las instituciones públicas viven de la confianza social. Y esa confianza se erosiona cada vez que el ciudadano percibe que el sistema sigue reproduciendo privilegios en las alturas mientras predica sacrificios en la base.

En tiempos donde el discurso oficial insiste en que se terminó la era de los abusos y las prebendas, cualquier pensión que huela a privilegio se convierte inevitablemente en una prueba de coherencia para el poder público.

Porque en democracia la legalidad puede justificar muchas cosas… pero la ética termina juzgándolas todas.

Y cuando el retiro de un funcionario público vale más que el salario de la gobernadora, el problema ya no es la pensión: es la credibilidad del sistema entero.

 

miércoles, 7 de julio de 2021

¿Y la Fiscal Verónica Hernández?

 


Política al día Express

Por Atticuss y Francisco Licona

DEL ESTRELLATO AL ANONIMATO. Verónica Hernández Giadáns arrancó a tambor batiente su gestión. Un día sí y el otro también aparecía en los medios, y acompañaba al Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, en las conferencias de prensa. ¡Vaya! Todo era jolgorio y un promisorio futuro. Sin embargo algo pasó, que de pronto se le apagó la luz. En Palacio entendieron que no era adecuado que la Fiscal acompañara al Gobernador a las conferencias de prensa pues, como dice el dicho, “zapatero a tus zapatos”, y de pronto, ¡Puf! Verónica Hernández Giadáns ha dejado de figurar hasta en los medios locales. O tal vez sean estos los que no encuentran los resultados suficientes en la Fiscalía y han preferido voltear hacia otras fuentes de información. Y ante esto, la estrategia comunicativa de la Fiscalía General del Estado al parecer es destacar en los medios nacionales tratando de incidir de carambola en los locales. ¿Pero de qué hablar en lo nacional cuando los resultados son magros? Bueno, pues de cualquier cosa. Como ejemplo lo que publicó ayer Darío Celis en su columna de El Financiero, pues él destaca la “buena noticia” de que “hay avances en el proceso legal contra la presunta defraudadora del magisterio veracruzano y de Financiera Maestra, que dirige OLIVER FERNÁNDEZ, pues se logró su vinculación por los delitos de suplantación de documentos y falsificación de firmas en un caso que es de alto interés para la sociedad jarocha… El peritaje en grafoscopía y dactiloscopia de la Dirección General de Servicios Periciales ya corroboró la falsificación, por lo que es cosa de tiempo para que se haga justicia a los afectados”. No se niega que sea una buena noticia, pero ¿Y lo demás ‘apá? ¿Será que ya se les acabó el parque en la Fiscalía y lo único que tienen de positivo para anunciar sea eso? Mientras tanto, aquí en la aldea muchos se preguntan ¿En qué anda la Fiscal Verónica Hernández Giadáns?

MEJORAN CONDICIONES DE VIDA A PRESOS EN CENTRO PENITENCIARIO DE COATZACOALCOS. El delegado de los Programas Federales para el Desarrollo en Veracruz, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, dio a conocer en días pasados que se aplicarán más de 5 mil vacunas en los centros penitenciarios veracruzanos, que serán una sola dosis y habrá para todos los reclusos. Desde el inicio de la pandemia los Centros Penitenciarios han sido prioridad para la Secretaría de Seguridad Pública a cargo de Hugo Gutiérrez Maldonado, y allí se han aplicado todos los protocolos sanitarios establecidos por la Secretaría de Salud lo que ha minimizado los casos de contagio. Aunado a lo anterior, y toda vez que es necesario garantizar un sano desarrollo de los pequeños de mujeres privadas de la libertad, es destacable que hoy, a través de la  Subsecretaría de Prevención Participación Ciudadana, a cargo de Sarahí Peña Galaviz, se inauguró una estancia infantil en el Centro Penitenciario de Coatzacoalcos. Así mismo, en dicho lugar también se inauguró el “Centro de Piscicultura Duport Ostion”, mismo que servirá para crianza y consumo de las Personas Privadas de la Libertad. La reinserción social fortalece el tejido social y restaura la paz en la entidad, por lo que el garantizar las mejores condiciones de vida en los penales del Estado de Veracruz, es muy importante. Hay que recordar que Veracruz mostró una notable mejoría en el último “Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2020” llevado a cabo por parte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en coordinación con la Tercera Visitaduría General, aunque el Centro Penitenciario de Coatzacoalcos es de los que salió con menor calificación en la evaluación. Es por ello que tratar de mejorar las condiciones de dicho Centro Penitenciario no solo es loable sino totalmente necesario.

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