IMPRONTA
Carlos Miguel Acosta Bravo
El gobierno federal tiene una meta ambiciosa,
posicionar a México entre las 10 economías más grandes del mundo hacia 2030
mediante el Plan México. Pero mientras el discurso oficial habla de
fortalecimiento del mercado interno y crecimiento sostenido, los indicadores
internacionales cuentan una historia diferente. México cayó siete lugares en
competitividad mundial y fue clasificado como "mayormente no libre"
en libertad económica.
Esta contradicción entre las metas del gobierno y
la realidad que miden los rankings no es un detalle menor. Es una brecha de
credibilidad que los inversionistas están leyendo con atención, y que ya está
erosionando la confianza para invertir en el país.
Los números que no mienten,
hay tres indicadores recientes que pintan un panorama preocupante, el ranking
IMD de Competitividad 2026. México cayó de la posición 55 a la 62, dentro de
una muestra de 70 países evaluados; dos el índice de Libertad Económica 2026
(Heritage Foundation), México obtuvo 59.8 puntos y quedó en el lugar 92 de 184
economías, con la categoría de "mayormente no libre", una
clasificación que no reportaba desde el año 2000; y tres el índice Legatum de
Prosperidad 2026. México cayó al lugar 85 mundial, por debajo de 7 países
latinoamericanos como Argentina, Chile, Brasil y Perú, en temas de prosperidad.
Mientras el gobierno habla de llevar a México al
top 10 de economías mundiales, el país retrocede en los indicadores que los
inversionistas consultan antes de asignar capital.
Los rankings de competitividad y libertad económica
no son ejercicios académicos. Son referentes clave que los inversionistas
institucionales, fondos de pensiones y corporativos multinacionales consultan
antes de tomar decisiones de asignación de capital.
Cuando México cae en estos indicadores, el mensaje
que reciben es claro, el entorno de negocios se está deteriorando, no
mejorando. Las reglas del juego son menos predecibles y hay mayor incertidumbre
contractual, los costos de operar están aumentando por inseguridad, corrupción
y trámites burocráticos.
No hace falta especular sobre el impacto en la
confianza inversionista. Los datos duros ya lo confirman. La encuesta Banxico de
julio 2026 lo dice 0% de los especialistas en economía del sector privado
consideró que la coyuntura era un buen momento para realizar inversiones en el
país.
La encuesta Coparmex 2026, arroja que solo 23% de los socios consideraba
que existen condiciones favorables para realizar nuevas inversiones, una caída
de 16.5 puntos porcentuales respecto al año anterior con un 39.5%.
El indicador de confianza empresarial lleva 17
meses consecutivos por debajo de la marca de los 50 puntos, señal de pesimismo
sostenido. Cuando cero de cada cien especialistas dice que este no es un buen
momento para invertir, el mensaje no puede ser más claro.
México compite directamente con países como Brasil,
Chile, Colombia y Perú por inversión extranjera directa. Cuando estos países
mejoran sus posiciones mientras México retrocede, la inversión se desvía hacia
destinos más competitivos.
En el índice de Libertad Económica 2026, Chile
ocupa el lugar 17 mundial, muy por encima del lugar 92 de México. Esta brecha
hace que Chile sea percibido como un destino más seguro y predecible para la
inversión.
La pregunta que se hacen los inversionistas es
simple: ¿por qué arriesgar capital en un país que retrocede cuando hay opciones
más estables en la misma región?
La Fundación Heritage advierte que factores clave
atentan directamente contra la libertad empresarial en México, entre ellos la inseguridad
pública con altos niveles de
criminalidad y violencia que incrementan costos de operación y ponen en riesgo
activos. Con fragilidad en la certidumbre contractual, debilidad del estado de
derecho y falta de predictibilidad en la aplicación de leyes y regulaciones. Elevados
niveles de informalidad, 56.2% de la población ocupada trabaja en la
informalidad, lo que limita la productividad y la recaudación fiscal. Con altos
índices de corrupción, con una alta percepción de corrupción en instituciones
públicas que desincentiva la inversión formal.
Israel Delgado, vicepresidente de la Región
Noroeste de la Canacar, advirtió recientemente: "El flujo comercial de
mercancías entre México y Estados Unidos enfrenta una nueva presión en la
frontera norte". Aunque esta declaración se refería al tema fronterizo, refleja
el sentimiento generalizado de presión en múltiples sectores.
Si la tendencia continúa, México enfrenta cuatro
riesgos principales, menor inversión extranjera directa. Fuga de capitales, los
inversionistas institucionales y corporativos pueden comenzar a reasignar
capital hacia mercados percibidos como más estables y predecibles. Estancamiento
del crecimiento económico, sin inversión nueva, la economía mexicana
difícilmente podrá crecer a tasas superiores al 2-3% anual, insuficientes para
generar empleos formales de calidad.
La pérdida de oportunidades del nearshoring, México
ha sido beneficiario potencial del nearshoring. Pero si el entorno de negocios
se percibe como hostil, esas oportunidades podrían migrar hacia otros países de
la región.
Qué debería hacer el
gobierno? para revertir esta tendencia y recuperar la confianza de inversionistas,
el gobierno necesita actuar para fortalecer el estado de derecho, garantizar
certidumbre contractual, asegurar que
los contratos se cumplan y que las reglas no cambien abruptamente eso incluye reforzar
el combate a la corrupción, implementar mecanismos transparentes de rendición
de cuentas. Y por último garantizar la seguridad pública que incluye reducir
los niveles de criminalidad que afectan a empresas y ciudadanos.
Simplificar el entorno regulatorio, reducir
trámites burocráticos. Eliminar burocratismo y poner en marcha ventanillas
únicas para agilizar la creación y
operación de empresas mediante procesos digitalizados, con una enorme estabilidad regulatoria y evitar cambios
bruscos en regulaciones laborales, fiscales o ambientales.
Invertir en infraestructura y capital humano, infraestructura
logística, mejorar puertos, carreteras, ferrocarriles y aeropuertos, educación
y capacitación, desarrollar habilidades técnicas que atraigan inversión de
mayor valor agregado. Garantizar suministro eléctrico confiable y a costos
competitivos.
Promover la formalización, Incentivos fiscales, ofrecer
beneficios temporales a empresas y trabajadores que se formalicen, simplificación
fiscal, reducir la carga tributaria para pequeños negocios. Simplificar y
facilitar el acceso a crédito y sobre todo financiamiento a tasas preferenciales.
Comunicación efectiva con inversionistas que
incluya diálogo constante, establecer mesas de trabajo permanentes con el
sector privado, urge mejorar transparencia, publicar datos claros y oportunos
sobre el desempeño económico, promoción de oportunidades, así como destacar
casos de éxito y sectores donde México mantiene ventajas competitivas.
La tarea como se aprecia es mayúscula, pero si no
se actúa continuará el cierre de empresas armadora y la pérdida de empleos. La caída
de México de la posición 55 a la 62 en competitividad del IMD y su
clasificación como "mayormente no libre" (lugar 92) en el Índice de
Libertad Económica 2026 no son datos abstractos, son señales de alarma que los
inversionistas están leyendo con atención.
Si el gobierno quiere que el Plan México sea más
que una declaración de intenciones, necesita traducir las metas en acciones
concretas que mejoren el entorno de negocios: estado de derecho, seguridad,
certidumbre regulatoria y reducción de costos de operación. De lo contrario, el
riesgo es que México no solo no alcance el top 10 de economías mundiales hacia
2030, sino que continúe perdiendo terreno frente a competidores regionales que
están haciendo las reformas necesarias para atraer inversión.
La pregunta no es si México tiene potencial, claro
que la tiene. La tarea pendiente es si
el gobierno está dispuesto a hacer los cambios estructurales que los
inversionistas necesitan ver para recuperar la confianza. Porque los rankings
no mienten, cuando un país retrocede, el capital se va. Y cuando el capital se
va, los empleos y el crecimiento se quedan atrás.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad
Iberoamericana. Formó parte del cuerpo
académico de la Licenciatura en Comunicación en esa institución, así como de la
Universidad Anáhuac, campús norte.
